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He aquí, paz de Requena, amor del Magro, beso del Rebollar, clamor del Tejo, el dorado prodigio, el oro viejo repitiendo en racimos el milagro.
He aquí, Requena en flor, como una niña que por primera vez se enamora, como un regato nuevo de agua clararesucitando en pámpanos la viña.
Un año más y todo es nuevo, y era viejo hasta ayer, y ahora está reciente como si despertara de repente el corazón del campo y sonriera.
Un año más. La tierra se ha vestido su más reciente encaje de verdores para que vengan los vendimiadores a vendimiar la viña del olvido.
Porque todo es amor y angelería en el pámpano inmenso de Requena y le brota un racimo a cada pena que se desgrana en uvas de alegría.
Septiembre se levanta de una siesta vegetal, de un letargo de ilusiones y la viña es un mar de corazones en oleaje y pleamar de fiesta.
Todo sonríe en el umbral de otoño: zarzales, rosas, pájaros, sarmientos y es la alegría, en flor de advenimientos como un beso arrancado de un retoño.
Requena luz, Requena paz, Requena gozo. suspiro, júbilo radiante. Todo es lo mismo, repetido instante pero todo parece que se estrena.
Canta la tierra su canción más verde como una copla inmensa y susurrada, canta la viña su canción callada y el sol sobre los páramos se pierde.
Canta el río su copla manrríqueña que en júbilo de espumas se convierteporque al pasar ¡unto al amor la muerte se hace alegría y júbilo que sueña.
Canta el pardal en los azafranales y el ruiseñor entre los surcos nuevos, y hay como una ternura de relevos de vino y pan, de cepas y trigales.
Canta Requena y es un hervidero de sonrisas, de júbilos y flores ¡Y septiembre es un cielo de clamores que huele a paraíso verdadero!
Canta el amor, Señor, y con qué ganas; los jóvenes recitan sus quereres, sonríen como rosas las mujeres y repican con gozo las campanas.
Todo es elaborado en una alquimia de sonrisas y besos y añoranzas y Requena es un vaso de esperanzas que sabe a eternidades de vendimia.
Aquí la luz en gozos se alboroza. aquí la sombra en sol se desintegra, aquí la pena de vivir se alegra y danza la ilusión como una moza.
Ved desde el Torreón hasta el Castillo, desde San Nicolás a la Muralla cómo septiembre en pámpanos estalla en ebriedad y en júbilo de albillo.
Ved el lagar, basílíca del mosto, susurrando maitines monorrimos, que está rezando, en ansia de racimos vísperas otoñales desde agosto.
Porque ha llegado la suprema hora de vendimiar racimos de alegría para que Dios, con júbilo, sonría y le nazcan racimos a la aurora.
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Qué alborozo de cánticos, de abrazos, de rumores! Es la alegría en flor de surtidores que nace del amor como de un pozo.
Requena se hace canto y se hace danza sabor del Cid en cántico bravío y es en su fiesta, cada calle, un río que desemboca al mar de la esperanza.
Porque aquí la vendimia es una gesta de paz escrita en júbilos de vino y no hay en la campiña ni un camino que no acuda al conjuro de su fiesta.
¡Alegría! ¡Alegría! Están naciendo besos, abrazos, sueños y canciones Dios está vendimiando corazones como si fueran pámpanos ardiendo.
Aquí Requena, antigua, reverente, añorante de ayeres, laboriosa y de pronto festiva y jubilosa como si renaciera de repente.
Es el milagro de esta angelería que resucita todo lo que estrena. ¡Dios que poda amarguras en Requena y vendimia, en racimos, la alegría!
(Publicado en El Trullo de Agosto de 1971) |
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