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El ilustre Ingeniero Agrónomo D. Carlos Morales Antequera, creador de las Charlas Agrícolas de Radio Nacional, que ha popularizado a D. José y Juanón, -el técnico y el agricultor-, honra este número de EL TRULLO con unas sabrosísimas cuartillas. El Sr. Morales es digno del homenaje de los agricultores. pues todas las semanas, comentando la actualidad, nos da una magnifica lección por la radio en la que se pone de manifiesto la manera de ver las cosas del labrador modesto pero práctico y de buen criterio, y la aportación que la técnica puede dar a los problemas agrícolas. Desde joven, el Sr. Morales ha sido un Ingeniero en contacto diario con el agricultor y desde la Jefatura Agronómica de Ciudad Real. que ha ocupado más de 25 años, y, después, en la Delegación del Instituto de Colonización, ha realizado una labor admirable en favor del agricultor manchego. La Estación Enológica de Alcázar de San Juan ha sido obra suya y allí se efectuó el primer Concurso de Prensas Contínuas en 1927; los nuevos regadíos de Daimiel y muchos progresos de la región son también inspiración suya. Ahora, ya ;jubilado, sigue ocupándose de los problemas agrarios nacionales a través de los popularísimos D. José y Juanón, siendo siempre el maestro sencillo, pero de ideas fundamentales que las esparce por toda la nación. |
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Mi entrañable amigo, D. Pascual Carrión, me solicita un trabajillo o algo así, para rellenar un extraordinario de la Revista EL TRULLO, tan acreditada entre los agricultores levantinos y muy conocida en toda España, como portavoz de la Fiesta de la Vendimia requenense y apoyada por la Estación Enológica de Requena, que tanto prestigio adquirió en tiempos de Don Rafael Janini y que el Sr. Carrión ha sabido sostener y aún incrementar, no solamente en los campos de la Viticultura y Enología, sino en el de la enseñanza práctica, formando muchas promociones de Enólogos competentisimos, al frente, luego, de Cooperativas principalmente (casi todas proyectadas por D. Pascual), logrando exquisitos vinos, propios de cada zona, que se venden con indudable estimación, resolviendo al propio tiempo que un problema económico, otro social, por cuanto gran número de jóvenes especializados, logran fácil acomodo para sus actividades. Con unos cuantos "Maestros" como Pascual Carrión, en las distintas facetas de la vida Nacional, se acabarían los "señoritos de pueblo", pues muchos jóvenes lograrían una cultura, que les permitiría enfrentarse con la vida y salir vencedores del empeño. El tema es amplio e interesante. Un día, este gran amigo al solicitar mi modestísima colaboración para este número de TRULLO, me dice, que no puede pagar porque la Revista no tiene un cuarto. La cosa me ha hecho gracia por que da la casualidad de que me ocurre a mí exactamente igual. Pero como para mí, atender a un amigo como Pascual Carrión tiene un valor espiritual que no se paga con dinero, me decido a complacerle, considerándome honradísimo. Pero ¿de qué puedo yo hablar a mis largos años que no sea de caliches, botanas, Médicos, Boticas etc. y de regímenes dietéticos a base de acelgas, zanahorias, lechugas, etc? Me paso la vida pidiéndole a Dios que me conceda la misma duración en este valle de lágrimas que a un jarro "esportillao" o a unas botas estrechas. Y no por que esto sea el Paraíso, sino para darme lugar a ver en qué queda este reinado de las Vespas y los Biscuters, especie de ratas mecánicas, que por pertenecer al mundo de lo infinitamente pequeño, están pidiendo que surja un Pasteur que nos invente una vacuna para inmunizar a la humanidad de tan "pajoleros enemigos". Pensando en todas estas cosas, oigo sonar el timbre de mi teléfono. Me pongo el auricular, y cual sería mi asombro, al escuchar perfectamente -sin duda debido a un cruce- un diálogo entre Don José y Juanón harto sabroso. Saco con la mayor rapidez mi blok y lápiz, y como sé algo de taquigrafía, copio al pie de la letra lo que escucho y que es como sigue: - ¡Santas y pluviométricas, D. José! Pero ¿ha visto usté que manera de llover agua?- Dios te guarde, Juanoncete. Sí que está cayendo lo suyo, y esto es bueno. - Si, señor Don José, la cosa va bien para el campo y los ganaos, pero en algunos sitios ha sío mucha agua, pues han ocurrío catástrofes y tó. Pero en fin son cosas locales, en general va güeno, pues la temperatura es prismaveral, y me paece que estamos abocaos a un año tonto, como dice el hermano Leutfrido, y ¡buena falta hacia un año largo de aguas! -Y no precisamente por los sembrados, que como sabes no precisan mucha agua para nacer, con tal de que venga bien repartida, pero sí por la arboleda y en especial por los pozos, que se estaban secando de una manera alarmante, pues de verdad, de verdad, llevamos casi diez años sin que llueva para ellos. Ya sabes, porque te lo he dicho muchas veces, que por el interior de la corteza terrestre y a diferentes profundidades, existen corrientes de agua o verdaderos ríos, como en la superficie, que tienen su marcha hacia el mar, algunas impetuosas, otras modestas, afluentes a las primeras formando sus tablas. También hay verdaderos pantanos, como ocurre en esa gran zona Manchega, en la que se oculta el Guadiana en más de 30 kilómetros, con sus salideros, en los llamados "Ojos del Guadiana", que no son otra cosa que aliviaderos de superficie, de ,ese gran pantano que discurre por entre las grietas del mioceno y con fondo impermeable del Siluriano. Pero estas corrientes, ríos, arroyos y pantanos interiores, tienen que alimentarse de algún sitio. Y eso no puede ocurrir, si no llueve -o mejor nieva abundantemente. Es decir que lo mismo en las corrientes superiores que en las subálveas, precisa que ese agua del mar a donde ellas rinden tributo, caiga copiosamente y sirva de nodriza. Claro que en uno y otro caso está el hombre con sus artilugios, para captar buena parte de ese agua y utilizarla en riegos y saltos, productores de energía. Ya ves Juanoncete, que el ciclo es bien conocido e inmutable. Si llueve mucho, todo el complicado sistema marcha bien y se transforma en trabajo, riqueza y en una palabra ¡en vida!. Si llueve poco, ocurre lo contrario. - Así que dende chicos, mas enseñaban en la Escuela aquellos cantares que comencipiaban:.
Pero ¡la verdá es que sabe usté cosas Don José! Miá que icir que las aguas de los pozos pertenecen a ríos, regatos y pantanos que a la postre van al mar, según las vertientes. Se lo voy a dercir a la Usebia, pa que cuando meta el cenacho con las cosas de comer y beber en el pozo, las deje más someras no sea que se las lleve la corriente y aparezcan en una gruta de la Costa Brava y se la abotonen esos peleo... peleo... (güeno, como se llamen esos hombres ranas que han salío ahora, y que me tién pasmao). - Los espeleólogos. Que se dedican a la Espeleología o estudio de las cavidades naturales del suelo. - Entonces como "El Tremendo", u seasé el as de los poceros en el pueblo. - Como quieras, Juanón. Eres simplista en tus concepciones, pero de buen juicio, y asimilas bien las ..ideas, un poco en basto... - ¿Como en basto, Don José? Yo no es que diga que soy un Pastor Lisardo, en lo que respetive a formas, modales y genuflexiones, pero le digo a usté que me está costando mis ,buenos cuartos introducir eso de la finura en mi casa, por que ya estoy harto de que se metan conmigo los listeratos, diciéndome que si soy un adobe, que si patatin, que si patatán. Sobre que pa hacese 600 cepas de poda a una peoná, no creo que haga falta saberse el Goethe de carrerilla. - Bien, bien, pero es bueno ser culto, expresarse bien, tener buenos modales, como por ejemplo, cuando te extienda una señora la mano, para saludarte, has de hacer una profunda reverencia y darle un ligero beso en el dorso, pero sin apretar... - ¿Y eso con toas las damas? - Con todas las señoras casadas que te ofrezcan la mano para el saludo. Tu la coges con la diestra, y el besito... pero casi, casi sin acercar los labios. Más bien una cosa simulada. - ¡Arrea, lo que me ha dicho usté, Don José! Hay unas cuantas señoras en el pueblo, con la edá en la boca, que son la mar de finolis y elegantes y una borriquería de hermosísimas. Voy a buscar pretexto pa hablar con ellas y como me larguen la mano ¡no va a ser beso el que les planto en eso que usté llama el dorso! Va a sonar como si se rompiera un ladrillo. - No te vayas a pasar de rosca y te encuentres con una bofetada, que te deje de perfil. Es una cosa -como te digo- mas bien simbólica. - Si ya me hago cargo, Don José. Ya le digo que en mi casa, dende que tenemos a ese Profesor de modales, que va a comer los jueves y domingos, nos estamos afinando, yo, mi Usebia y to el ganao de la familieja que ¡pa qué las prisas! Hasta el gato está afinándose, Don José, no le digo más. Le pisa usté el rabo -pongo por ejemplo- y en lugar de largar un bufío y salir corriendo, lo mira complaciente y sin enfadase ni ná, exclama resignado... ¡miausss! No, si lo que es modales, le digo que estamos aprendiendo con ese andova, que tengo alquilao, que tié la mar de buenos prencipios, aún cuando por las cosas de la vida, haiga venío a menos. Claro que no sé yo lo que durará esto de las lecciones sobre modales, porque mi Usebia está mosquísima porque barrunta que se va a comer media matanza y ya me ha dicho mu seria, que ya estamos bastante deslustraos y que si quiere venir a dar clase, que lo haga por la merendilla ná mas y que ayude a nuestro Juanico a sacar cepas en "El Suspiro", que pa tó hacen falta modales.- Tiene gracia eso, Juanoncete. Y tu idea, como todas las tuyas ¡de una simplicidad prístina! Mira que llevarle a la Eusebia un huésped para que os enseñe a pinchar las aceitunas de Onil con la punta de la navaja...! - Mire usté eso es lo único que se nos ha resistío. Aceituna que se intenta trincar, va y da un salto, y al suelo. Así una y otra vez. Total que el final de la comía, estaba el suelo del comedor, como si hubieran estao las cabras. Pero mondar las naranjas sin echale los dígitos, u séase con tenedor y la navajilla ¡eso sí que lo saben mu bien mis chicos mayores! Pero el hermanejo del Profesor, cuando se lía con un plato de habichuelas con oreja y coge la bota., es que se le ponen los ojos en blanco. - Y la Eusebia ¿que dice a eso? - No me diga usté, le tengo los pies laminaos de lo que se los piso, pa que no salte... ¡Porque es que se demuda! En esto se corta la comunicación y nos quedamos como los galgos cuando pierden la liebre...
(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1955) |