Requena, es indudable, se encuentra en un momento crucial de su historia, incluso me atrevería a decir "en su momento", pues es en esta década que estamos empezando a pisar en firme, cuando nos jugamos el "ser o no ser" en la España que se promete "desarrollada" del siglo XXI.

     La coyuntura nos es, efectivamente, muy favorable. El vino, sin lugar a dudas principal riqueza de nuestra comarca, está alcanzando precios que ni los más optimistas podrían soñar, precios que sI bien están hinchados debido a la carencia en toda España de "dobles pastas", veremos asentarse en la cosecha que viene, y no mucho más bajos. En la economía nacional se ha visto de forma clara lo poco elásticos que son los precios a la hora de bajarlos.

     Este encarecimiento del vino ha traído de forma directa un enriquecimiento del agricultor requenense, que es como decir de toda Requena, y las consecuencias de todo tipo bien pueden atestiguarlo los comercios locales.

     La industrialización de nuestra ciudad, si bien todavía es escasa, es, desde luego, muy superior a la de hace 10 años, y por los proyectos en perspectiva, tiende a incrementarse.

     Hablando de coyuntura, no podemos olvidarnos de uno de los factores que más han influido en el desarrollo español en general, y que en Requena ha pasado desapercibido. Nos referimos al Turismo, e incluso en ese aspecto la coyuntura se presenta más favorable que nunca: El actual "mini lanzamiento" al turismo de nuestro viejo barrio "la Villa", en el cual "las Bodegas" han tenido un gran papel, está preñado de grandes posibilidades, que ni se pueden ni se deben desaprovechar. La inauguración este año del Monumento Nacional a la Vendimia, unido a la gran brillantez que creemos tendrá, son Bodas de Plata, nuestra fiesta más popular, puede ser un magnífico reclamo para el visitante, a la vez que catapultar el nombre de nuestra ciudad más allá de esta región valenciana, donde estamos inmersos. En fin, los recientes descubrimientos, tanto arquitectónicos (El Salvador) como arqueológicos (tumbas, posiblemente iberas), y los elementos ya conocidos y repetidos hasta la saciedad: clima en verano, proximidad de los pantanos..., hacen que las posibilidades turísticas de Requena sean hoy muy halagüeñas.

       Iba a hablar del papel de Requena en el III Plan de Desarrollo, pero pienso que las obras planeadas en el mismo, por ser reformas que nos afectarán muchos años, ya entran de lleno en la estructura.

     La estructura, aunque muy mejorada, sigue siendo el talón de Aquiles de Requena. Nuestra posición geográfica es buena, estamos bien comunicados por carretera (somos nudo de comunicaciones) y ferrocarril. Requena dispone de bastante agua y de buenos desagües naturales (requisito indispensable para la industria).

     Con el nuevo Plan de Desarrollo seremos, posiblemente, cabecera de una gran comarca (casi todo el secano valenciano), lo que aumentará grandemente el aparato burocrático de nuestra ciudad, y con ello nuevos puestos, de nivel alto, de trabajo. El hospital comarcal, los recientes Nuevo Instituto y la Escuela de Maestría Profesional, las Nuevas Escuelas, que traen niños de toda la comarca; la nueva orientación de la Enológica, como Departamento de Viticultura y Enología, dependiente del Instituto de Investigaciones Agronómicas, etc., son puntos nada desdeñables para una sólida estructura económica.

     ¿Dónde, pues, está el fallo? El fallo está en lo que es a la vez nuestro gozo y fiesta: Está en la Vid. Requena es un extenso monocultivo, Requena es la vid, Requena es el vino. Sobre una buena cosecha de uva, y un buen precio del vino, gira básicamente toda la economía de la comarca. No hace falta ser un lince, ni un experto en economía, para apercibirse de este gran fallo estructural (aunque, insisto, hoy la coyuntura es favorable). Y no es sólo la mala cosecha o el bajo precio, lo que debilita nuestra infraestructura, pues el monocultivo trae aparejadas otras taras: Absentismo, medianerías y rentistas, que viviendo alejados de Requena y sus problemas, se llevan fuera de nuestro suelo interesantes ingresos, lo que podríamos denominar "evasión de capital a escala comarcal".

     En este mismo tema del vino es fundamental, y a todas luces inexplicable que no se haya hecho hasta ahora, lanzar al mercado valenciano, como más próximo, y al nacional más a largo plazo, un vino de Requena embotellado, pero no como curiosidad y en pequeña escala, sino un embotellado en una planta industrial y competitiva. En Requena existe un movimiento cooperativo de gran fuerza, que, creo.. es el indicado para iniciar este embotellado de grandes alcances, mas si las cooperativas, por causas internas o externas, económicas o de criterio, no se lanza a la aventura, debe ser, nuevamente insisto, el capital privado requenense, que no es ni flojo ni menguado, como algunos piensan, el que debe de poner manos a la obra.

     También antes, al hablar de la coyuntura turística, quizá usted, amable lector, ha observado un profundo fallo: ¿Dónde metemos los turistas? Con lo que vamos directos a otro mal de nuestra estructura. La capacidad hotelera de Requena es pírrica, siendo urgente, bien apoyados por el Ayuntamiento, bien por algún grupo de capital privado requenense, la construcción de un hotel, o varios, dignos de Requena y de sus aspiraciones. Yo emplazo a los escépticos en tiempo corto: La XXV Fiesta de la Vendimia.

     A nuestra estructura, que tiene sus puntos favorables y sus taras seculares, debemos someterla a una profunda revisión, debiéndose crear, a esca1a comarcal, un plan de inversiones para crear la Requena que todos queremos, para que el invertir en Requena pase de ser una "Inversión Patriótica" a una "Inversión rentable", que es la única forma de atraerse, tanto al capital "fugado", como al que reposa plácidamente en las cuentas de ahorro de los bancos.

     Para hacer este plan de inversiones, es preciso la cooperación del Ayuntamiento con el más genuino de los establecimientos bancarios requenenses: La Caja Rural, para entre los dos y los requenenses que se sientan capacitados para ayudar, crear un "Centro de Estudios Económicos Requenenses", para poder dar cumplida respuesta al reto que la década de los 70 ha lanzado a los requenenses de hoy.

     La manida frase "Progresar o morir" tiene hoy en Requena una vigencia indiscutible. Requenenses, nos encontramos ante el desafió de la historia y el progreso. ¿Seremos capaces de estar a su altura?

     Este trabajo, comenzado con unas impresiones sobre coyuntura y estructura de la economía de Requena, quizá haya acabado como un clarín de alerta. Sea así y... ojalá suene.

 

FERNANDO MARTÍNEZ RODA

 

(Publicado en El Trullo de Abril de 1972)