La clásica división de España en dos zonas, la interior y la periférica, ha ofrecido al moderno mundo turístico dos vertientes completamente distintas de expansión y de recreo. Mientras el turismo costero ha cuajado de una manera estrepitosa en toda la geografía hispana; mientras apenas existen ya lugares costeros sin descubrir para ese continuo ajetreo del apartamento o el bungalow junto al bar y el club, el deporte náutico, el bikini y el bronceado, el parloteo en lenguas extrañas inflamadas de divisas, todavía hay en nuestra península lugares en donde, con mayor reposo y tranquilidad, sin tanto desasosiego, se puede gozar en plan de turista de largo alcance, y también, enfocado de cara al turismo interior, "de sábado a lunes", ofrece posibilidades enormes.

     Si el gran cebo del ambiente turístico es el sol, el paisaje y el agua, estos tres elementos son abundantísimos en nuestros ríos, lagunas, embalses y pantanos, amén de las fuentes termales, balnearios, etcétera.

     El turismo elemental, sin llegar al sicodelismo del costero, el turismo de los pantanos, en plan de excursiones de fin de semana, y hasta de acampada y montañismo, ofrece en nuestros embalses una calma extraordinaria, la pesca fluvial, la oxigenación entre pinadas, la vida al aire libre con todas las ventajas de la montaña y la ausencia de graves peligros. El turismo interior tiene ciertos atractivos que hemos de saber cualificar, descubrir o poner de manifiesto para todos los que por unas u otras razones no pueden o no desean hacer turismo marítimo.

     Precisamente Requena ofrece características especiales en cuanto a centro de un amplio círculo, desde donde pueden nacer los radios con direcciones hacia lugares de turismo interno, ubicados en los pantanos levantinos construidos para aprovechar las aguas del Júcar, del Cabriel y del Turia.

     Describiendo ese círculo con lápiz imaginario en nuestro mapa mental, haríamos un trazo curvo que empezaría en el Pantano del Generalísimo, seguiría por Contreras -y una flecha hacia Alarcón-, bajaría hacia los balnearios de Fuente Podrida y Cofrentes; y después, trazaríamos otro arco que, empezando en el Pantano de Buseo (Chera) y de Loriguilla, terminaría en Forata.

     El Pantano del Generalísimo, sobre el río Turia, es un lugar atractivo y de grandes posibilidades turísticas. Su pintoresquismo y belleza son impresionantes; sus alrededores están cubiertos de grandes pinares, y el encajonamiento de sus aguas ofrece panoramas hermosísimos. Separado de las grandes rutas nacionales, su mejor ruta es la directa desde Utiel, a unos 40 kilómetros, por carretera en excelentes condiciones.

     El Pantano de Buseo, llamado también más corrientemente Pantano de Chera, recoge las aguas del Reguillo, afluente del Turia, y es uno de los más veteranos de España. Sin la impresionante belleza de otros de mayor envergadura, merece la pena visitar Buseo, cosa muy asequible dada nuestra mayor proximidad, y gozar de su tranquilo sosiego.

     El Pantano de Contreras, a caballo de las tierras de Cuenca y Valencia, últimamente construido, aparte de las ya típicas vistas de la carretera y el río, ofrece hoy, por su modernidad, el interés de nuestra visita; pero también en plan turístico ofrece la posibilidad de sus montañas, pinadas, aguas y alrededores, sobre todo para los amantes del montañismo. El río Cabriel, sobre el que se asienta, es uno de los ríos más estrepitosos y desconcertantes de nuestra geografía.

          El Pantano de Loriguilla puede considerarse como una prolongación del Generalísimo, también con lugares hermosos, en especial los Colls de la Horca y de las Muelas.

     En dirección hacia el sur, hemos de mencionar los balnearios de Fuente Podrida, dentro de nuestro municipio requenense, y también el balneario y embalse de Cofrentes.

     Fuente Podrida es un lugar maravilloso. Además de sus famosas aguas sulfurosas, ofrece enormes posibilidades turísticas. El río Cabriel, allí relativamente tranquilo, sus pinadas, lugares de excursión, sus típicos festejos, etc., lo hacen un lugar de descanso de curación y de relajamiento. Es algo que hoy nos hace mucha falta.

     Hervideros de Cofrentes, con sus próximas centrales eléctricas y embalses, ofrece grandes posibilidades turísticas dignas de tener en cuenta. Sus famosas aguas ferruginosas y sus lugares de recreo y expansión tienen una gran importancia. En general, todo el valle de Ayora, que se inicia en Cofrentes, ofrece incomparables lugares de excursión y modesto, pero estimulante turismo.

     El Pantano de Forata, sobre el río Magro, nos ofrece la majestuosa vista de Sierra Martés. El montañismo, la espeleología y en general los deportes de aire libre encuentran en estos lugares un marco adecuado. N o olvidemos la proximidad de Tabarla con su campamento de verano para la Juventud.

     Requena puede y debe ser, el centro radial hacia estos lugares someramente descritos. La ruta de los Pantanos debiera iniciarse en Requena. Nos imaginamos un amplio despliegue de fines de semana, turismo valenciano hacia el interior, haciendo escala en Requena para proseguir sus rutas hacia pantanos levantinos.

     Todo esto es muy hermoso y muy útil para Requena. Claro está, que para servir de centro hemos de contar con instalaciones adecuadas para que "el alto en el camino" de toda etapa hacia cualquiera de los lugares descritos, tenga sus alicientes propios.

     Sinceramente creemos que a Requena le hace mucha falta un gran hotel, motel, o cualquier establecimiento de este tipo de concepciones modernas de cara al futuro, con todas las comodidades y facilidades.

 

 

Francisco Martínez Roda

(Publicado en El Trullo de Agosto de 1970)