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Expresiones de un amante de nuestra tierra
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REQUENA, ciudad maravillosa, tie rra fuerte y llena de generosidad, como el mismo espíritu de sus hijos. Pedazo de la geografía valenciana sahumado con perfumes a historia, a leyendas, a hechos pretéritos que fermentan como un vino viejo entre los cueros de su pasado glorioso..Yo no nací en Requena, pero me siento extrañamente vinculado a ella. Es algo así como un sortilegio, una atracción, unas imantadas esencias que se me adentraron por los poros y fueron a dejar su influencia allá, en los entresijos más íntimos de mi ser. Requena, yo no sé si admirarte por tu inmortal pasado, por tu bien ganada prestigio, quizás por la orografía urbanística de tus callejuelas y plazas tan ungidas de severidad y de encanto: lugares de la ciudad antigua en donde han ido recogiéndose las huellas esculturales, epigráficas y arquitectónicas del ayer. Requena, perla del "Magro", rosal frondoso del que crece el ramillete maravilloso de tus aldeas. Pueblecitos y caseríos todos ellos envueltos en la pincelada grata y artística de una tierra en donde la naturaleza ha creado lugares sencillamente paradisíacos. Requena, de aspecto señorial. Rejas de muy ancestral origen, surgidas de pronto en la misteriosa línea de una encrucijada, arqueados portales, escudos de la más rancia nobleza, interesantes aleros, capillitas que hablan a las gentes de hoy de ancestrales devociones. Barrios de un fuerte y viril sabor a mosto rancio, como el de las Peñas, el Arrabal, La Villa, etc., enclaves que contrastan con la Requena moderna, dispuesta bajo Ios más novísimos trazados de la arquitectura. Yo te venero, Requena, ciudad que se ampara bajo las sombras castrenses del Cid. Imperio de la vid, que con sus calientes jugos hiciste posible la grandeza de una tierra ya hoy encumbrada al prestigio nacional por sus celebradas fiestas de la Vendimia. Requena ancestral y gótica, Requena obrera y noble, muralla y castillo, testimonio vivo de unas páginas que permanecen y seguirán permaneciendo inmarcesibles en el gran libro de la historia. Requena, con sedimentos de civilizaciones, como aquella cita de casi irrefutable valor que habla de un pretérito poblado árabe, conquistado después por el rey Alfonso XI, en 1177, tras la toma de Cuenca. Posteriormente su colosal libro de hechos se va llenando con sucesos de vital trascendencia y nombres que luego han pasado a engrosar los índices gloriosos de la ciudad requenense. Los ejércitos de San Fernando, el Arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada, poniendo cerco a esta plaza en octubre de 1219, las esperanzas frustradas del moro Zeit-Abu-Zeit, la figura señera del monarca aragonés don Jaime I de Aragón llegando en una de sus memorables etapas guerreras hasta esta tierra, verdadera avanzadilla de Valencia. |
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No voy a describir ni siquiera hacer en el presente trabajo, una síntesis de todos y cada uno de cuantos sucesos tuvieron por escenario los marcos entrañables de la ciudad de Requena. Sencillamente, he pretendido hacer un canto, elevar hasta ella mi admiración de hombre y de valenciano: una breve lírica en homenaje a la tierra fuerte, generosa, de hidalguía y de mosto, muchas de cuyas estampas siguen y seguirán fieles en mi emoción y en mi recuerdo.
FRANCISCO DE PAULA GARCIA SABATER(Publicado en El Trullo de Mayo de 1971) |
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