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Las Cooperativas vitivinícolas que como asociaciones constituídas totalmente por agricultores están impregnadas hasta la saturación de un casi moboso sentido práctico y realista, al encontrarse la mayoría de ellas rodeadas en sus comienzos de estrecheces, agobios y peliagudos problemas económicos, dedicaron con preferencia sus primeros esfuerzos a consolidar lo principal, huyendo de lo que en un principio era tenido como meramente secundario o superfluo. Así, las oficinas y domicilio social no eran asuntos que distrajesen mucho la atención de los hombres que, por ejemplo, luchaban denodadamente por llegar a cubrir de tejas una nave construída a saltos y que se iba llenando, año tras año, de depósitos a fuerza de perseverancia, tesón y muchos desvelos. Para estos hombres no tenía importancia que las cuentas se llevaran sobre una mesa vieja y carcomida, ni que las Juntas Generales o Rectoras se celebraran en un rincón libre de la Bodega en construcción o en cualquier parte. Lo esencial era edificar una buena instalación donde elaborar dignamente y recorrer el camino de su amortización; lo demás ya vendría después. Y, en efecto, fue viniendo después. A las primeras edificaciones sucedieron otras cada vez mejores y de más fuste o el proyecto primitivo se fue cumpliendo punto por punto y llegó a quedarse chico. Al amable calorcillo de la fermentación en la Bodega surgieron otros servicios igualmente provechosos. Aumentaron los socios; el libro mayor y los calamazos se hicieron cada ejercicio más gruesos, y unas antes, y otras después, las Cooperativas, sin perder el inicial sentido práctico y precisamente por eso, diéronse perfecta cuenta de que, por obvias y numerosas razones, el domicilio social, decoroso y suficiente, había llegado a convertirse en una cuestión de primer plano. En semejante circunstancia se sitúa hoy la Cooperativa Vinícola Requenense que en breve comenzará a levantar un magnífico edificio en el que se piensa acoplar los usos propiamente residenciales con otros de aplicación a nuevas actividades cooperativas. Tendrá su asiento sobre un solar de 800 metros cuadrados emplazado en la A venida del General Pereira frente a la Estación de Viticultura y Enología, esquina a la calle del Maestro Alonso, frente al Grupo Escolar Alfonso X el Sabio. La diferencia de nivel existente entre ambas calles, resuelta hace algún tiempo por una amplia y bien concebida escalinata, se acomodará debidamente elevando dos metros y medio la planta recayente a la citada avenida por donde se practicarán los accesos a oficinas, salón de actos y conserjería, con lo que se proporcionará a la planta baja, que tendrá su entrada, por Maestro Alonso, holgada altura y abundante luz y ventilación. Esta planta constará de un amplio y bien acondicionado Almacén que podrá recibir camiones en su interior; de depósitos conservadores y de tránsito con capacidad para, 10.000 hls., y de un local destinado para la venta pública y entrega social de vino. En la primera planta o piso y ocupando su parte central, se dispondrán unas espaciosas y modernas oficinas, los despachos de Jefatura y Secretaría y la Sala de Juntas; al lado derecho se instalará la vivienda del conserje, confortable y ventilada, provista de comedor-cocina con su despensa, tres o cuatro dormitorios, aseo, etc.; al lado izquierdo se habilitará el salón de actos, despejada pieza sin pilares, de unos 400 metros cuadrados. |
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Encima de las oficinas y vivienda para conserje, otra planta se destinará a terrados y terraza. Las dos fachadas, de seria traza y estilo clásico, armonizarán su sencillez y sobriedad con la razón de ser de esta clase de entidades. Del conjunto de la
construcción destacaremos especialmente el Almacén- bodega y el salón de
actos. El primero tendrá la posibilidad de ampliación y de otra entrada para
vino por el resto de solar adyacente, sobre la propia avenida del General
Pereira, que, de momento, permanecerá sin edificar. Es de esperar que el
infatigable afán de superación de la Vinícola Requenense proporcione a sus
asociados mayor número de ventajas cuando este soberbio local se halle
listo. El segundo, de factura utilitaria, vendrá a formar con el suntuoso y
regio de la Casa Consistorial y el acogedor y cómodamente amueblado de la C.
N. S. Comarcal, una trilogía que indudablemente satisfará, en cualquier
caso, las necesidades sociales y de relación de nuestro pueblo, tan falto en
otros tiempos de los adecuados elementos.
(Publicado en EL TRULLO de Junio de 1961) |
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