Al tratar cuestiones vitivinícolas de la comarca Requena - Utiel, conviene hacer resaltar las cifras referentes a la extensión que ocupa en ella el viñedo, pues alcanza 55.003 hectáreas, que suponen más de la mitad del viñedo dedicado a vinificación en toda la provincia de Valencia, y es una superficie superior al total del viñedo de muchas provincias españolas, incluso alguna de carácter vitícola como Logroño y Navarra.

     La producción media de vino en esta comarca supera el millón de hectolitros, llegando a 1.500.000 muchos años, los cuales valorados a 500 pesetas, suman 750 millones de pesetas.

     Estamos, pues, en presencia de una gran riqueza que no sólo tiene gran valor económico, sino también social, debido al gran número de jornales que exige este cultivo complementario con la elaboración y comercio de vino.

     Para conservar y defender esta riqueza, hay que tener en cuenta que depende en gran parte de la exportación, la cual descansa en la calidad, que se halla garantizada por la Denominación de Origen.

     Cada vez más se da preferencia en los mercados a los vinos que tienen una denominación reconocida oficialmente y controlada, por lo cual hay que defender la de esta comarca haciendo que todos los agricultores inscriban sus fincas en el Registro de la Denominación de Origen, y que tanto los particulares como las Bodegas Cooperativas declaren las cosechas que elaboran, inscribiéndolas también en el Registro.

     En los últimos años se ha exportado mucha más cantidad de vino de esta comarca sin Denominación de Origen que con Denominación, pero el porvenir se halla, como hemos dicho, en la Denominación que, además, es la única garantía para los productores y consumidores.

     El vino de la comarca, como es sabido, actualmente procede, principalmente, de la uva de la cepa Bobal, pero figura también dentro de la Denominación de Origen la Garnacha y como la calidad del vino de ésta, es superior a la anterior, interesa mucho que tanto las replantaciones como las nuevas plantaciones se realicen con esta última variedad que viene experimentándose en el Campo de Experiencias de la Estación Enológica desde el año 1943, con resultados superiores al Bobal en cuanto al grado alcohólico y la calidad, que compensan la menor producción de aquélla.

     Multiplicando la producción media en kilos por cepa por el grado alcohólico, resulta una cifra de kilos-grados de unos 24, mientras la Garnacha supera los 29 en dicho campo.

     No hay duda, pues, que para mejorar la calidad interesa mucho aumentar la superficie dedicada a la Garnacha en la comarca de referencia. Ya hay algunos viticultores que cultivan esta variedad, pero precisa que se aumente su número.

     Tenemos también otra cepa mejor que la Garnacha, y es el Tempranillo, llamado también Tinto Fino en las proximidades de Madrid y Cencibel en la Mancha, que es la base de los vinos de Rioja y de los de Valdepeñas. Los vinos resultantes de ella procedentes de las uvas del Campo de Experiencias de la Enológica, muestran la gran calidad de esta cepa en esta comarca que compensa la producción menor de ella comparada con la Bobal.

     La graduación elevada del Tempranillo hace que el resultado de la producción de kilos-grado por cepa sea superior a la obtenida con el Bobal.

     Cierto es que tanto la Garnacha como el Tempranillo, son cepas más delicadas que el Bobal, pero la mejora de calidad es muy notable y los vinos de la Enológica lo vienen comprobando durante más de 25 años.

     Pero hay otro aspecto de la mejora posible de los vinos de esta comarca, y es, que en los mercados europeos los vinos corrientes encuentran la competencia de los de Francia e Italia, cuyo sobrante de cosechas es muy elevado y por ello el Mercado Común cierra las puertas a esta clase de vinos.

     En cambio, estas naciones, no tienen apenas vinos generosos, y por ello, dan facilidades a estos vinos que, en realidad, no encuentran apenas competencia.

     Basta repasar las estadísticas de nuestra exportación, para comprobar que el vino de Jerez cada año se exporta en mayor cantidad, sobre todo a Inglaterra, a pesar de su precio muy superior a los corrientes.

     La exportación total de vinos de Jerez ha pasado de 494.317 hectolitros en 1965, a 699.738 hectolitros en 1969.

     A la Gran Bretaña se exporta el 60 % aproximadamente y a Holanda el 21 %.

     En el Mercado Común el salto ha sido también grande para este vino, pues de 98.721 hectolitros en 1965 ha pasado a 147.596 Hectolitros en 1969, y se espera siga incrementándose esta exportación.

     Debemos, pues, pensar que los vinos generosos tienen mucho más porvenir que los corrientes por lo que a la exportación se refiere, y en este sentido tenemos también en la comarca Requena-Utiel, grandes posibilidades.

     Para ello contamos con una variedad blanca excelente, la Macabeo, llamada en la Rioja Viura o Viuna, que venimos cultivando en el Campo de Experiencia Enológica, desde el año 1943, con gran éxito, obteniendo unos vinos generosos que, envejecidos, llaman la atención de cuantos lo prueban.

     La producción por cepa en este Campo, de terrenos de calidad mediana, es inferior a la del Bobal, pero el grado alcohólico le supera en 2 ó más grados, llegando a los 14 como término medio, que es superado en algunos años, lo cual permite, encabezándolo con alcohol después de la primera fermentación, conseguir vinos de 15 ó 16 grados que envejecen perfectamente en bota de roble, produciendo a los 2 ó 3 años calidades excelentes.

     No se trata de conseguir vinos iguales a los de Jerez, aunque en la Enológica los hemos conseguido con las variedades Palomino, Pedro Jiménez y Planta de Pedralba durante muchos años, sino de obtener vinos generosos de buena calidad que puedan lograr precios doble y triple que los corrientes, con fácil colocación en muchos mercados.

     No aconsejamos las variedades últimamente indicadas en esta zona, pues aunque va muy bien en las comarcas media y baja de la provincia de Valencia, no ocurre la mismo en Requena; pero el Macabeo no sólo ha dado buen resultado en el Campo de Experiencias, sino también en pueblos de la provincia de Albacete, como Madrigueras, siendo muy apreciado por el comercio.

     En la provincia de Castellón se cultiva esta variedad desde hace muchos años en la comarca de San Mateo con gran éxito, y en Valencia en GodeIleta y en Montroy.

     El problema delicado es el envejecimiento si queremos obtener vinos generosos de gran calidad, pero como en la actualidad casi todo el vino de la comarca Requena-Utiel lo elaboran las Bodegas Cooperativas, para ellas no representa un gran sacrificio ir conservando 2 ó 3 años una pequeña parte de la cosecha, la que proceda del Macabeo, y con el tiempo aumentar la cantidad de ella y los años de envejecimiento, que no necesita pasar de 4 ó 5, conservando parte para que sirva de soleras como en Jerez, cosa que ya venimos haciendo en la Estación Enológica. La primera fermentación puede realizarse en envases de cemento de 200 a 300 arrobas de cabida, es decir, de capacidad moderada, y sólo después del invierno colocarlo en botas de roble que pueden ser de unos 500 litros y dejar que críen flor o nata, que ayudan al envejecimiento.

     Hay que tener en cuenta que tanto el Banco de Crédito Agrícola, como las Cajas Rurales y el FORPA, podrían facilitar préstamos a las Cooperativas para poder realizar dicho envejecimiento.

     Siguiendo estas orientaciones podemos conservar la gran superficie dedicada a viñedo en la comarca y asegurar una marcha progresiva a esta riqueza.

 

(Publicado en El Trullo de Febrero de 1972)