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Para comprar esa viña ¡no hay suficiente dinero!
Yo sé que es un "chirrichal", como se dice en mi pueblo, y tú sólo ves las cepas, pero cuando la contemplo en mis sueños de poeta con la luz de los recuerdos, se me inunda de alegría el corazón en el pecho...
Y me vuelvo a mi niñez, y allí a mi padre contemplo y a mis hermanos mayores trabajando con denuedo, derramando su sudor con alegría y contento.
Recuerdo que la plantaron cuando yo era muy pequeño... Yo distribuí la planta, dejándola en el costero de hoyos abiertos a azada, donde enterraban su esfuerzo.
Sobre sus frentes corría ese sudor frío y seco, ¡noble sudor del trabajo iba bañando sus cuerpos!
En cada planta ponían sus ilusiones, sus sueños, y la viña, poco a poco,fue formándose, creciendo...
Pasadas tres primaveras se veía el fruto negro que se mecía arrogante sobre los fuertes sarmientos.
Fue la primera cosecha y fue el fruto del deseo que mi padre y mis hermanos sobre la tierra extendieron.
En los ojos de mi padre las lágrimas florecieron... En mí nació una oración, dando las gracias al cielo...
¿Cómo la vaya vender si hay sudor y sufrimientos, si está el sudor de los míos en la tierra sobre el suelo?
Para comprar esa viña ¡no hay suficiente dinero! La llevo dentro del alma ¡y la venero en silencio!
(Publicado en El Trullo de Agosto de 1972) |