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Según los historiadores y muchos legajos viejos, cerca de cinco mil años lleva REQUENA existiendo.
Cuentan que en un tan lejano y remotísimo tiempo, hubo un rey, llamado Brigo, que plantó su campamento en lo alto de una roca que avistara en este término, por parecerle segura contra posibles asedios. Así, de tales principios, la población fue surgiendo y, asentada sobre roca, su nombre tomó del suelo: Aquel casco primitivo, que por Villa conocemos, Rocuna o Rekina fue, Roqueña o Requena, luego. Después de la reconquista, algunos moros dispersos, casi en total dedicados a labranza y pastoreo, en lo que llamamos Peñas acomodándose fueron; y en el siglo dieciocho, cuando el máximo apogeo de la industria de la seda -principal fuente de ingresos-- artistas y fabricantes, menestrales y otros gremios, en lo que es el Arrabal sus moradas construyeron.
VILLA... la Requena prócer, la de legendarios restos como son: la Fortaleza; esos magníficos templos con sus góticas portadas, obra de picapedreros; ese Muro, que aún se ve en algún lugar y trecho; ese Palacio del Cid; esas casonas, luciendo ricos blasones y escudos testimonio de abolengo; mansión que Santa Teresa habitó en recogimiento... la de puertas diminutas y saledizos aleros; la de vetustos parajes de la Era del Medievo, cual la famosa calleja del arcipreste Cantero, callejones de Segura, Paniagua y de Piñuelo, y el bellísimo rincón llamado del Ovejero.
PEÑAS... Requena labriega; la de moriscos cimientos; la de calles empinadas y la de sencillo aspecto; la de casitas humildes pero, ¡limpias, como espejos!, con dos típicas barriadas que pueden servir de ejemplo: La llamada de Poniente, con sus roquizos accesos, y la de San Cayetano, un laberinto roqueño con la nota singular de su "Callejón del Piejo", famoso por su angostura, dado que no mide un metro.
Y, por fin, el ARRABAL... Requena industriosa; centro de talleres y oficinas, negociantes y comercios; la que ya luce en sus calles algún que otro "rascacielos"; la de la gran Avenida, el Ilustre Ayuntamiento, el Parque de la Glorieta, siempre acogedor y bello... La de esa iglesia del Carmen, que alberga, bajo su techo, la imagen de Los Dolores más hermosa que ojos vieron.
Tres Barrios, en sí, distintos, pero, a unísono, latiendo a la hora del trabajo, pena, alegría o festejos, porque, sus gentes se hermanan, porque, a través de los tiempos, sólo que hubo un corazón y fue, siempre, noble y recto. Tres Barrios, que son mi orgullo porque, Requena es ¡¡MI PUEBLO!!
EMILlA LÓPEZ TOLEDO
(Publicado en El Trullo de Noviembre de 1971)
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