| PUEBLOS COMARCANOS | |
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Actualidad y antigüedad de |
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CAUDETE |
de las Fuentes |
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I Es uno de los siete pueblos que componen el distrito de Requena, el trozo de nuestra provincia que viene denominándose la Castilla valenciana, por haber pertenecido secularmente a la provincia de Cuenca hasta el 25 de junio de 1851, en que fue agregada a Valencia a petición de los propios requenenses. Se encuentra enclavado junto a la carretera de Madrid, a 88 Kms. de la capital y a 770 m. de altura sobre el nivel del mar, con una población aproximada de unos 1.200 habitantes. Como dato curioso diremos que tenia 12 vecinos en 1543, según el "Censo de Milicias" que se conserva en el Archivo Municipal de Requena, como hemos leído en la historia de dicha ciudad, de la que es autor su ilustre cronista don Rafael Bernabeu. Su término municipal es de 34 Km. cuadrados, constituyendo el cultivo de la vid su principal riqueza, y en menor cuantía los cereales, aceite y almendra, destacando una fértil y extensa huerta, cuyas parcelas, muy repartidas y afanosamente cultivadas, dan el principal sustento a sus humildes campesinos, por lo que podría llamarse la despensa de los pobres. Esta huerta, regada por los manantiales que nacen en el pueblo, principalmente los de la Fuente Grande con sus copiosos 20 caños, ofreció siempre la alegría de sus plantaciones, que contrasta con la aridez de las tierras secanas que jalonan la ruta de Valencia a Madrid. De aquí que en el "Itinerario descriptivo de España", publicado en Valencia en 1816, que es libre traducción de! publicado en francés por Alejandro Laborde en 1809, el citado viajero galo afirme, viniendo de Madrid, al llegar a este término, que después de Villargordo se abre "una llanura hermosa, fértil en trigo, vino, cáñamo y moreras, bañada por el río Caudete, que distribuye sus aguas con provecho. El encuentro de este valle es tan sumamente agradable que el viajero se cree transportado a un nuevo hemisferio". Y añade, al hablar de la segunda ruta Madrid-Valencia, refiriéndose igualmente a nuestras tierras, que un terreno montuoso y poblado de pinares "se dilata en una vasta llanura risueña, bien cultivada, llena de casas de campo y fertilizada por el río Oliana o Caudete". |
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Es un pueblo alegre y pulcro, de gente hospitalaria, con amplias calles y buenas edificaciones, que ofrece lindas panorámicas y poseedor de un hermoso paseo público, con una frondosa alameda, aunque sus jardines quedaran ya deteriorados; un espacioso lavadero público, cubierto, con abundante agua corriente; y una Biblioteca Pública Municipal, inaugurada en julio de 1956 por el Director General de Archivos y Bibliotecas, contando con más de un volumen por habitante, y frecuentada especialmente por la gente joven, aparte de funcionar con éxito el servicio de prestación. En cambio, las nuevas escuelas, ya proyectadas desde hace muchos años, tanto que nos da vergüenza decirlo, todavía siguen el camino inacabable de la burocracia. |
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La Iglesia parroquial, consagrada el año 1735 bajo la advocación de Nuestra Señora de la Natividad, luce su hermosa y elevada torre nueva, con su airoso estilo neoclásico, merced a los afanes del señor cura don Fidel Haya Guaita, ostentando en su pináculo una magnífica escultura de piedra de casi cuatro metros de altura, obra artística del escultor don José Lluch, que re- presenta el Sagrado Corazón de Jesús en actitud bendiciente, todo lo cual fue solemnemente inaugurado en junio de 1958 con la amada presencia del Excmo. y Rvdmo. Sr. Don Marcelino Olaechea, lo que constituyó un acontecimiento local, toda vez que los caudeteños nunca habían experimentado el gozo y el honor de la visita de un Arzobispo de Valencia. Los abundantes yacimientos de agua dieron el sobrenombre a la villa de Caudete de las Fuentes, que oficialmente empezó a llamarse así en los primeros lustros de este siglo, por contar, entre otras de menor importancia, con la antiquísima Fuente Grande (la citada Historia de Requena recoge en su página 89 que Alfonso VIII derrotó a los sarracenos en 1188 junto a la Fuente del Pez, que la leyenda localiza en nuestro Caudete, pues, Fuente del Pez se llamó siempre hasta que se la fue llamando Fuente Grande), hoy reformada y embellecida con sus 20 briosos caños, como puede apreciarse en la fotografía, constituyendo la admiración y embeleso de los miles de turistas que vienen de Madrid o de Valencia; la Fuente Chica, en el mismo paseo o Alameda, con tres caños, y en medio de ambas, junto al río, "EI Encañete", con dos caños; cada una de ellas con un agua distinta, repartiéndose las preferencias de sus habitantes. Al hablar de las aguas de Caudete de las Fuentes, que nutren los primeros caudales del río Magro, es curioso observar que mientras la "Geografía General del Reino de Valencia", en su tomo dedicado al reino, dice que dicho río se origina en los confines de las provincias de Valencia y Cuenca, al sur del Pico de Ranera, la misma obra, en el Tomo I de la provincia de Valencia, afirma que el río Magro u Oliana tiene su principal origen en un copioso manantial de término. Pero podemos asegurar que son actualmente nuestros caudales los que inician las corrientes del citado río ya que las aguas del Pico Ranera son totalmente aprovechadas para el servicio de agua potables instalado en Sinarcas. |
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II En cuanto a la historia de Caudete de las Fuentes, aunque todavía no se ha precisado su exacta cronología, el poblado ibérico de "Los Villares", a unos 500 metros de la población actual, que ha experimentado ya tres etapas de excavaciones, durante los años 1956, 1957 Y 1959, bajo la dirección de don Enrique Pla Ballester, Subdirector del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación Provincial, nos evidencia el antiquísimo origen del pueblo. Y existen ya en el Museo de Prehistoria, dos nuevas vitrinas, que lucen los valiosos hallazgos ya clasificados, de nuestro poblado ibérico, aunque quedan todavía un mayor número de restos sin clasificar. La trascendencia de dichos hallazgos, según el dictamen de don Enrique Pla, que ya dio a conocer en un Congreso de Arqueología, el relieve y categoría de nuestro poblado ibérico, es que ofrece, como principal interés, el descubrimiento en él de tres poblaciones antiguas, dos ibéricas de distintas épocas y otra más primitiva, posiblemente de la Edad de Bronce, las tres superpuestas, lo que hace lenta y costosa la excavación, siendo la primera vez que en nuestra región ha sido encontrado un yacimiento de estas características, que pueden contribuir al mejor conocimiento y cronología de la cultura ibérica, así como del tránsito de la Edad del Bronce a la del Hierro. |
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En la ciudad superior es donde se han hallado los mejores hallazgos, entre los que destacan los nueve departamentos o casas primitivas encontrados en una de las excavaciones, y cuatro más en el año anterior; y parte de dos calles, una de ellas perfectamente empedrada y con las huellas de los carros que hace unos dos mil años transitaban por este poblado, que debió ser destruido en los siglos II o III a. de C. También apareció un pequeño tesorillo consistente en una sortija y un par de pendientes de oro, los últimos muy semejantes a los hallados en "La Bastida de les Alcuses", de Mogente; y varias sortijas y monedas de plata, aparte de cerámica en gran cantidad, transformada ya parte de ella en vasos reconstruidos que lucen en el Museo, además de vasos completos de pequeño tamaño y abundantes "pondus", manos de mortero, fusayolas, fículas, clavos, etc. En una expedición de los árabes contra los castellanos descubrimos, a través de un libro escrito por el excelente arabista don Ambrosio Huici Miranda, que las tropas del Califa Yusuf acamparon cerca de Requena, en Mary al-Qabdad, que el autor identifica con el llano de Caudete. El 4 de agosto de 1172. En la obra titulada "La antigua civilización ibérica en el Reino de Valencia", de don Francisco Almarche Vázquez, publicada en 1918, se dice que la colección de Martí Esteve se vio enriquecida por centenares de monedas de varios tipos, encontradas en Caudete, citando otros tesoros ibéricos de igual procedencia que se vendieron en Madrid en 1913, y calificando a "Los Villares" como una estación ibérica de primer orden, virgen de exploración científica. Don Teodoro Llorente, en su "Historia de Valencia", señala que entre los vestigios de nuestra antigua población figuran muchas monedas romanas, con las que formó un interesante monetario, nuestro antecesor don Pedro Juan de Fuentes. En la "Geografía General del Reino de Valencia", ya mencionada, en el tomo II de nuestra provincia se recoge el dato de que el cronista Escolano estima que nuestra población antigua debió ser grande a juzgar por la extensión de sus ruinas, "debiendo ser de tiempos del gentilismo, porque en 1608 descubrióse en una gran concavidad, un oso de piedra muy disforme sobre una losa o altar y cerca del ídolo, vasos con cenizas y huesos humanos. En otras cuevas se hallaron adornos y armas de remota antigüedad". En la obra "El Arte Ibérico Valenciano en el Museo de San Carlos", publicada en Valencia en 1918, y con esto terminamos nuestro modesto resumen, se hace referencia a dos notables ejemplares de fículas de plata, que junto con un collar de oro, fueron también hallados en nuestra villa.
Luis García de Fuentes (ex-cronista de la ciudad) (Publicado en El Trullo de Abril de 1970) |
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