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PREGON DE LA VIII FIESTA DE LA VENDIMIA
Cuando todo pase dentro de muchos años se dirá: "Y hubo una vez unas grandes fiestas en Requena. Y en ellas reinó una princesa de una tierra lejana, cándida y rubia como la luz de la mañana. Una doncella que pareciera encarnación de la divina primavera. Una niña de franco y angélico mirar, y muy dulce, y muy blanca. Y se llamaba la princesa Beatriz Anna." Y tendrá la historia la ingenua fragancia de los bellos cuentos de nuestra infancia. Venid, juglares, a Requena. Trovad en galantes rimas la ardiente gracia de nuestra Reina. Tejed una alfombra de suaves madrigales en donde apoye sus pies. Y que vuestra gama, leve y cristalina, salude a esta peregrina mensajera del Amor. Venid a Requena, vosotros, los hijos ausentes. Contemplar de nuevo los paisajes de vuestra infancia: Aquellas torres con campanas melancólicas en su perenne diálogo con las nubes. Los pórticos de nuestras iglesias en donde la oración se hizo piedra. Las callejas entrañables de la Villa. Los jardines de nuestra Avenida donde tan dulcemente mueren las flores. Venid, vosotros, de donde quiera seáis. Contemplar a un pueblo pleno de ideales. A un pueblo que es capaz de poner un rayo de lirismo en esta vida de pena. Y a que podáis decir cuando pasen muchos años: "Y fue la Reina de Requena una doncella de tierras lejanas, cándida y rubia como la luz de la mañana." |
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