Duerme y sueña la tinaja

en la profunda bodega

con unas uvas brillantes

con rocíos de Requena.

Un silencio centenario

dormita en la larga cueva.

Los gastados escalones

añoran alborgas viejas

de los fuertes requenenses

trasladando aportaderas...

Candiles agonizantes

con la luz en duermevela

ponen sombras alargadas

en las paredes de tierra.

Del techo, cuelgan pellejos

con las entrañas resecas

con sed larga y amorosa

de los mostos que no llegan...

Abatida, en un rincón

-corca por dentro-, una prensa

sueña que pueda correr

un día por su piquera

el rojo vino que calme

a sus maderas sedientas.

Ganchos y avisperos tienen

dentro una nostalgia añeja

y los cántaros reposan

polvo de años en espera.

¡Ay bodega de la Villa!

¡Ay bodega! ¡Quién pudiera

parar el reloj del tiempo

y volver a aquellas fechas.

Ver mosto hirviente en tinajas

y arriba, en su boca estrecha

roja espuma resbalando

mientras los vinos se crean.

¡Ay bodega de la Villa!

¡Con qué nostalgia recuerdas

otros septiembres lejanos

con racimos de promesas

en serones rebosantes

de uvas brillantes y prietas!

Sueña y duerme la tinaja

en la profunda bodega...

El poeta está soñando...

¡Qué feliz es el poeta!

 

 

(Publicado en El Trullo de Enero de 1973)