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EL TRULLO, en su deseo de aportar colaboraciones de interés para sus lectores, comienza con este número la publicación de una serie de encuestas dirigidas simultáneamente a un agricultor caracterizado de esta Comarca y a un técnico agrícola, cuyas respuestas darán la medida del paralelismo entre experiencia y ciencia, divulgarán conocimientos y prácticas nunca inútiles para quienes siguen creyendo que el saber no ocupa lugar y quizá despierten en algún lector la curiosidad de obtener su propia experiencia, que es el camino más directo para el progreso. --------------------------- P.-Si usted hubiera de realizar ahora una nueva plantación de viña, ¿desfondaría el terreno a tractor o utilizaría el clásico sistema de hoyado a mano? ¿Por qué? R.- Desfondaría el terreno a tractor. Y ello porque practicando la plantación a hoyo franquearía solamente la tierra del hoyo, con lo que las raíces de plantas que tanto buscan la profundidad como las 41, 420 y R, como aquellas otras de raíz más superficial, como la Lot y Murviedro, encontrarían en seguida la dureza del suelo no laborizado y más rápidamente todavía la dureza del suelo de las paredes del hoyo que obligarían a las raíces a extenderse en una zona superficial donde la humedad se marcha con facilidad y donde las labores corrientes de la tierra las cortarían con mucha frecuencia. Mientras el desfonde fue una labor penosísima por inexistencia de los actuales medios mecánicos, bien estuvo el hoyado a mano, pero hoy no tiene razón de ser. P.- Si hubiese de plantar la viña sobre terreno del que acaba de ser arrancada viña vieja, ¿cuánto tiempo dejaría descansar la tierra antes de efectuar una nueva plantación? ¿Desfondaría ya la tierra y dejaría transcurrir el tiempo entreteniendo la tierra con siembras sucesivas o empezaría ya a sembrar y desfondaría inmediatamente antes de emprender la nueva plantación? |
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R.-Desfondaría la tierra inmediatamente y la entretendría con siembras durante un par de años por lo menos. Con ello lograría cambiar la configuración actual de las capas de tierra, desamargarla y permitir la oxigenación de las capas profundas a las que muy difícilmente han llegado la aireación provocada por las labores corrientes. P.-¿Es usted partidario de abonar con abono mineral la planta americana, de abonarla con estiércol o de no abonarla? ¿Por qué? R.-Yo, al poner la nueva planta, la abonaría con estiércol, aun cuando reconozco que el abono mineral es más fácilmente adquirible, transportable y manejable. P.-En una viña vieja, pero relativamente bien conservada, con abundantes cepas todavía en estado de buena producción, aunque también con abundantes faltas, ¿procedería a arrancarla o repondría las faltas para completarla? R.-Esto depende de la naturaleza de la explotación y de la resistencia económica de sus propietarios. Si la finca es grande y sus propietarios pueden soportarlo, yo aconsejaría agotar al máximo las posibilidades de producción de las cepas subsistentes, arrancarlas después todas y proceder a una nueva plantación. Si se trata de una explotación familiar, de escasa potencia económica, entonces no hay alternativa, es preciso ir reponiendo y cuidando y abonando mucho las nuevas plantitas para evitar que las viejas que las rodean, con muy potentes raíces, les impidan prosperar. |
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P.-¿Es usted partidario de injertar los pies vivos y sanos de cepas muertas o de arrancar totalmente el pie y plantar en su lugar una nueva planta? ¿Por qué? R.-En principio soy partidario de arrancar totalmente la cepa vieja y plantar en su lugar la correspondiente nueva sobre la que en su día se practicará el injertado. Ahora bien, en determinados casos es aceptable y hasta aconsejable el injerto sobre pie viejo, tales son los casos de pie que ha sobrevivido a una sequía por cuya consecuencia murió el injerto, conservándose sano y revitalizado el pie por las lluvias de años siguientes. Si la muerte de las cepas se debió al rayo o a otra enfermedad similar, yo, sin duda alguna, aconsejaría arrancar totalmente y efectuar nueva plantación e injertar sobre pie joven. |
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P.-¿Desbarba usted? ¿Qué pretende con ello? R.-Desbarbar lo considero importantísimo porque de quedar alguna barba sin quitar, ésta se :introducirá en la tierra y le restará tanta savia al pie que acabará matándolo. P.- El embasurado de la viña suele hacerse a hoyo, junto a cada cepa, aunque tampoco es infrecuente echarla a chorro sobre un surco profundo labrado cerca y a lo largo de cada hila de cepas, que luego se envuelve. ¿Por cuál de ambos sistemas se inclina usted? ¿Qué ventajas e inconvenientes presenta cada uno de ellos? R.-Para el embasurado, me inclino por el hoyo; si se trata de abonado mineral, cualquier forma es buena porque no exige profundidad. Si se practica el embasurado por hilas corridas, ha de dársele al curso mucha profundidad y ello implica la destrucción de muchas raíces, lo cual en nada beneficia a la cepa; antes al contrario, la perjudica. P.- Algunos técnicos se inclinan a opinar que la labor de invierno que en esta Comarca se da a la viña con el "Getafe", es decir, volteando la tierra, resulta perniciosa, debiendo sustituirse tal labor por la que realiza un arado tipo "Forcate", que únicamente la rompe, pero no la voltea, ¿qué opina usted sobre el particular? R.-Yo soy partidario, siempre y en cualquier época del año, por la labor del "Getafe", porque conserva mejor la sazón, lo que no ocurre con la labor del "Forcate" o similares. Si el majuelo se habitúa a la labor del "Forcate", crecen y se desarrollan una serie de raíces superficiales, que tal arado no corta, y que más tarde, si ha de voltearse la tierra, serán destruidas con el consiguiente perjuicio. |
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P.-Si usted hubiera de realizar ahora una nueva plantación de viña, ¿desfondaría el terreno a tractor o utilizaría el clásico sistema de hoyado a mano? ¿Por qué? R- Sólo en casos muy especiales (como en parcelas muy pequeñas, o en laderas de fuerte pendiente) me inclinaría por el ahoyado a mano. El desfonde con tractor es el sistema normal de nuestra época; sólo con él es posible remover las capas profundas del terreno, hasta cincuenta o sesenta centímetros, como exige la planta americana en nuestros climas. Además, es de menor coste, con relación al terreno trabajado, que el ahoyado antes citado. P.- Si hubiese de plantar la viña sobre terreno del que acaba de ser arrancada viña vieja, ¿cuánto tiempo dejaría descansar la tierra antes de efectuar una nueva plantación? ¿Desfondaría ya la tierra y dejaría transcurrir el tiempo entreteniendo la tierra con siembras sucesivas o empezaría ya a sembrar y desfondaría inmediatamente antes de emprender la nueva plantación? R - Entre el arranque de una viña y su posterior replantación debe transcurrir un período de tiempo lo más amplio posible; diez años sería el ideal, pero en atención a que ello originaría una pérdida económica al propietario, puede reducirse el plazo a cinco años. En ningún caso debe bajarse de esta cifra. -Si se respeta el período antedicho, no debe desfondarse inmediatamente, porque ello daría lugar a que, al llegar el momento de la nueva plantación, la tierra se hubiese «asentado» demasiado. Creo conveniente arrancar la viña vieja procurando eliminar todo resto de raíces en el terreno por medio de una labor profunda; y sembrar la parcela, siguiendo la rotación habitual en la comarca, durante los años de descanso. Considero adecuado, si el terreno lo permite, desfondar seis u ocho meses antes de efectuar la plantación. P.-¿Es usted partidario de abonar con abono mineral la planta americana, de abonarla con estiércol o de no abonarla? ¿Por qué? R- Entiendo que la pregunta se refiere a una plantación nueva, en su primer año. En tierra virgen emplearía estiércol; en terreno que haya tenido viña vieja anteriormente, preferiría una mezcla, bien estudiada, de abonos minerales. Creo que las buenas cualidades del estiércol lo hacen insustituible para mejorar la tierra próxima a la joven cepa, en su primera etapa; pero donde exista el temor de que haya quedado un resto de raíces medio descompuestas, como consecuencia del arranque efectuado anteriormente, es «más sana» la acción de los fertilizantes minerales. P.-En una viña vieja, pero relativamente bien conservada, con abundantes cepas todavía en estado de buena producción, aunque también con abundantes faltas, ¿procedería a arrancarla o repondría las faltas para completarla? R- En una viña vieja, la reposición de faltas se hace muy difícil; y si éstas son numerosas, resulta antieconómica. Según el porcentaje de faltas, así me decidiría; procedería a replantar cuando el número fuera pequeño, aunque más bien por razones estéticas que por creer que tales cepas van a compensar el gasto realizado. Cuando el número a reponer es muy elevado, creo improcedente la replantación y soy partidario del arranque completo. P.-¿Es usted partidario de injertar los pies vivos y sanos de cepas muertas o de arrancar totalmente el pie y plantar en su lugar una nueva planta? ¿Por qué? R- Creo muy dudoso que, habiendo muerto la parte aérea de la planta, se conserve el pie vivo y sano. El último período de vida de la vinífera, habrá afectado profundamente a la vitalidad del pie americano, con toda probabilidad. Así, pues, en principio, soy partidario de arrancarlo. Sin embargo, no descarto la posibilidad de que un accidente cualquiera haya matado a la parte aérea, con rapidez, en cuyo caso no habrá sufrido el pie y puede conservarse, injertándolo de nuevo. |
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P.-¿Desbarba usted? ¿Qué pretende con ello? R- Hemos de suprimir toda raíz que brote de la vinífera, así como todo brote aéreo que salga del pie americano; sobre ello no puede haber duda alguna. Unas y otros debilitarían a la planta, sin beneficio ninguno. Y esta supresión debe efectuarse pronto, pues si se da lugar a que alcancen un cierto desarrollo, el perjuicio estará ya hecho y, además, se producirán heridas innecesarias. P.- El embasurado de la viña suele hacerse a hoyo, junto a cada cepa, aunque tampoco es infrecuente echarla a chorro sobre un surco profundo labrado cerca y a lo largo de cada hila de cepas, que luego se envuelve. ¿Por cuál de ambos sistemas se inclina usted? ¿Qué ventajas e inconvenientes presenta cada uno de ellos? R- Creo preferible el sistema de hoyo, para la comarca de Requena. El modo de colocar el estiércol depende de cómo se haya efectuado la plantación, ,del tipo de tierra y de cómo se cultive la viña. Pero, en todos los casos, debe practicarse el hoyo, más bien profundo, para que conserve la humedad, para que quede al alcance de las raíces y para que no lo alcancen los arados. Sólo como sistema más económico puede admitirse la realización del surco, pero completándolo, en profundidad, a brazo, en las cercanías de cada cepa. |
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P.- Algunos técnicos se inclinan a opinar que la labor de invierno que en esta Comarca se da a la viña con el "Getafe", es decir, volteando la tierra, resulta perniciosa, debiendo sustituirse tal labor por la que realiza un arado tipo "Forcate", que únicamente la rompe, pero no la voltea, ¿qué opina usted sobre el particular? R- Considero más adecuada la labor del arado de vertedera llamado "getafe"; al menos, para las labores de otoño, invierno y comienzos de la primavera. Si el terreno alcanza esta última época bien limpio de malas hierbas, puede pasarse a utilizar binadoras o gradas, aunque procurando profundizar menos en la labor; también es útil el "getafe" durante los meses de buen tiempo. En cualquier caso, encuentro menos apropiada la labor del llamado "forcate". |