V FIESTA

(19-20-21 Septiembre 1952)

Requena salta a las ondas

 

     "La Fiesta comenzó con lluvia, lluvia desde arriba y tormenta abajo con chicas preciosas, vendaval de relampagueantes hermosuras en flor, con todo el despliegue eléctrico que el lector puede suponer." ("Levante", 20-9-52.)

     Los anteproyectos del Monumento Nacional a la Vendimia fueron expuestos; sus autores eran Vicente Figuerola en el primero, Roso  y Esteve en el segundo, y los madrileños Fernández lbarreche y Madariaga en el tercero.

     En la Fortaleza, iluminada, así como las principales calles, tuvo lugar el nombramiento de Francisco Martínez Bermell como Presidente de Honor de la V Fiesta; desde allí una emisora difundía a través de las ondas noticias de Requena, noticias de su Fiesta; había nacido la radio requenense... La ciudad, como se dice hoy, estaba "in".

     A las 23 horas de aquel 19 de septiembre tuvo lugar la coronación de Vicenta Domínguez Martínez y de Mª Luisa Ramos Brizuela como reinas Mayor e Infantil, siendo sus presidentes Justiniano Navarro Navarro y Pascual Ortiz Cano. Intervino como mantenedor don Luis Lluch Garín, y un poeta requenense, José Mª Sánchez Roda, conseguía la Flor Natural.

 
 

     Un ilustre valenciano fue objeto de un homenaje: don Miguel Bordonau, en aquel tiempo Director General de Archivos y Bibliotecas, que pronunció una conferencia sobre "El libro y la lectura", y su nombre quedaba para la posteridad en la Biblioteca Municipal, que fue inaugurada entonces.

     En los primeros instantes del día 22 el fuego devoró el monumento que con relieves goyescos se había erigido. El cartel luminoso que desde las almenas de la Fortaleza anunciaba la V Fiesta de la Vendimia, se apagó. Un año después se le añadiría a la V un palito: la Fiesta continuaba.

 
 

VI FIESTA

118-19-20 Septiembre 1953)

Requena: Fiestas Vendimiales de la Región Valenciana

     "Un grupo de hombres entusiastas y con amplia visión de las casas trata de conseguir para Requena la primacía en la Fiesta de la Vendimia. Sin descanso, desean con ahínco el que la Fiesta se convierta y tenga carácter regional." (Fragmento del artículo "La coyuntura requenense", publicado en "Levante" el 3-2-53.)

     El pronóstico no fue fallido. La VI, que volvía a dirigir Francisco Martínez Bermell, se propuso eso y más; a través de los '¡Trullos", a través del programa "La Voz" de la Fiesta de la Vendimia" (Espacio radiofónico que empezó a emitirse el 19 de enero con el sugestivo nombre de "El Trullete"), a través de la colaboración de todas las corporaciones requenenses, la VI comenzó su marcha.

 
 

     El carácter regional que se pretendía fue logrado a través de la I Exposición - Concurso de Vinos de Levante (concentración vinícola de primera magnitud); en la Ofrenda de Flores y Frutos depositaron sus ramos la Fallera Mayor de Valencia y una nutrida representación de las ciudades vinateras de la Región, todas ellas acompañando a la Reina Vendimial, la Marquesa de Bosch de Arés, María Teresa de Rojas y Roca de Togores.

     Con asistencia de autoridades nacionales, provinciales y locales tuvo lugar la colocación de la primera piedra del Monumento Nacional a la Vendimia.

 
 

     Un premio del Certamen Literario lleva el nombre de un grande de la Literatura española, José Martínez Ruiz "Azorín", que expresamente había dado su beneplácito para otorgar el premio al mejor trabajo literario sobre los vinos de la Región.

     Don Clemente Cerdá Gómez fue el mantenedor de la Presentación, siendo reina infantil María Cruz Rodrigo y su presidente, Juan Ruiz Penades.

     Un importante acto vitivinícola se celebró en el Teatro Principal con la presencia de muchas Cooperativas de la provincia y limítrofes.

     La coyuntura de Requena se había aprovechado: el Reino valenciano tenía unas Fiestas Vendimiales de categoría.

 
 

 

VII FIESTA

(16-17-18-19 Septiembre 1954)

El Mesón del Vino

     La Fiesta ya necesita de un nuevo día, y así la presentación realizada hasta entonces en la noche del viernes, se adelanta a la del jueves.

     La Reina es María Dolores Oria de Rueda y Fontán; Román Guijarro toma el timón; en la presentación, de nuevo Rafael Duyos cosecha los mejores aplausos como mantenedor.

     Novedades nos trajo la VII. Así, en la Plaza de Toros tuvo lugar una auténtica Fiesta Aragonesa; por las calles de la Ciudad actuó el Grupo Folklórico de Moncabrillo de Huete (Cuenca).

     Se montó un pabellón infantil, que fue un lugar de recreo para los niños de la localidad, siendo su reina Mª del Pilar Cobo del Prado Pérez, y su presidente, Mariano Giménez Hernández.    

 
 

     Se imprimió un Itinerario Requenense, que incluía los lugares de más interés en la visita a la ciudad.

     Se celebró por primera vez la Exposición Industrial Vitivinícola, que constituyó un éxito.

     La Rondalla Requenense rindió pleitesía a la Reina en una serenata; todos los días hubo un concierto en la Glorieta.

Una antigua necesidad de la Fiesta era cubierta: el día 17 se inauguraba el Mesón del Vino, "futuro domicilio social de las Comisiones de la Fiesta ".

     A fin de recaudar fondos para el Monumento Nacional a la Vendimia, se celebró una subasta de tractores. Una cantidad importante fue el resultado.    

 
 

     Por último, el equipo de Román Guijarro realizó el Congreso local de la Fiesta de la Vendimia, en donde se estudiaron diversas ponencias, y se sentó la base de legalización de la Fiesta, "con el fin de que quede formalizada definitivamente la Reglamentación de la Fiesta de la Vendimia, que en el futuro le ha de dar la personalidad jurídica necesaria; para su desenvolmiento social.

 

VIII FIESTA

(15-16-17-18 Septiembre 1955)

¡Bienvenida Miss Beatriz!

 
 

 

      "Venid, vosotros, de donde quiera seáis. Contemplad a un pueblo pleno de ideales. A un pueblo que es capaz de poner un rayo de lirismo en esta vida de pena. Y a que podáis decir cuando pasen muchos años: Y fue la Reina de Requena una doncella de tierras lejanas, cándida y rubia como la luz de la mañana." (Extracto del Pregón de la VIII Fiesta.)

     La noticia del nombramiento de Beatriz Cabot Lodge produjo una gratísima impresión en Requena. La hija del embajador de los Estados Unidos, en los tiempos en que el país del poderoso Tío Sam reiniciaba sus relaciones con España, Reina Vendimial, fue un fausto evento que engrandecía por sí a Requena.

     Beatriz se hizo pronto con el corazón de los requenenses. Tras un pedrisco que se produjo a mitad de agosto, tuvo el detalle cordial y sincero de mandar un telegrama: "Ilustrísimo señor Alcalde Ayuntamiento Requena. San Sebastián. Profundamente apenada por noticias daños causados por tormentas en esa ciudad, ruégoles exprese noble querido pueblo de Requena condolencia y simpatía de su fiel amiga Beatriz Lodge." Todo un gesto.

 
 

     Había sonado "La hora de Requena", y la ciudad hizo gala del empaque y señorío que le han caracterizado. La Fiesta, dirigida por Miguel Vila, reunió todos los actos que habían sobresalido en anteriores fiestas para dar mayor esplendor: Celebraron segundo año la exposición de vinos de Levante, la exposición de fotografía, la feria industrial vitivinícola; se realzó el acto cooperativo con la presencia de los insignes señores don Julio Tarín y don Pascual Carrión; Victoria Duyos y Rafael Pi fueron los reyes de la grey infantil; Rafael Duyos, nuevamente, hizo un poema discurso magistral en la proclamación de su hija; en la Presentación de la Reina Mayor actuó de mantenedor Jesús de la Peña Seiquer, antiguo catedrático del Instituto requenense. Se montó, gracias a la embajada norteamericana, "El panel de átomos para la paz".

 
 

     Y por encima de todos, la Reina, Beatriz, se hizo con la gente, en sus paseos por las calles, en la cabalgata, en la Ofrenda, en los toros..., dio todo un curso de realeza. Su despedida de Requena en un coche de caballos y con su rubia cabellera ceñida por el españolísimo sombrero cordobés, fue una demostración de simpatía y cariño hacia esa Reina venida de tierras lejanas, que había sabido ser eso... Reina. La VIII se había lucido y con ella Requena.

 

Fco. Javier Martínez Roda

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1971)