No es preciso ser un gran personaje para querer al terruño donde uno ha nacido. Si se es, mejor. Ni tampoco es preciso hacer grandes cosas por este terruño para demostrarle nuestro cariño. Si se hacen, mejor que mejor también.

     También se le puede querer y se le puede añorar desde cualquier puesto y en cualquier lugar. Y hacer por el terruño cuanto uno pueda yen la medida de sus posibilidades. Todo grano, por solo que esté, hace granero.

     Estos pseudo filosóficos pensamientos nos acuden con motivo de la reciente visita que Televisión Española hizo a Requena, para tomar un breve reportaje del Monumento Nacional a la Vendimia, en las personas del cámara señor Calvo y de nuestro paisano y amigo Florencio Lozano.

     Florencio Lozano Ferrer nació en Requena un día cualquiera de cualquier año. No importa el precisar más, puesto que no pretendemos hacer aquí su biografía. Cursó sus estudios de Bachillerato en nuestro Instituto, que entonces se llamaba de Segunda Enseñanza, y después hizo estudios de Derecho en la Universidad de Valencia y en la de Salamanca. Se encontraba en Requena allá por el año 1958, si la memoria no me es infiel, cuando la Fiesta de la Vendimia hacía poco que había montado la Emisora Radio Requena, que poco después pasaría a la R. E. M., y un buen amigo suyo, pionero de las tareas radiofónicas, le incitó a probar sus posibilidades como locutor de radio. Un poco en serio y otro poco en broma, hizo a Florencio Lozano gustar de ese suave veneno que es la noticia, el reportaje y la información al público, sea desde un micrófono, una página impresa o una pantalla de televisión. Sus innatas cualidades y su agudo sentido de la profesión le hicieron comprender que su oportunidad, el camino de su vida estaba allí. Y en Radio Requena comenzó lo que después ha sido su vocación.

     Hombre de muchas posibilidades y recursos, pronto se le ofreció ocasión de convertir su afición radiofónica en medio profesional, pasando a formar parte del personal de Radio Valencia, la emisora decana regional, donde ha permanecido, y permanece, simultaneando esta tarea con el reportaje informativo, general y deportivo, en Televisión Española, que, reconocemos sin apasionamiento, "hace muy bien".

     Todo cuanto llevamos dicho no es nada nuevo para los de nuestra "quinta", que hemos conocido personalmente a Florencio Lozano, le hemos tratado y hemos podido constatar su sencillez, cortesía, amabilidad y modestia. Esa modestia que nos ha impedido hacerle un reportaje, o "interviu", como se dice ahora, porque él, cuando se enteró de nuestro propósito, no se consideraba lo suficientemente importante para ocupar este espacio de EL TRULLO, pensando que podría ser tomado por pedantería lo que nosotros íbamos a escribir sobre su vida.

     Lo que no pensó el amigo Florencio es que si no decíamos aquí sus aficiones literarias, deportes que practica, pasatiempos y otras zarandajas semejantes de su vida privada, no podría evitar que EL TRULLO le rindiera un público testimonio de consideración y afecto en este número.

M. G.

 

(Publicado en El Trullo de Febrero de 1972)