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¡Atención a todas las gentes! Suenentrompas y bronces en los campanarios para llamar y congregar al pueblo, al pueblo entero de vides cercado.
De orden del alcaide de la fortaleza, del Presidente en funciones vendimiales, ¡escuche toda la ciudad de Requena y alégrese, que ya llega el día grande!
Que la llamada es de paz, no con clarines de guerra; que la llamada es de gozo para invitar a la Fiesta.
Que están maduras las pámpanas, que en los majuelos verdean y en los trullos hoy vacíos se hace impaciente la espera para recibir los mostos hirvientes de esta cosecha...
Escuchen y alégrense gentes de aquí y forasteras...
Los hombres y las mujeres del ancho mapa de Iberia, ¡acudan de todas partes! ¡lleguen por todas las sendas! que nosotros, requenenses, a todos los que se acercan abrimos de par en par de nuestras casas las puertas...
Peregrinos vendimiales con sed de vino en las venas, arriben sonando pífanos, atabales y vihuelas, que los de aquí, de la Villa, del Arrabal y las Peñas, encenderemos la pólvora de nuestra mora ascendencia por darles la bienvenida de una cristiandad en fiesta.
Y, que jazmines y adelfas adornen vallas y verjas, y suene en todo lugar el verso de los poetas -los de antaño y los de hoy- por honrar a su Requena...
Gentes labradoras, gentes de las industrias más nuevas y el comercio remozado, ¡que suban juntas! que beban en las fuentes del festejo, estos vinos que hoy se estrenan, los vinos recién nacidos -viejos por viejas soleras-, los vinos que en los picheles de claro vidrio destellan bajo el cielo requenense con rosada transparencia...
Y por orden del señor Presidente de la Fiesta, Joaquín Pérez Salas y Lamo de Espinosa, vengan, con su sonrisa y su gracia, y su garbo y su belleza, reinas y damas de barrios y de todas las aldeas, para ser corte de honor y recibir a la Reina, pues ya la Feria acabada, cuando la Vendimia empieza, siempre hay un trono esperando a la soberana nueva para el reinado feliz de la vendimial Requena...
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Pepa Zaragoza Ivars ungida de realezas se apresta a subir al trono de las dionisíacas fiestas.
Buena reina para un reino de tan fecundas cosechas.
Reina feliz con reinado de juveniles promesas, en donde Cupido y Venus por las esquinas acechan con veinte eternos abriles en sus miradas inquietas...
Reina que nos trae la brisa de su tierra marinera donde, en las playas, los hombres junto a las barcas sestean con el regusto -en los labios- de alicantinas sirenas...
Cantores del Crevillente de su levantina tierra, vienen con su coro a darle la más popular ofrenda como una escolta de voces alegres, por ser para ella...
De Benidorm ha venido para ser reina de reinas y reina seguirá siendo cuando a Benidorm se vuelva, Dios sabrá reina de quién pero siempre reina nuestra...
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¡Que vibren palmas y vítores mientras el pregón resuena, con ecos de trova antigua desde las altas almenas que un día vieron pasar a Mío Cid y a Teresa, al Guerrero y a la Santa glorias de la España eterna...!
Desde estas almenas, símbolo de milenarias leyendas...
Desde estas almenas, ancho mirador para el que sueña viendo abajo un mar de vides y al frente las pardas sierras...
Desde estas almenas, donde todo es pregón y bandera en el filo de la tibia madrugada que comienza...
¡Oigan todos! ¡Que las rondas -por calles, plazas, glorietas- se acerquen con sus cantares al umbral de las bodegas. y que el vino, sorbo a sorbo, se haga sangre en nuestras venas dándole a los corazones alegría y entereza...!
La Virgen de los Dolores, vendimiadora de estrellas, mediadora del milagro en Caná de Galilea, le dé a nuestros nuevos mostos aquel grado, aquella esencia, sólo con pedirle al Hijo la gracia de que así sea...
¡Ya la Fiesta da comienzo -popular y jaranera- cumpliendo veintitrés años al son del año setenta, cuando en botas y porrones como alegre buena nueva, los mostos son tentación para las bocas sedientas...
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¡Por orden del Presidente! ¡Hidalgos todos! ¡Alerta! y haced honor a la historia que sobre vosotros pesa; que el señorío le da la sencillez de maneras; y los escudos se lucen, más que por favor de herencia, por la feliz ricahombría de un pueblo todo nobleza en el que todos son "hijos de algo"... por ser de esta tierra, la de esforzados varones y gentilísimas dueñas...
¡Requenense! ¡Van llegando a su madurez las cepas!
¡Brillen en los altos cielos las más lejanas estrellas!
¡Rueden con los vientos báquicos giraldillas y veletas!
¡Repiquen los campaniles en ermitas y en iglesias!
¡Cuelguen grímpolas y colchas y tapices en las rejas y balconajes del pueblo!
Y en las casas solariegas, armaduras, lanzas, cascos, en arcones y alacenas, ¡tornen al río de luz de seculares grandezas...!
¡Ardan los arcos eléctricos junto a antorchas y luciérnagas! y en posadas y mesones los hogares se conviertan...
¡Abran las bodegas hondas pasadizos y escaleras, y alcaicerías de antaño manténganse siempre abiertas, porque ya viene Dyonisos trayendo el aire de Grecia con su corona de pámpanos y en las manos la uva prieta...!
Las tinajas y toneles su fuente sin pausa ofrezcan...
Y de toda la comarca, gentes jóvenes y viejas, rían, beban, canten, bailen en la ciudad de Requena, donde la Vendimia es júbilo, ¡¡donde la Vendimia es Fiesta!!
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