|
Campesinos de Requena |
|
|
|
Yo también amo al campo que tú amabas, esa tierra fecunda, recia y fuerte y hasta que llegue el soplo de la muerte cantaré con amor cual tú cantabas. Hoy ofrendo mi verso al campesino, de los cuales hallé en mi padre fiel reflejo, y su virtud y abnegación es el espejo de aquellos que me encuentro en el camino. Hombres curtidos con la piel morena. Hombres que saben de pena y de denuedo. Hombres que cultivando la gloria del viñedo ¡entierran sus sudores por campos de Requena! Por los campos en verde lozanía los he visto sufriendo los rigores del mes de julio en sus fuertes calores o en pleno invierno en su mañana fría. y los vi emocionados y cantando enterrando en el surco su ilusión y mimando al viñedo con pasión ¡con dulzura a las vides cultivando! Los he visto con rostro de tristeza, abatidos, sin lágrimas llorar, esas lágrimas que pugnan por saltar si la tormenta destroza la belleza de aquella alfombra verde, tan lozana, que mostrando sus uvas grandes, prietas, les hizo convertirse hasta en poetas bajo el ardiente sol de la mañana. Yo los vi saturados de paciencia con velo de tristeza en su mirada contemplando el destrozo de la helada ¡abatidos en brazos de impotencia! Los he visto en la tarde septembrina cortar las uvas de mosto rebosantes con alegría inmensa en sus semblantes al ver que su temor ya se termina. Hoy levanto mi copa saturada en vino que está de su sudor al borde llena dedicando mi verso a mi Requena ¡y cantando al hermano campesino!
San Antonio. 1968.
(Publicado en El Trullo de Agosto de 1968) |