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Llegó de nuevo la hora, y un año más se celebra la FIESTA DE LA VENDIMIA donde "La Vendimia es Fiesta".
Llegó de nuevo la hora, y otra vez está REQUENA vestida y engalanada a recibirte, dispuesta. ¿A qué esperas, forastero... a qué esperas para verla? Ven, que REQUENA es ¡mi pueblo! y yo te abriré sus puertas; yo te ofreceré su suelo; yo te guiaré por ella.
Vendrás conmigo a la Villa, el Arrabal y las Peñas, los tres Barrios que la forman. Ya verás, cuánta belleza en sus arcos milenarios, sus escudos, sus iglesias, sus rincones del Medievo, sus balcones y sus rejas, su hermosa Plaza de Toros y sus legendarias Cuevas.
Verás restos de Muralla, casa de Santa Teresa, nuestro Palacio del Cid, el Castillo-Fortaleza, un callejón-pasadizo que el nombre de "Piejo" ostenta, y los auténticos trullos donde -en tradición añeja-, siguen pisando la uva cosecheros de solera.
Verás calles adornadas con ingeniosa destreza: Botas, porrones, aperos, tinajas, aportaderas, algún gracioso "muñeco" de fabricación casera, y la del "Tío" Nicolás, famosísima Bodega.
Podrás ver la Cabalgata, Presentación de la Reina, el Festival de Canciones y la emocionante Ofrenda; a nuestras guapas mujeres que, con donaire, pasean típicas blusas, corpiños, refajos y manteletas.
Y verás un Monumento que luego, al final, se quema, pero, entretanto da vino del que hacen nuestras bodegas y del que, en estos tres días, beberás ¡todo el que quieras!
Mas, no sólo te conformes con ver el pueblo y su FIESTA: yo te llevaré a sus campos, yo te llevaré a su huerta, a sus clásicas pinadas, a sus fuentes de la sierra... Yo te llevaré, por fin, a ver sus viñas ¡de cerca...! a que cojas con tus manos la uva en la propia cepa y, allí mismo, te la comas: ¡Ya verás tú si está buena!
Ven sin falta, forastero, ven sin tardanza a REQUENA. Probarás la longaniza, las morcillas y la güeña, tan sabrosas y exquisitas, que siempre querrás comerlas. Ven sin falta, forastero, ven sin tardanza a REQUENA, que después, cuando te vayas, pregonarás por doquiera la lealtad de sus gentes, el esplendor de su FIESTA, su vino, sus embutidos, y todas sus cosas bellas.
Los que vivís en el pueblo: Dejad casas y tareas y salid, presto, al camino, con la mejor ropa puesta, a esperar al visitante, con sonrisa franca, abierta... Adornad vuestras fachadas, balcones, calles enteras; asistid a los festejos... ¡disfrutad de vuestra FIESTA! que la vendimia está próxima, y ya el trabajo os acecha. Disfrutad, en buena hora, v olvidaos de tristezas.
Y a ti, que un día dejaste el lugar donde nacieras, por estudios, por trabajo, por alcanzar otras metas... ¿qué puedo decirte yo que como tú, sé de penas, de amores que se quedaron, del amargor de la ausencia, de esa dolorosa espina que en el corazón se lleva...? ¿Qué puedo decirte yo, que me paso años sin verla, que sé cómo grita el alma, cómo se llora y se reza, cómo se anhela volver, qué escalofríos entran cuando te vas acercando... cuando, por la carretera, llegas al Puente de Utiel o cruzas el de Valencia?.. ¿Qué puedo decirte yo sino ¡que vengas!... i¡ que vengas!!
Ven... ven a REQUENA, hermano. Juntos veremos la FIESTA y juntos recorreremos calles antiguas y nuevas... Juntos beberemos vino, ¡el vino de nuestra tierra!, e iremos a La Purísima, al Nacimiento y a Reinas, a contemplar los viñedos, a punto ya de cosecha. Iremos a Rozaleme -como en las tardes pascueras-, a la fuente de Bernate, de Las Churras... de Las Pepas...
Ven... ven a la FIESTA, hermano; hermano, ven a REQUENA. Ven a postrarte conmigo ante su Patrona Excelsa, La Virgen de los Dolores, tan bellísima... ¡tan nuestra! para que nos siga dando salud, trabajo, entereza... que nos permita venir, aunque no sea en la FIESTA que, para ver a una madre, cualquier ocasión es buena. Ven... ven a REQUENA, hermano; hermano, ¡ven a REQUENA! Es tu madre quien te llama: No la defraudes, ¡te espera! E. L. T. |