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Viñedos... ¡A vendimiar! Los ocho años de mis venas no conocían las penas. Sólo pensaba en gozar soñando con azucenas.
Llegábamos al viñedo. La cuadrilla se extendía y el mayoral' disponía con voz fuerte y con denuedo la tarea todo el día.
Todo el día vendimiando. Yo, las uvas que cortaba en la espuerta las dejaba y las iba acariciando ¡con cariño las trataba!
Las cuidaba con amor porque en la uva presentía que se quedó día a día el sudor del labrador ¡su cansancio! ¡su alegría!
Por ellas, tuvo temores en la noche con su helada cuando en la fría alborada nacen los hielos traidores dejándola destrozada.
Por ellas sufrió el rigor en la cálida mañana cuando en la vega lozana aprieta fuerte el calor cuando ara por la besana.
En ellas puso su anhelo y su ilusión ha forjado. Temeroso del nublado ¡cuántas veces miró al Cielo al ver nubes asustado!
Con años por mi vena al campo empecé a querer. Así llegué a comprender que a la tierra de Requena la debía de ofrecer.
La ruta de mi destino, ¡mi alma de joven cantor! porque siendo labrador por esta cuna del vino ¡ la ofrendaría mi amor!
Y por ello, al ir arando a mi requenense suelo le doy la flor de mi anhelo mientras voy verso creando ¡verso a la tierra y al Cielo!
¡Ay, recuerdo tan lejano que en mi pensamiento brilla! ¡Horas gratas de cuadrilla! Hoy espectador cercano ¡tu cuadro me maravilla!
Y a mi requenense suelo huertas, vides y olivares, sol, alegría, pesares, ¡viejo solar de mi anhelo! ¡para ti son mis cantares!
Fértiles campos con sino que el Altísimo creó cuando en Requena trazó la cuna de hacer buen vino ¡y a Requena la entregó!
Vinos de sin par Requena que llevan al mundo entero ese mensaje sincero que hace que falte la pena ¡donde hay vino verdadero!
Ocho años. ¡Qué maravilla! Cuarenta años de vivir, de cantar y de escribir mi poesía sencilla. ¡LABRADOR HASTA MORIR!
SALVADOR ZAHONERO San Antonio 1971
(Publicado en El Trullo de Noviembre de 1971) |
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