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| Michel Cointat, ministro francés de Agricultura, fue el ponente del título que encabeza este trabajo, en el "II Congreso Mundial de Publicistas Agrícolas", en Cannes. Las palabras que don Bernardo de Mesanza, Ingeniero Agrónomo, representante de España en el citado Congreso, nos dice en "El poder verde en el mundo", "el agricultor es el guardián del humus, de la naturaleza, y por lo tanto de la vida y de la civilización", nos hace pensar en el agro y en su porvenir. Todo en la vida se va y todo vuelve, si no con las mismas cosas, sí con las mismas aspiraciones, necesidades, ambiciones y egoísmos. Se nos fue el año 1971 y volvió felizmente 1972. A la sana y anual alegría natural hemos de añadir que el campo español, en la agricultura nacional, ha empezado a amanecer, pues es evidente que cada año que va naciendo nacen también nuevas esperanzas y fe en el futuro agrícola. Alguien ha dicho que España empieza a mirar a la agricultura a nivel europeo y, que quien quiera asomarse a las ideas modernas, aquellas que determinan nuestra forma de comprender, de obrar y de sentir, encuentra necesariamente en su camino el pensamiento europeo. El mundo de hoy ha sido esculpido por Europa, lo ha recibido de toda ella, vive de la herencia que le transmitieron los grandes legisladores de la fe, de la razón y de la ciencia. El hombre europeo se irroga y busca en la historia de su pensamiento el sentido de su destino. Tenemos que convencernos todos que no se puede ocultar el problema agrícola ni se le puede dejar dormir por más tiempo. Efectivamente la política fiscal de un Estado debe orientarse en el sentido de estimular las actividades productivas; así encontramos acertadas aquellas medidas tendentes a fomentar la riqueza agrícola, la ganadera, el comercio, etcétera, etcétera. Todos sabemos que el mundo vive una situación sumamente peligrosa. Existen diversas alianzas militares, y la carrera de armamentos no cesa ni un momento, entrañando una amenaza colosal en estos momentos del progreso espacial, la electrónica, el átomo, etc., etc. Nos hallamos en un momento en el que es difícil tomar un camino definido. El agricultor, ante este problema, necesita la unión. T. E. Lawrence, decía: "He llegado al convencimiento de que hoy no es sólo el genio el que hace el progreso, sino el trabajo de la cooperación". Es la masa la que, encauzada, dirigida o enderezada, eso sí, consigue ir poco a poco desbrozando el camino ascensional. Ese camino está abierto por medio del cooperativismo. Las Cooperativas vinícolas, nos dan el ejemplo, algunas en su dilatada existencia. La viña, en toda la geografía del Partido Judicial de Requena, es nuestra economía, precisamente por su suelo, por la luminosidad de su cielo, por el sol tan envidiado de otros países, es un cultivo que tiene razón de ser y honra de España.El vino es tan antiguo como la antigüedad misma del hombre. Esto se ha repetido hasta la saciedad. Y si la palabra nació con éste, y éste es una de las bases de nuestra economía, hay que agruparnos en su defensa. Por eso, al celebrar estas bodas de plata en su XXV Fiesta de la Vendimia, Requena rinde una vez más culto al vino con sus más encendidas alabanzas. Imitamos a Columela y Séneca, ambos propietarios de viñedos en la Bética, cuando decían: "cultivar la viña es el mejor de los trabajos", hoy decimos nosotros: el cooperativismo hará producir más y mejor a la viña con menos trabajo. En esta época difícil en la historia del mundo, que nos ha tocado vivir, y estando en los albores del año en, que se conmemora las Bodas de PIata en su XXV Fiesta de la Vendimia, Requena desea que al cumplirse esta efemérides, el agricultor ocupe el puesto que le corresponde en una sociedad más comprensiva, más unida y con mayores deseos de paz. |
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(Publicado en El Trullo de Abril de 1972) |