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Cuando Noé plantó el primer sarmiento, aseguran, que el diablo su trabajo observó, y con desparpajo, hizo muecas de claro descontento; y al acercarse al primigenio foso donde Noé inventó su sembradura, confuso y receloso, preguntó con falaz desenvoltura: -¿Para qué, Noé, plantar intentas un palitroque tan árido y enjuto?- -Si a tenor de tal padre nace el fruto, con sacar gran provecho no hagas cuentas. Más Noé, que ya sabía de vínicas fragancias y dulzuras, cantó las hermosuras del cálido fervor de la ambrosía. haciendo que el sulfúrico diablejo le frunciera, de envidia, el entrecejo. Argucias y artimañas inventó el travieso diablo con sus mañas. Y trayendo un cordero y un cochino,y un león, y un macaco muy ladino, que todavía andaban junto al Arca, el afán enturbió del Patriarca; pues sin haber con ellos compasión, degollando al cordero y al león, al mono y al cochino, con la espuma del líquido sangriento, en torpe desatino, regó la primer planta del sarmiento. De travesura tal, recibe consecuencias el hombre que, o cautelas o imprudencias observa cuando bebe poco, bastante, mucho, o más que debe del caldo del racimo, hecho fermento para servir de amor y de alimento. Suave como un cordero es el hombre que bebe con esmero el vino que mitiga sus sudores; es fuerte cual león, quien sus ardores extrae de una copa bien provista sin que se turbe lo agudo de su vista; loco como un macaco es aquél que con el vino se arma un taco, y haciendo travesuras como el mono, pierde serenidad, cordura y tono, y llega a extremo tal, que más que hombre, parece un animal; y por fin, el hombre que bebe en demasía, comete una gran majadería, y en su asquerosa crápula, es semejante al cerdo de esta fábula. ¡Oído al cuento!La moraleja se explica en un momento: "Todo aquél que no piensa cuando bebe, o quiera beber más de lo que cabe, que beba solamente lo que debe, so pena de incurrir, como ya sabe, en hacer, como el mono, tonterías, o en hacer, como el cerdo, porquerías; y es buen camino, y es gran lección, saber ser un cordero con el vino, y poder con el vino ser león."
F. YEVES (Junio de 1968)
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