LA FIESTA

CUMPLE

 

DIEZ AÑOS

     Diez años cumplen ahora desde que un grupo de esforzados y buenos requenenses tuvieron la feliz idea de festejar cada año, durante la segunda quincena del mes de septiembre, aquello que constituye la columna vertebral, la base, el tronco, la vida misma de un pueblo, de nuestra ciudad: la VID.

     Su iniciativa prendió rápidamente en los corazones de todos los requenenses que con gran entusiasmo se entregaron a llevar a término este proyecto, cuyo desarrollo ascendente ha llegado hasta alcanzar el esplendor y prestigio que hoy disfruta, sobrepasando las más ambiciosas aspiraciones de aquellos que la concibieron.

     Son diez años que requenenses sin egoísmos, de buena fe, la han mimado, como cosa sutil y delicada que es, hasta darle una forma de brillantez, de esplendor y espectacularidad extraordinaria, y un tondo de espiritualidad y de religiosidad que para sí quieran otras ciudades.

     Diez años de alegrías, de sinsabores, de sufrir y de gastar hasta dar a luz la primera de las fiestas vendimiales que se celebran en España. En este tiempo ha sido tal el nivel alcanzado -si bien está muy lejos la meta de que puede llegar a ser- que nosotros, sinceramente emocionados, felicitamos a las Comisiones que nos precedieron por la magnífica labor realizada, agradeciendo a nuestras dignísimas autoridades, protectores y colaboradores en general su noble y desinteresado apoyo.

     Diez años que esta Comisión Central quiere plasmar gráficamente en la Exposición que para conmemorar este primer decenio instalará durante las próximas fiestas en la Escuela de Aprendizaje Industrial. Diez años de los que a continuación damos, a graso modo, sus acontecimientos más importantes:

     En el primer año se hizo la proclamación de la Reina, recayendo este nombramiento en la señorita Merceditas Soriano. Se hicieron unos besalamanos invitando a los requenenses a que se sumasen a esta iniciativa a la cual por su finalidad se le pronosticó un futuro próspero. Se publicó un solo cartel anunciador, que fue colocado en el Café Central. Los festejos se concretaron a la celebración de unos bailes del racimo, los cuales consiguieron un esplendor insospechado, reflejando el cariño con que fue acogida la feliz idea de celebrar las fiestas vendimiales, concursos de uvas, tracas, etc.

     La designación para el cargo de presidente recayó en la persona de nuestro querido y distinguido amigo don Francisco Sánchez Roda. Dichos festejos se celebraron los días 18 y 19 de septiembre de 1948, en una de las naves del Mercado Municipal.

     Al siguiente año, 1949, don Juan Collado Vicente, cuyo cariño y espíritu de sacrificio en pro de todo aquello que represente elevar el alto prestigio de nuestra ciudad, es sobradamente conocido por todos nosotros, fue merecidamente designado para desempeñar la presidencia de esta Gran Fiesta de la Vendimia. Bajo su dirección alcanzó un elevado nivel consiguiendo, al publicar el primer número del TRULLO, y a virtud de la carta abierta que en el mismo dirige a todos los requenenses, encender de forma tal el entusiasmo de éstos hasta el límite de que ya este año se formaron comisiones representativas de los distintos barrios de esta ciudad, con designación de sus reinas y sus cortes de honor, celebrando durante el año numerosos bailes, espectáculos teatrales, taurinos, etc., y alcanzando durante las fiestas de septiembre un rango de "Fiesta Grande".

     Actualmente siguen funcionando las comisiones de los barrios Peñas, Villa y Arrabal, así como la Junta Central, con iguales atribuciones y espíritu de hermandad que tan acertadamente concedió e inculcó el señor Collado. Asimismo, los festejos que anualmente se celebran conservan el mismo sabor popular y son en esencia los mismos que se crearon ese año.

     A partir de esta fecha puede asegurarse que ni un solo requenense denegó su apoyo hasta el día de hoy para cuanto se relacione con nuestra fiesta. La mujer requenense estuvo dignísimamente representada por la señorita Lucía García Ramos, que con su desprendimiento inició una serie de actos que han seguido manteniéndose a través de esta década.

      En 1950, ratificando la confianza depositada en el señor Collado por las comisiones, autoridades y protectores de la fiesta en general, fue reelegido presidente, habiendo desempeñado su función con el mismo entusiasmo y desinterés que en el año anterior, llegando a superar el prestigio alcanzado y ampliando los festejos. Consiguió la cooperación mediante comisiones que constituyó al efecto, de las aldeas principales de nuestra término.

     Fue designada Reina de esta fiesta la señorita Aurora Sáez Vidal, que supo captarse la simpatía dé los requenenses.

     A fin de conferir o inculcar a la fiesta un carácter más popular y simpático, fueron creadas las comisiones infantiles, de las que fue Reina la niña Matilde Miñana García.

         En el año 1951 se hace cargo de la presidencia don Francisco Martínez Bermell, que si bien es valenciano de origen, es requenense de corazón, demostrado a través de los inapreciables servicios que para el engrandecimiento de la fiesta ha venido prestando. Con visión clara y perfecta del alcance e importancia que supone la prioridad que legítimamente nos corresponde, tituló esta fiesta la IV Gran Fiesta de la Vendimia. Su labor a través de todo este año fue verdaderamente grandiosa, culminando con la celebración de las fiestas en septiembre, en las que incluyó concursos de vinos y pintura que no& dieron nombre y gran prestigio fuera de la órbita de nuestros limites comarcales. Ostentó el reinado de los festejos la distinguida señorita Maruja Pérez-Duque García, siendo reina infantil la niña María Victoria Lamo de Espinosa.

     En el año 1952, V Gran Fiesta de la Vendimia, tuvo como presidente al destacado requenense don Justiniano Navarro Navarro, el cual, como ya había demostrado en ocasiones anteriores, no regatea ningún esfuerzo ni sacrificio para todo lo que sea en beneficio de la conservación del prestigio artístico y cultural de nuestra ciudad. Siguiendo el ritmo ascendente que desde un principio es la preocupación de todos aquellos que han regido los destinos de la Fiesta de la Vendimia, consiguió celebrar con extraordinaria notoriedad los festejos de septiembre y la colaboración de gran número de vecinos que desinteresadamente prestaron su apoyo para un extraordinario adorno en las calles e iluminaciones en destacados puntos de la ciudad. Reinó en estos festejos la simpática señorita Vicentita Domínguez, en unión de la reina infantil niña María Luisa Ramos Brizuela.

    En el año 1953, y como demostración de simpatía y en agradecimiento de los servicios prestados por don Francisco Martínez Bermell, fué designado nuevamente presidente. De su actuación cabe destacar la celebración de la Exposición de vinos de Levante; las emisiones radiofónicas que a través de la emisora local divulgaban las vicisitudes de la fiesta bajo el título «La Voz de la VI Fiesta de la Vendimia».

     Es necesario destacar que bajo su presidencia se iniciaron las gestiones para la erección del Monumento Nacional a la Vendimia, constituyendo la Comisión pro Monumento, que presidió don Antonio Reyna López. Aprobado el proyecto del arquitecto don Ricardo Rosso Olivé y del escultor don José Esteve Edo, se procedió a la colocación de la primera piedra del monumento con asistencia del Excmo. Sr. D. Cirilo Cánovas García.

     Reina de la VI Fiesta de la Vendimia fue la señorita María Teresa Rojas y Roca de Togores, que con su desbordante simpatía se granjeó el afecto y admiración de cuantos tuvieron la suerte de presenciar los extraordinarios festejos septembrinos. La designación de la Reina Infantil recayó en la niña María Cruz Rodrigo Fernández.

     En el año 1954, VII Fiesta de la Vendimia, fue dignamente presidida por nuestro querido amigo don Ramón Guijarro Monsalve, cuyo espíritu de sacrificio y amor a Requena demostrado en tantas y tantas ocasiones, hizo que imprimiera a todos sus actos extraordinaria celebridad y popularidad. Entre éstos merecen especial mención la construcción del Mesón del Vino, trabajos que con su especial habilidad consiguió se realizaran gratuitamente por los comisionados, bajo un ambiente alegre y deportivo. Amplió notablemente los ingresos por subvenciones oficiales. Dio personalidad jurídica a la Fiesta de la Vendimia mediante la constitución de los estatutos que la rigen. Fundó la Comisión Permanente, órgano rector y protector de la fiesta. El reinado correspondió a la hija del ilustre requenense don Fernando Oria de Rueda y Fontán, señorita Maria Dolores Oria de Rueda, cuyo agradable recuerdo perdura en la memoria de todos os requenenses. Fue representante infantil la niña María del Pilar Coro del Prado.

     Año 1955. VIII Fiesta de la Vendimia. Es don Miguel Vila Morey, un requenense más, por haberlo así demostrado con su especial interés en colaborar en todo lo que afecta a Requena, el presidente de esta fiesta. Con su entusiasmo y juventud marcó un ritmo progresivo en la divulgación de la misma. Bajo su presidencia tuvieron lugar destacados acontecimientos que dieron extraordinario esplendor a los festejos.

     Ocupó el trono durante estos feste.'os la distinguida señorita Beatriz Ana Cabot Lodge, hija del Embajador de Estados Unidos en España, dando por ello rango internacional a la fiesta. Ostentó la representación infantil la niña Victoria Duyos.

     Año 1956. IX Fiesta de la Vendimia. Otro joven y entusiasta requenense, siempre dispuesto a darlo todo por su patria chica: don Gabriel Climent Pérez, ocupa la presidencia. Bajo su mandato sufren las comisiones importantes renovaciones, ya que en su mayoría son jóvenes requenenses que se les abre paso a fin de que puedan servir como merecen nuestra fiesta y nuestra ciudad. Este coeficiente de juventud hizo que la fiesta adquiriera un dinamismo y un ambiente simpático que llega con extraordinaria facilidad al sentir de todo amante de aquélla.

     Interpretando el deseo de todos nuestros conciudadanos, fue designada Reina la señorita Amelia Lamo de Espinosa y Michels de Champourcín, hija del ilustre requenense y generoso protector de esta fiesta, Excmo. Sr. D. Emilio Lamo de Espinosa y Enríquez de Navarra. Asimismo, a la niña María Amalia Guillén Martín se le nombró reina infantil.

     Hacemos constar que durante la VIII y IX Fiesta de la Vendimia fueron designados presidentes don Práxedes Gil-Orozco Roda y don Luis Climent Pérez, respectivamente, los cuales no pudieron llevar a término su misión por fallecimientos familiares. En la actualidad son miembros de la Comisión Permanente.

     Con nuestros mejores deseos de que todos aquellos que nos sucedan nos superen en beneficio de la fiesta y Requena.

 

LA COMISION CENTRAL

DE LA X FIESTA DE LA VENDIMIA

 

(Publicado en El Trullo de Septiembre de 1957)