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El 28 de Enero de 1890
se fundó en Requena la Casa Asilo de Ancianos Desamparados, debido al
interés puesto en ello por el Sr. Arcipreste, Don Salvador Merino, y por el
Sr. Alcalde, Don Nicolás Bolós, que, con el Clero de las tres parroquias y
la ciudad toda, hicieron realidad una obra de tanta transcendencia para el
futuro.
Según el acta de fundación, la primera Casa Asilo estuvo enclavada
en la calle de la Plata, y una asociación de ciento veinte señores
requenenses se comprometían a sostenerla. El 21 de Enero de 1897 se trasladó
el Asilo a la Vivienda actual, que todos conocemos, en la calle Verdú Diana,
en donde, con carácter provisional, dos casas han servido de hogar para
tantos ancianos como han pasado de entonces a hoy por esta caritativa
institución.
Pero estas casas, por su propia vejez, han llegado a un
estado de semi-ruina que imposibilita el normal desenvolvimiento de esta
institución, por lo que las monjitas se encontraron ante el dilema de tener
que abandonar Requena o acometer la construcción de un nuevo edificio capaz
para los fines que tienen encomendados. |
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Animados por unos y por
otros se decidieron por lo último, encargándose el proyecto al Arquitecto
Don José Giménez Cusi, cuyo
proyectado edificio es capaz de albergar a cien ancianos de ambos sexos y a
quince religiosas, con habitaciones amplias y soleadas que harán, sin duda,
más agradables los últimos días de los ancianos, ascendiendo el coste de las
obras a tres millones setecientas cuarenta y dos mil trescientas cuarenta y
una pesetas con treinta y un céntimos, (3.742.341,31) pesetas, si bien en la
primera fase de la construcción y más urgente, solo se piensa edificar la
mitad del conjunto proyectado, cuyo coste será de un millón novecientas mil
pesetas, aproximadamente.
Pero para financiar este proyecto, las hermanitas contaban con muy
poco dinero en relación con el que hace falta para llevar a cabo esta
importante obra, el cual lo tienen gastado en su totalidad en la parte de
edificio ya construido. Por fin llega la hora en que nos toca realizar a los
requenenses una obra digna de los ancianos y de las hermanitas. He aquí el
proyecto. Sobran razonamientos para convencernos de que Requena debe
ofrecerles un hogar digno y capaz.
Una junta de hombres, que voluntariamente se ha constituido, se propone
solicitar de todos los vecinos la generosa aportación y buscar los medios
para terminar lo que acaba de empezar.
¡ Colabora en ésta obra común de caridad !
(Publicado en EL TRULLO de Marzo de 1961) |