Se nos brinda la oportunidad de asomarnos, por primera vez, a esta excelente revista gráfica de la Vendimia, EL TRULLO, cuando su Comisión Central se dispone a celebrar sus bodas de plata en su XXV Fiesta de la Vendimia. Por nuestra parte y por los vínculos familiares que nos unen a Requena, prometemos colaborar en lo posible a tan emotiva fiesta nacional.

     Utiel, pueblo hermano, al cumplirse estos cinco lustros que Requena celebra su Fiesta de la Vendimia, quiere estar presente y regocijarse con esta efemérides.

     Requena, Utiel..., poblaciones de recio abolengo, valencianas de corazón en sus actos, con reminiscencias castellanas plenas de nobleza e hidalguía, donde la literatura y la poesía pueden presentarse orgullosamente, sin temor de ser rechazadas, a recoger su parte en el botín de la gloria nacional, en todos los aspectos, como así lo proclaman esas páginas llenas de tradición histórica desde aquellos tiempos de Alfonso IX.

     Cuando hemos visitado a Requena, cuando hemos querido penetrar en su espíritu, cuando ha llegado hasta nosotros su embrujamiento callejero, cuando una emoción de las fibras más intimas nos hace comprender que no hay nada imposible en el mundo; todo cuanto miramos en el cielo y tierra conserva en la ancha faz, muerta y dormida, la cicatriz, la profunda huella de un antiguo dolor, se nos manifiesta tal como es. Pensamos: Cuando Requena se dispone a celebrar con toda solemnidad en el futuro año 1972, las bodas de plata, de su XXV Fiesta de la Vendimia, cuando todo es regocijo y contemplamos su paisaje, su rica huerta y su dilatado viñedo, nos suspende y nos deleita su expresión sincera, tranquila y sosegada y nos hace adivinar, bajo su muda serenidad, un alma que sabe sufrir y gozar como sufre y goza la vid dentro de la madre Naturaleza.

     Meditando, con la mirada puesta en el campo, queremos adivinar lo que la Fiesta de la Vendimia simboliza en la agricultura. Claramente nos dice que la base sobre la que se sienta la economía de una nación no es otra que la explotación de la tierra. Sin agricultura y sin ganadería el hombre no puede subsistir; luego la premisa esencial para la existencia de un pueblo será contar con estas dos fases de la producción natural: agricultura y ganadería. Sin estas dos producciones no puede haber una industria sólida que sea capaz de elevar el nivel de vida.

     La Fiesta de la Vendimia, al cumplir sus bodas de plata, viene a decir a esos enemigos del agro que España ha sido, es y será siempre un país eminentemente agrícola, habiendo pasado su agricultura por épocas de máximo esplendor, por períodos de decadencia y hasta de desesperación para los campesinos hasta llegar al creciente desarrollo y justo reconocimiento de la agricultura y de sus productores que yo les llamaría la aristocracia de la humanidad por su callado sufrir.

     Tanto Requena como Utiel, son precursores en este desarrollo agrícola. Hace años que sintieron la necesidad del cooperativismo, se dieron cuenta de la imperiosa necesidad que tan vivamente nos expone aquella máxima de "la unión hace la fuerza". Esa unión, con una meta hacia la cual canalizar la fuerza, se vencen todos los obstáculos, siempre que la mirada y la fe vayan dirigidas a Dios, siendo tanto una como otra inquebrantables. En estos tiempos, a pesar de que Requena y Utiel, como muchos pueblos vinateros tienen sus antiguas bodegas, el cooperativismo se hace indispensable por la razón potentísima de que aquel que luche solo, aislado, sucumbirá ante la fuerza arrolladora de éste. Viene al caso, pensamos nosotros, que cuando se habla de elevar el nivel de vida de los agricultores, entendemos que se habla de la comercialización de los productos agrícolas. Y creemos que estamos todos de acuerdo en que la solución más variable para encauzar debidamente la comercialización de estos productos está en el cooperativismo.

     Por todo esto, pueblos como Requena y Utiel son la base de una nación potente, y por ello España, que es eminentemente agrícola, necesita de ellos, y ellos deben estar siempre a punto de servirla.

     Al celebrar Requena estas bodas de plata en su XXV Fiesta de la Vendimia, deseamos sean portadoras de la unión, de la paz, de la comprensión y de la reivindicación de los hombres del agro nacional.

Angel Ibáñez Ponce

 

 
 

 
   

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1971)