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Campanas y clarines han gritado sus clamores homéricos de fiesta.
La rosa de los vientos se ha encendido con lumbres blancas de ilusión en vela porque ya la Vendimia se presiente roja de mosto y de promesas llena, porque es anunciación del vino joven que trae mensajes de las cosas viejas.
Requena vive aquí, donde Dios quiso que un día singular, para El naciera dictando al mundo que el trabajo es vida, diciendo a todos que el trabajo es fiesta.
Sus mejores virtudes se dan cita en la sangre que alienta por sus venas hecha verdad y ensueño para un gusto que en el campo del alma se ha hecho hoguera.
Desde aquel «Arrabal» del buen recuerdo, primer formulador, primer profeta de un afán creador que se hizo rito, cinco lustros de Fiesta ya os contemplan.
Y con el polvo blanco de un camino que en veinticinco viajes se ha hecho senda se ha fundido la plata de unas nupcias de veinticinco Fiestas pregonera.
Bodas de Plata donde se coyundan el trabajo y la fe. Donde Requena, mojada de zarzales y de moras y poblada de pájaros en vela, con la ilusión del que hace el primer verso para una novia azul de primavera, os ofrece los frutos generosos de veinticinco enamoradas Fiestas.
Y hay un gozo en el campo y en la escarcha y en el azul del cielo y en la gleba porque un viento nupcial canta en estrofas himnos de amor a la Vendimia nueva.
Y Requena gozosa, siempre madre, va en volandas del aire por la Tierra y repite su nombre el eco inmenso del espacio infinito y sin frontera y allá en los recios picos de los Andes, como un sueño de amor y de quimera, el río Ucayalí repite siempre las siete santas letras de Requena.
Por las calles de cal y de silencio sube un caliente olor de vida nueva que los aires espesos de la viña envían anunciando la cosecha.
Y Requena se esponja de alborozo porque ya la Vendimia se le entrega y es fiesta su llegada en este pueblo donde sólo el nacer ya es una fiesta...
La paja derramada en los caminos que el trigo dejó atrás, jugando sueña ser hebras de oro que al juntarse fuesen cabellos de quiméricas princesas.
Las trojes, rebosantes de abundancias, presienten del lagar la buena nueva y un hálito vital de Eucaristía se percibe sutil. Y está Requena bebiéndose el poema de los campos que nos urgen que el vino pronto llega con un leve temblor de sacrilegio para volverse Dios cuando Dios quiera.
Y renueva sus gozos y prepara su Fiesta, y extiende sus manteles, y proclama su Reina con una ventolera de canciones, con un caudal de versos de poetas que cruzando las rutas de distancias inmensas, llegan para cantarle a la Vendimia y a cantarle a su Reina, que cuentan que de atlánticos paisajes trae mensajes de Gades marinera, risas para estrenar, canciones nuevas y las fragancias de los nobles vinos que nacieron con ella en su Jerez natal, donde las uvas mientras duermen, los ángeles las velan.
Y Requena también materializa su aliento vertical, cantando en piedra -atrevimiento impar, casi osadía- la más ardiente estrofa que naciera, con blancura de vela y de regazo, del exaltado plectro de un poeta: ¡el impar Monumento a la Vendimia que al mundo irradiará desde Requena!
Acudid a la Fiesta, viñadores; de la montaña arisca y de la vega. Venid con la rapsodia de relentes en que se fue gestando la cosecha. Traed el mosto de las uvas vírgenes a la Virgen doliente, que lo esperapara multiplicar, en un prodigio de dorados otoños, la prebenda de su Amor maternal y sin orillas que paga con largueza lo poco que recibe por la Fe y la Esperanza en Ella puestas.
Reservad unas uvas, las mejores, para el vino del culto y de la ofrenda, que Dios es Pan y es Vino y es Amor y es Promesa y resucita siempre en vuestras manos cuando arrancáis sus frutos a la tierra.
Celebrad vuestros ritos ancestrales; santificad las fiestas; ofreced vuestro parvo sacrificio según el ritual de cada tierra. Honrad a las memorias veneradas. Agotad la despensa tirando, si queréis, con rota mano la temporalidad de la riqueza...
Y cuando callen todas las campanas; cuando ya cada fiesta se haya quemado en vanos oropeles y sólo haya una madre en cada puerta esperando el regreso de aquel hijo... Cuando todo acabó, ¡Requena empieza!..
Bodas de Plata de la Fiesta de la Vendimia Requena, agosto de 1972.
(Publicado en El Trullo de Agosto de 1972) |