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¿Prefieres la capital? arranca a la torre esbelta mientras una débil brisa sobre la llanura inmensa va meciendo los olivos y en sutiles brazos lleva la canción que el labrador arranca sobre la esteva! Por eso prefiero el campo, el campo me hizo poeta, y por eso no abandono lo que a mi mente recrea. Este suelo, que al herirlo con las aceradas rejas del arado, lo agradece, y generoso te ofrenda ese vino sin igual que nos pide España entera. ¡No quiero la capital! ¡Me moriría de pena! ¡Soy del campo! ¡Con orgullo! ¡Me enamoré de mi tierra!
(Publicado en El Trullo de Septiembre de 1958) |