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Quince años de existencia autorizan a lanzar una mirada retrospectiva a lo largo del camino andado, tanto por lo curioso de la exhumación de datos, fechas y nombres olvidados o nunca aprendidos, como por el placer de solazarse, desde la cúspide, contemplando la inverosímil ascensión de que hemos sido protagonistas. He aquí, amigo lector, cómo fue en un principio, cómo siguió después y cómo ha llegado a nuestros días la Fiesta de la Vendimia requenense, en exposición sujeta a severísima síntesis impuesta por las limitaciones de este ambicioso, pero limitado número de EL TRULLO. Fue, sin duda, una corazonada genial, el último y definitivo fruto de la imaginación y actividad desbordantes de aquel Grupo Arrabal de feliz memoria, que ,intuyó la auténtica expresión de nuestro hacer festivo. Y ocurrió que, hacia final del verano del año 1948, aquella hojita divulgadora todavía titulada entonces "Arrabal", daba cuenta de la inmediata celebración de la Fiesta de la Vendimia, como entonces se la tituló. Presidía entonces don Francisco Sánchez Roda, quien con la colaboración tan entusiasta como eficaz de sus compañeros del Grupo Arrabal, echaron al surco la semilla y hasta recogieron el primer fruto de una serie ininterrumpida y siempre progresiva de recolecciones. Fue, como todo lo que comienza, un embrión de la versión actual de la Fiesta, constreñido a dos solos actos que se celebraron los días 18 y 19 de septiembre en uno de los patios del mercado, no utilizado jamás con tal finalidad mercantil, profusamente adornado con alusiones vitivinícolas, donde la gente gozó de este nuevo motivo septembrino de esparcimiento centrado en nuestra fundamental riqueza! y donde por vez primera se tributó un cariñoso homenaje de admiración y respeto a la primera de las Reinas de la Fiesta, la señorita Mercedes Soriano Ramos, entonces guarnecida de una brevísima corte de honor compuesta de sólo dos señoritas. La cosa dejó buen sabor de boca e hizo vislumbrar el prometedor futuro que le esperaba. Concluida la vendimia del propio año y ya de cara al invierno, los mismos fundadores y organizadores de la Fiesta de la Vendimia le dieron sucesión y continuidad designando a D. Juan Collado Vicente (q. e. p. d.) Presidente de la Comisión organizadora, la que dio en llamarse impropiamente I Gran Fiesta de la Vendimia, pues si bien, como diremos, estas comisiones dieron a la Fiesta el soporte sustancial que hoy le conocemos, no es menos cierto que la Fiesta había nacido un año antes y no es correcto negarle este primer año de su vida, como es impropio negarle vida a la semilla germinada antes de que rompa la superficie de la tierra donde se halla arraigada. Juan Collado y sus Comisiones acertaron a dirigir su mirada hacia horizontes remotos y dieron a la Fiesta una estructura de amplia base, ambiciosa, que en lo sustancial se ha conservado hasta el presente. El equipo de trabajo quedó organizado bajo la forma de una Comisión Central y una Comisión por cada uno de los barrios de Arrabal, Peñas y Villa; a las Fiestas se le dieron tres días de duración, quedando distribuidos en su transcurso los actos fundamentales que hoy le son conocidos y hasta se instauró el precedente del luch-baile semipúblico, ofrecido por la Reina a los invitados por la Fiesta y a los suyos propios, hoy ya prácticamente incorporados al programa. La Fiesta tuvo lugar los días 16, 17 y 18 de septiembre de 1949, y en ella reinó la entonces señorita y casi niña Lucía García Ramos, hoy ya casada y madre, ornada por una corte compuesta por una Reina y diez damas de honor por cada uno de los tres barrios, cuyos nombres omitimos, lamentándolo mucho, en gracia a la exigida brevedad. También a estas comisiones es imputable haber sustituido el nombre de aquella hojita divulgadora titulada "Arrabal" por el actualmente conservado por nuestra revista ELTRULLO, bien que siguió siendo hojita divulgadora. |
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Al siguiente año continuó D. Juan Collado Vicente presidiendo las renovadas Comisiones de la llamada impropiamente, por la razón apuntada, II Gran Fiesta de la Vendimia. Reinó en aquella Fiesta la señorita Aurora Sáez Vidal, constituyendo, en cierto modo, innovación el reparto gratuito de pan a los pobres de la Ciudad, efectuado por la Reina en un acto público, el mayor empaque del monumento alegórico a la vendimia instaurado por vez primera el año anterior y la mayor amplitud del temario del certamen literario, si bien todavía escasamente dotado en el número y cuantía de los premios. Acontecida la celebración de la edición 1950 de la Fiesta, se produjo la renovación de cargos, de la que salió nuevo Presidente D. Francisco Martínez Bermell. Bajo su presidencia se restableció la normalidad cronológica de la Fiesta, titulando, a la por él presidida, es decir, a la que se celebró los días 21, 22 y 23 de septiembre de 1951, IV Fiesta de la Vendimia. En ella reinó una singular mujer requenense, cuya vida se extinguió en la flor de su existencia, casada y con hijos, que se llamó Maruja Pérez-Duque García. La Fiesta tomaba ya un vigor e iba adquiriendo un renombre que se hacían cada vez más exigentes; en su consecuencia, las Comisiones de esta IV Fiesta la fueron enriqueciendo con ideas y con realizaciones. Nuestra revista gráfica EL TRULLO sustituyó, editada con tal carácter a la hojita divulgadora del mismo nombre, apareciendo así, por primera vez, con motivo del programa de festejos fechado el 16 de septiembre de 1951 y continuando con el primer número propiamente dicho a todo color, editado en diciembre de 1951, cuya presentación, en lo sustancial, no ha variado hasta nuestros días. Entre los actos previstos en el programa fueron novedad el pregón efectuado por un heraldo y comitiva vestidos a la antigua usanza, exposiciones de pintura y dibujo, festivales públicos y gratuitos, premio al engalanado de calles, un desayuno servido por las comisiones infantiles a los pobres acogidos en el Asilo de Ancianos Desamparados de esta Ciudad, concurso de trajes infantiles, acceso a nuestra Fiesta de una Corte Femenina de la Aldea de Campo Arcís y la celebración de una soberbia novillada. Por vez primera se habla y se sientan las bases para la erección en Requena del primer monumento europeo a la vendimia, en piedra. A Martínez Bermell lo sustituyó en la Presidencia, al entrar en funciones las Comisiones de la V Fiesta de la Vendimia, D. Justiniano Navarro Navarro, bajo cuyo mandato se produjeron acontecimientos tan nuevos para la vida de la Fiesta, como la instalación en Requena, por primera vez en su historia, de una emisora de radio que funcionó al servicio de aquélla por graciosa donación de su importe a cargo de Martínez Bermell y cuya vida, en tal servicio, fue efímera por imposición de la legalidad española entonces vigente, que obligó a ceder el equipo emisor a la Red de Emisoras del Movimiento o a suspender radicalmente las emisiones, optándose por lo primero. Reinó en aquella Fiesta la señorita Vicentita Domínguez Martínez, de ascendencia requenense de pura cepa, que nos obsequió con su singular belleza. Fue novedad el traslado de los acontecimientos fundamentales de la Fiesta a la Avenida del General Varela y la instauración de la ya tradicional comida con que la Reina obsequia a los ancianos acogidos al Asilo de nuestra Ciudad. Concluida la V Fiesta y abierto el camino para la VI, fue de nuevo designado Presidente D. Francisco Martínez Bermell, cuyo acierto, inicialmente transcendente, fue designar Reina de la Fiesta a la señorita María Teresa de Rojas y Roca de Togores, Condesa de Torrellano, amén de otros títulos, cuya vinculación a Requena en forma indirecta y cuya simpatía y gentileza, además de poner una nota de ostensible satisfacción popular, dejó abierto el precedente a la más exigente y altiva de las presuntas futuras Reinas de la Fiesta, locales o forasteras. Novedades importantes fueron la celebración de la Primera Exposición de Vinos de Levante y concurso de vinos con un acto vitivinícola para el reparto de los premios otorgados y divulgación de temas de interés de tal naturaleza. Fue colocada por D. Cirilo Cánovas, entonces Director General de Agricultura, a presencia del señor Obispo de Cuenca y otras autoridades, la primera piedra para la erección del Monumento Nacional a la Vendimia en la Avenida del General Varela de esta Ciudad. Tuvo lugar la VI Fiesta los días 18, 19 y 20 de septiembre de 1953. Producida la renovación de las Comisiones de la VI Fiesta, resultó designado Presidente de la VII Fiesta D. Román Guijarro Monsalve. Reinó la señorita María Dolores Oria de Rueda y Fontán, genuina expresión de la mujer requenense y vendimiadora por derecho propio. A la VII Fiesta le cabe el honor de haber legado a la posteridad tres aportaciones trascendentales:
Vivo el recuerdo de las apretadas y gozosas jornadas de la VII Fiesta, se produjo la tradicional renovación de Comisiones, siendo elegido Presidente D. Práxedes Gil-Orozco Roda, quien, después de tres meses de gestión, hubo de ser sustituido, en razón de un luctuoso suceso familiar, por el hasta entonces Vicepresidente, D. Miguel Vila Morey, quien, con mano firme, llevó a feliz término la penosa tarea de conducir la VIII Fiesta de la Vendimia en un año trágico para la economía requenense, el de la sequía espantosa de 1955. En tal situación, se acertó a utilizar un resorte espectacular del mayor interés para la Fiesta: la designación de Reina en la persona de la señorita Beatriz Ana Cabot Lodge, hija del entonces Embajador de los Estados Unidos de Norteamérica en España. El interés despertado por este acontecimiento estimuló en las gentes de aquí la necesidad de hacer de tripas corazón, según la expresión popular, tirándose a la calle como si fuese liviano el peso angustioso del problema económico pendiente. Total, un éxito tan lisonjero como los de ediciones precedentes. La VIII Fiesta, que se celebró los días 15, 16, 17 Y 18 de septiembre de 1955, tiene, además, en su haber, la introducción en el programa de festejos de un primer día, destinado en sus horas finales exclusivamente al pregón y al acto de proclamación de la Reina, para ocupar los tres restantes en el resto de los actos, siempre a presencia de la Reina y su corte. También la celebración del primer Congreso de la Fiesta, creación de su Comisión Permanente y aprobación de sus Estatutos. En el proceso de anual renovación de las gentes de la Fiesta resultó elegido Presidente de la IX, D. Luis Climent Pérez, quien, al igual de lo ocurrido el año anterior y por motivo idéntico, hubo de ser sustituido por su hermano D. Gabriel Climent Pérez. Reinó la señorita Amelia Lamo de Espinosa y Michels de Campourcin, cuya personalidad era y es sobradamente conocida para que tengamos que decir hasta qué punto constituía el ideal de lo que nuestra Reina representa. La IX Fiesta, que se celebró a lo largo de los días 20, 21, 22 y 23 de septiembre de 1956, no menos brillante que las anteriores, obtuvo un éxito especialísimo con motivo de la proclamación de la Reina infantil, celebrado al aire libre, en la Plaza Consistorial, en cuyo acto intervino a título de mantenedor, con acierto inigualado, D. Guzmán Zamorano. También se dio al programa tal profusión de actos, que resultaba difícil simultanear la presencia de las gentes en todos ellos. Merece especial mención la lucida actuación del Teatro Español Universitario de Valencia en el claustro de nuestro Instituto Nacional de Enseñanza Media. La X Fiesta de la Vendimia fue presidida por D. Felipe Guijarro Monsalve, y en ella reinó la señorita Carmen Tarín Fernández de Córdoba, que, aun no siendo requenense, acumulaba méritos más que suficientes para ostentar el cetro, tanto en función de sus prendas personales como en razón de ser hija de un esforzado paladín de la vitivinicultura nacional, para nuestra desgracia hoy ya difunto. Se celebró esta X edición de la Fiesta los días 19, 20, 21 Y 22 de septiembre de 1957, con la brillantez acostumbrada, debiendo entenderse que la creciente popularidad de la Fiesta no sólo dentro, sino que también muy lejos de nuestros límites comarcales, venía dándole ya unas dimensiones colosales, tanto en su vistosidad cuanto en su afluencia multitudinaria de visitantes foráneos, entre los que nos vimos honrados con la presencia y el verbo de D. Eduardo Carranza, Agregado Cultural de la Embajada en España de Colombia, que actuó de mantenedor de las justas literarias. Merece especial mención el esfuerzo de la X Fiesta recopilando y exponiendo todo el material gráfico subsistente de las diez ediciones de la Fiesta hasta entonces celebradas. Con la renovación anual de comisiones vino a presidir las huestes de la XI Fiesta de la Vendimia D. Antonio Ramos Mengual, hombre de suerte por presidir una Fiesta que será recordada siempre con gratitud siquiera sea por haber coincidido con un año agrícola excepcional para esta comarca, tanto en la producción como en los precios que alcanzó el vino de aquella cosecha. Reinó la señorita Bernardita Sainz-Pardo Cobo del Prado, de rancia ascendencia requenense y magnífico ejemplar de mujer. La XI Fiesta de la Vendimia tuvo a bien designar Presidente de honor de la misma al Excmo. Sr. D. Alfonso de Borbón y de Caralt, Marqués de Squilache y Grande de España, vinculado a Requena por su matrimonio con María Teresa de Rojas y Roca de Togores, Condesa de Torrellano y Reina que fue de la VI Fiesta. Al concurso de trajes infantiles se le dio el interés y atractivo que desde entonces le conocemos como motivo de especial ilusión no tanto para los niños como para sus padres y familiares. Tuvo lugar esta edición de la Fiesta a lo largo de los días 18, 19, 20 Y 21 de septiembre de 1958. De la XII Fiesta de la Vendimia de Requena se hizo cargo, presidiendo las Comisiones D. Andrés López García, requenense, si no por nacímiento, sí por naturalización ganada a lo largo de los más importantes y formativos años de su vida, compartidos, día a día, entre nosotros, como entusiasta amante de nuestras cosas, y, entre ellas, muy especialmente, de la Fiesta de la Vendimia, de la que ha sido tradicional colaborador. Reinó la señorita María Cristina Villalonga Torres, representante de una ilustre familia valenciana de antiguo vinculada a nuestra economía a través de cierta entidad bancaria. Tuvo poca suerte la XII Fiesta. Pese a la actividad desplegada por el amigo Andrés y sus comisionados, que auguraba una brillantez excepcional para la Fiesta, y pese a la ilusión que María Cristina tenía depositada en este su reinado, una lluvia pertinaz y abundantísima, casi ininterrumpida a lo largo de los tres días, destrozó todos los adornos callejeros y deslució, cuando no hizo irrealizables, los actos públicos que constituyen el noventa por ciento del programa; sólo se salvaron completamente los actos previstos para la noche de la proclamación de la Reina. No obstante, anotamos como del mayor interés la novedad, que se ha mantenido hasta nuestros días, casi sin interrupción, de la actuación pública y gratuita del teatro de marionetas y la exposición y proyección de documentales del mayor interés agrícola por parte de la Agencia Comarcal de Requena del Servicio de Extensión Agrícola. Renovadas las comisiones de la XII Fiesta, fue designado Presidente de la XIII D. Luis Climent Pérez, que ya lo fue durante un breve período de la IX. Reinó en ella la señorita Ana María Solís, hija del entonces y ahora Ministro Secretario General del Movimiento del Gobierno Español. La XIII Fiesta tuvo a bien recoger el precedente de lo actuado en los primeros meses de la VIII, es decir, de la revista radiofónica entonces titulada "La Tinaja", que la XIII Fiesta tituló "El Majuelo" y que estuvo en las antenas de Radio Requena una vez a la semana, la noche del viernes, con objeto de mantener despierto el interés de la población por las cosas de la Fiesta. Además de esta novedad, que ciertamente consiguió despertar interés en el público escucha, la XIII Fiesta, contra lo que pudieran augurar los supersticiosos, fue muy brillante por aportar, junto a los clásicos festejos, la incorporación a ellos de competiciones balompédicas de carácter oficial, que fueron posibles gracias a que el fútbol local, tantos años postrado, había recibido en aquellos años un impulso tal, que en carrera meteórica se situó en la Primera Categoría Regional valenciana, una de cuyas fechas competitivas coincidía con el último día de la Fiesta. También se montó con más ambición que en precedentes ocasiones una exposición de maquinaria agrícola, que fue muy visitada. La flamante y entonces recién estrenada piscina municipal dio la posibilidad de que entrara a formar parte del programa una exhibición muy interesante de natación. Finalmente, siempre recordaremos, con el mayor agrado, el acto de la proclamación de la Reina y presentación de su Corle de Honor, tanto en su primera parte, consistente en un formidable concierto a cargo de la Orquesta Municipal de Valencia, como en cuanto al bellísimo discurso con que nos obsequió el mantenedor, D. Jaime de Foxá Torroba. Se celebró a lo largo de los días 15, 16, 17 Y 18 de septiembre de 1960. La XIV Fiesta de la Vendimia de Requena quedó presidida por D. José Alcaide Huerta, quien, con criterio digno de elogio, volvió a exhumar algunas de las características más típicamente requenenses de nuestra Fiesta, comenzando por elegir Reina a una mujer requenense, la señorita Paquita Viana García, expresión auténtica de lo que nuestra Fiesta simboliza. También se volvió, con acierto, sobre el precedente de lo acontecido en la IV Fiesta, es decir, la participación en ella de las mujeres de nuestras Aldeas, requenenses por naturaleza y por vocación, creando un nuevo grupo cortesano integrado por una Reina de exteriores, de la Aldea de San Antonio, guarnecida de su corte, compuesta por una señorita de San Juan, otra de Rebollar, otra de Campo Arcís, otra de Los Isidros y otra de El Pontón. También algo tan popular y tan hermoso como la música de viento tuvo su elemento de contraste mediante el concurso público y gratuito del pasodoble, que se celebró en la plaza de toros de nuestra Ciudad. Igualmente, conservaremos con agrado el recuerdo de la presentación de la Reina infantil por el discurso con que nos obsequió el mantenedor D. Rodrigo Royo Masiá, y de la huella que dejó en nosotros el manlenedor del certamen literario celebrado con motivo de la proclamación de la Reina, D. Federico Muelas, no tanto por su intervención en tal acto como por haber tenido oportunidad de conocer, en acto semipúblico que tuvo lugar dentro de los de la propia Fiesta, su formidable talla de poeta. La XIV Fiesta se celebró a lo largo de los días 21, 22, 23 y 24 de septiembre de 1961. Con la preceptiva renovación vino a presidir las comisiones de la XV Fiesta de la Vendimia D. Luis Gil-Orozco Roda. En ella reinó la señorita María del Pilar Cobo del Prado Pérez, reina infantil que fue de la VII Fiesta, requenense de pura cepa por nacimiento, por ascendencia y por amor a su patria chica, que nos obsequió con su especial encanto personal y desbordante simpatía. La XV Fiesta rehabilitó la interrumpida publicación de nuestra revista radiofónica "EI Majuelo" y tuvo el acierto de recoger todas las charlas que, en las sucesivas ediciones de la misma, desde su fundación, pronunció el Cronista de la Ciudad y Maestro Nacional D. Rafael Bernabeu López, constitutivas todas ellas de una encantadora literatura de sabor netamente requenense, editándolas en un volumen titulado "Estampas Requenenses", ilustrado por nuestro querido amigo y paisano Manuel Sánchez Domingo. Igualmente atrajo la atención general en la XV Fiesta de la Vendimia la instalación y decoración del Museo del Vino en la Fortaleza, emplazamiento de espléndida belleza y pedestal desde el que nos fue dado contemplar una visión maravillosa de la Requena nocturna y festiva. Conservaremos imperecedero recuerdo de la esplendidez con que la Reina de la XV Fiesta obsequió a los concurrentes al lunch-baile siguiente a su proclamación, probablemente no igualado en generosidad, animación y perfecta organización. Quizá el adorno de calles haya sido un especial éxito de los muchos que obtuvo la XV Fiesta, que tuvo lugar a lo largo de los días 20, 21, 22 Y 23 de septiembre de 1962. Queremos, finalmente, manifestar, que si en esta síntesis histórica de los quince años de la Fiesta, transcurridos hasta el comienzo de la que se halla en vigor, se ha personalizado en las personas de los respectivos Presidente de la Comisión Central y Reina, ha sido porque ellos constituyen la cabeza visible de toda una organización. Y lamentamos extraordinariamente que la obligada síntesis de esta exposición impida la exhumación de tantos nombres de bellísimas mujeres, cuya presencia en la Fiesta fue su complemento indispensable y de una serie ya larguísima de comisionados, hombres que han permanecido casi en el anonimato, pero a cuya labor tenaz, sorda y eficaz, debe la Fiesta el camino recorrido y la fama y señorío con que se la conoce a miles de kilómetros de esta Ciudad de Requena que le dio el ser. P.,ra todos ellos, tripulantes de esta maravillosa nave vendimial, nuestro aplauso y reconocimiento cuando, a caballo de la XVI Fiesta de la Vendimia de Requena, enjuiciamos el acontecer histórico de sus primeros tres lustros.
(Publicado en la revista "EL TRULLO" de Septiembre de 1963) |
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