Te veo llorar... y no me apena el llanto

de esos tus bellos ojos celestiales.

Te admiro así, llorando tanto y tanto,

que el dolor te los hizo manantiales.

 

     Veo tus manos purísimas que aguzan

tus DOLORES en piña de dolor.. .,

y tus dedos de nardo, que se cruzan

en pálpito de afán consolador.

 

     Leo ese poema de tu boca amarga,

el color de tu manto grita duelo

y sé de tanta angustia que te embarga...

¡pero te quiero así, en desconsuelo!

 

     Así te veo más Madre, más Señora,

más cerca a mi dolor y a mi esperanza,

más gloriosa y más corredentora,

más escala de Dios que a Dios alcanza.

 

     Te sé entre las mujeres la más pura

y de las flores la más bella Flor...,

Vida, Consuelo, Bálsamo y Ternura,

en cumbre soberana del amor.

 

     Tan hermosa te veo en tus DOLORES,

tan Reina y celestial, ¡que esa tu pena

me trenza un ramo de gozos y loores,

Rosa triste que alegras a Requena!

 

     Donde un día naciste dulce estrella

alumbrando su vida presurosa...

     ¡Predíganos la luz que a TI destella.

danos tu gracia, Madre Dolorosa!

 

GREGORIO GARCÍA CARDOSO

Riotinto, 1970.

(Publicado en el Programa de Fiestas de la XXIII Fiesta de la Vendimia - 1970-)