Los términos de cooperativismo y colectivismo que parecen tener una similitud, son conceptos diametralmente opuestos, mientras que el cooperativismo al modo que lo conocemos en Occidente y España, es la unión de los agricultores o también en otros sectores, tales como, consumo, vivienda, se aúnan esfuerzos de los que poco pueden, para conseguir potencia y fuerza, con reconocimiento legal del Derecho de Propiedad, así como el respeto al hombre, que en definitiva es lo esencial de la vida. El colectivismo tal como se practica en Rusia, no reconoce la propiedad de la tierra a los agricultores, niegan todo derecho de propiedad privada.

     La Cooperativa Vinícola Requenense fue fundada en el año 1935. por un número pequeño de agricultores, siendo esta Cooperativa calificada en principio por el decir de las gentes como «Cooperativa de los pobres» por ser la mayor parte de sus asociados pequeños propietarios de tierras y medieros de viñas.

     En la actualidad la Cooperativa cuenta con un número de 2.300 socios, repartidos entre todas las secciones, siendo la principal sección la de bodega con 950 socios, y una producción de vino de 600.000 arrobas en la campaña 1969-1970, y en la siguiente 1970-1971 muy pareja a la anterior.

      Tiene en su seno una Caja Rural, pudiendo sacar los socios con un interés muy bajo la cantidad de dinero que deseen, y también es digna de mención la sección de maquinaria con tractores de todas clases, que los socios utilizan desde la plantación de la vid, hasta el posterior cultivo, mecanizando así nuestras tierras, si no fuera por la Cooperativa, los agricultores modestos no podrían utilizar dichas máquinas, teniendo presente que la adquisición de dichos aperos es muy costosa.

     La Cooperativa Vinícola Requenense realiza una triple función social, primero, de servicios, mediante su sección de suministros y la de semillas a precios de costo; segundo, de industrialización, transformando la uva en vino y alcohol así como toda clase de sub-productos; tercero, de comercialización, vendiendo directamente al consumidor, con lo que se ha conseguido eliminar al intermediario.

     El régimen de esta Cooperativa es demócrata «un hombre, un voto», manteniendo así el principio básico de cooperación.

 

(Publicado en El Trullo de Agosto de 1971)