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Fieles a ese singularísimo "deporte" de revolver viejos papeles, acabamos de espigar algunas curiosidades relacionadas con antiguos moradores de "las caserías" inmediatas a la ermita de la Hoya de la Carrasca o de la Purísima, junto a la vereda de Hórtola, cuando ya se había extinguido por aquellas soledades el recuerdo de los moriscos. Los hermanos Tomás, Antonio y Francisco Pedrón Penén, sin duda, los primeros "Pedrones" de aquella partida, reconstruyeron en 1778 la vieja ermita que les había cedido don Carlos Moral, dedicándola a San Antonio de Padua. Francisco Pedrón y Manuela Navarro fueron los padres de Narciso, Ignacio, Javier, Manuela, Marcos, Fernando, Santiago, Manuel y Antonio, quienes colmaron y remacharon con su apellido el nom bre de la partida requenense de Los Pedrones, cuya jurisdicción rural se extendía desde Hórtola hasta Belmontejo y desde "la" Juanvich hasta las Casas de Soto. |
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Por estos andurriales -con muchos pinos y carrascas; con pocos rebaños y tierras "de pan llevar"-, Francisco Pedrón y sus mozarrones sudarían "lo suyo" roturando los vallejos y cañadas vírgenes de Rialta, Zarzoso, Talá, Mijo, Sesteo, Tío Valle, Coloraos, Navazo, Pinar de las Zorras, el Moro, Espliegares, Espinos, Ojito y otros selváticos parajes donde el lobo acechaba veredas y majadas. Pero la gran conmoción provocada por el invasor francés en 1808 obligó a algunos hijos de Francisco Pedrón a abandonar aperos y empuñar armas; constando que bregaron como los buenos en defensa de la patria y que, al final, regresaron a sus lares sanos y salvos. Entre todos aquellos "Pedrones", Antonio fue del que más se habló, pues estuvo presente en las tremendas jornadas de los sitios de Zaragoza, figurando entre los héroes que con sublime ardimiento soportaron asaltos y horrores en aquellos terribles meses de enero y febrero de 1809, cuyo fatal epílogo se desarrolló en un campo de prisioneros de la Gascuña. Al término de aquella gloriosa epopeya, Antonio Pedrón Navarro volvió a su regimiento de Zaragoza, alcanzando tras ocho años de azarosa vida militar la licencia absoluta (cuyo diploma original, suscrito por el general Blake, incluimos) y, también, un honroso título honorífico firmado poco antes por el mariscal de campo Giraldo de Chaves, de cuyo texto extractamos lo que sigue: |
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"Por quanto atendiendo al mérito que ha contraído en el segundo Sitio ,de la Plaza de Zaragoza D. Antonio Pedrón Navarro, soldado de la 1ª Compañía del 2º Batallón del Regimiento Real de Zapadores Minadores... he venido en concederle la graduación y sueldo de Sargento Segundo con la antigüedad de 9 de marzo de 1810, cuya gracia y goce de la nobleza personal le corresponde como uno de los defensores de dicha Plaza... por lo que se le guardarán las consideraciones reglamentarias. Dado en Madrid, a 5 de febrero de 1815...". Su hermano Manuel, siendo seminarista, estuvo en el primer sitio de Zaragoza, alcanzando años después el curato de Torrejoncillo del Rey (Cuenca). En la primavera de 1815, nuestro héroe fue recibido en su caserío natal con indescriptible alborozo, dando nombre el barrio de su residencia (el de Arriba) que desde entonces se llamó "del Soldado". Sabemos que éste contrajo matrimonio en Casas de Soto con Teresa Navarro, consagrándose al cultivo de sus tierras, cuando mil quinientas cepas en la ceja de Castiblanques valían un millar de reales. De la copiosa hacienda reunida tras ímprobos trabajos por "el padre de los Pedrones", podemos decir que legó a cada uno de sus nueve hijos 280 almudes de secano, una casa, una viña, un hatillo de cabras y algún puñado de onzas de oro. Años después, el soldado-sargento figuraba como administrador de los bienes que poseía en el término de Requena don Nicolás García-Dávila, conde de Ibangrande, instalándose en nuestra ciudad en la calle de San Francisco o del Vía Crucis, simultaneando este empleo con el negocio de la seda con el que pronto alcanzó sólida reputación ciudadana al margen del delirio político imperante. Lejanas ya las proezas de nuestro héroe, con fecha 9 de octubre de 1849 recibió de la Comandancia General ,de la Provincia de Cuenca el siguiente comunicado: "...Conformándose la Reyna (Q. D. G.) con lo expuesto por el S. Tribunal de Guerra y Marina, se ha servido conceder por resolución del 1º del corriente a D. Antonio Pedrón Navarro, soldado graduado de Sargento 2º, licenciado procedente del antiguo Regimiento de Zapadores, el sueldo de 112 reales al mes que le corresponden por haberse distinguido en la defensa de la Plaza de Zaragoza en la Guerra de la Independencia, y que podrá disfrutar en Requena, donde está avencindado...". Los últimos años de la dilatada existencia de Pedrón Navarro los pasó con su hija doña Dolores, esposa del entendido numismático don Antonio Pérez García, otorgando testamento en 1862 ante el escribano don Antonio Víllora. Tres años después pasaba a mejor vida, siendo sepultado en nuestro cementerio, en donde leemos la siguiente inscripción:
EL CRONISTA DE LA CIUDAD (Publicado en El Trullo de Mayo de 1973) |