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El brillante recital poético que, bajo los auspicios de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Valencia acaba de ofrecernos , Emilia López Toledo, nos evoca el recuerdo de otras poetisas requenenses que pasaron al olvido, como Francisca Moral, Luisa Cervera, Paz de la Cuesta... Hace algunos años dimos a conocer, tras una estampita de nuestra excelsa Patrona, la siguiente poesía:
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Doña Paz de la Cuesta Mateo (P. de la C.) era una señora cuyas ejemplares virtudes y habilidades alcanzamos a conocer. Falleció en Requena, su pueblo natal, en 1931, a los 76 años de edad. Recientemente revisamos buena parte de su obra poética -versos íntimos, espontáneos, hogareños-, que, gracias a la gentileza de su poseedor, damos a conocer, aunque sólo sea parcialmente. De todas formas, han tenido que transcurrir muchos años para poder exhumar la personalidad literaria de esta requenense bondadosa y cabal que supo percibir los aleteos del espíritu con certero juicio y fervorosa emoción. No en vano vino al mundo en una tierra en la que florecieron poetas de alcurnia como Herrero y Sánchez, Serrano Clavero, García Lledó, Tormo Ballester, Fagoaga Gil, Ferrer Montés, Agut y Sastre, entre otros, que pasaron a mejor vida. En plena adolescencia, Paz de la Cuesta comenzó a escribir versos amables y henchidos de ternura, en los que se acusa la influencia de los poetas románticos que, sin duda, constituyeron sus lecturas predilectas. Pero como sus poesías, aparte de no inspirarlas pretensiones literarias, no salieron de la intimidad, puede afirmarse que nacieron condenadas a permanecer inéditas, lo que avala la generosidad y modestia de la autora. En 1874, conturbado su espíritu por la muerte de un niño al que idolatraba, escribió estos versos: Di: ¿dónde está el embeleso de tu risa encantadora?... En una composición titulada El toque de Gloria, reitera sus profundas convicciones:
Pero, a nuestro juicio, fueron los temas ligeramente irónicos los preferidos por nuestra poetisa. En este estilo, su composición más representativa titúlase Dios y la mujer, que comienza así:
También repunteó Paz de la Cuesta en su poético telar deliciosos e ingenuos primores, como el canto Al huevo frito:
Por la transcripción, R. B. L.
(Publicado en El Trullo de Agosto de 1972) |
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