Si, al menos, un número superior a cincuenta personas han sabido valorar en su justa apreciación el esfuerzo de una Comisión por llevar a cabo una labor desinteresada, y encaminada a derramar un poco de alegría y color por los caminos de nuestra existencia...

     Si ese mismo número ha visto en los fallos y descuidos algo lejos del mejor propósito...

     Si entre todos los que han prestado su colaboración valiosa, y en un número no inferior a cincuenta, han entendido su aportación sin esperar absolutamente nada a cambio...

     Si entre todos aquellos que conocen la enorme trascendencia que encierra la Fiesta para nuestra Ciudad -en muy variados aspectos-, más de cincuenta han sentido la inquietud de acentuar al máximo su ánimo para hacer realidad "esos proyectos"...

     Si ha servido para que, por lo menos ese repetido número de cincuenta, hayan encontrado en los quehaceres y vivencias de las que lleva consigo el variopinto tinglado de la Fiesta, algo más que un simple, pero importante, esparcimiento u ocupación sedante: Un hervidero constante de valores humanos y un contacto que enriquece nuestro "hacernos"...

     ENTONCES, Y SOLO ASÍ, HA MERECIDO LA PENA.

LUIS DELAVILLA

 

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1971)