Mientras Requena crece y se desarrolla con gran rapidez, no está mal dentro de ese desarrollo general ver cómo también aparecen núcleos de desarrollo intelectual y cultural que dicen mucho en favor de nuestra Ciudad.

     Pues bien; en este caso interesa decirles algo sobre la marcha de nuestro Museo Prehistórico, y su desarrollo y crecimiento. Haciendo un poco de historia al respecto, recordamos cómo nació en unos pocos la ilusión de encontrar y luego recorrer los lugares y recintos que nuestros remotísimos antepasados dejaron en unos tiempos, y con mayor ilusión aún, ya que estos lugares están enclavados dentro de nuestros límites. Más tarde fue la ilusión de buscar por la superficie y en el subsuelo de estos lugares o recintos, que fueron morada de aquellas gentes, sus restos, los vestigios que aquellos dejaron diseminados y enterrados y que formaron parte de su modo de vivir. Localizamos muchos de estos lugares que estuvieron habitados por estas gentes primitivas y rebuscamos en algunos de ellos; encontrando muchos objetos y utensilios, tales como punzones, cuencas, pucheros, ánforas, pesas de telar, fusayolas, cerámicas diversas, etc., recogiendo todo esto, ordenándolo y restaurándolo, empezando con todo ello varias colecciones particulares. Pronto comentamos y comprendimos lo bueno que sería reunir todo lo que teníamos y podíamos tener en un lugar común que sirviese para que todas estas cosas juntas y ordenadas pudiesen ser visitadas por todos los que quisiesen. Pasado un tiempo nuestras autoridades, enteradas de nuestra idea, nos proporcionaron un lugar en una estancia del Castillo, y también la Fiesta de la Vendimia, nos ayudó con algunas vitrinas. Reunimos durante un tiempo los diversos objetos de referencia en este lugar, y más tarde fue reconocida legalmente esta asociación.    

 

     En estas últimas fechas, nuestro Museo, un poco aletargado quizá, ha recibido una ayuda que le era muy necesaria. El recinto que ocupaba en el Castillo ofrecía cierta dificultad, por tener que subir unas broncas y empinadas escaleras, carecer de buena iluminación, etc. Hoy ya ha cambiado de lugar, nuestro Ayuntamiento se ha preocupado de buscarle un sitio apropiado y ya lo tiene. Este lugar está enclavado en el antiguo Instituto, y ocupa tres salas en forma de ángulo recto, unidas entre sí y habilitadas al respecto, con buenas luces y ventanales que dan al patio central, y con dos habitaciones adyacentes, una para laboratorio y lugar de restauración, y otra como despacho, con armarios para guardar las piezas en estudio y como librería.

     En la actualidad se trabaja lo que se puede en la restauración de infinidad de piezas, que se hallan troceadas y diseminadas, procedentes de pasadas excavaciones. Las primeras horas nocturnas proporcionan esos ratos que hay que sacar como sea para ordenar y poner en estado presentable todo lo que nos hemos propuesto.

     Resta, pues, agradecer a nuestras autoridades la ayuda que nos están prestando, y anticiparles a todos que si Dios quiere el próximo verano este Museo estará en disposición de ser visitado por quien lo desee.

 

CESAR JORDA MOLTO

(Publicado en El Trullo de Enero de 1973)