Guarda la viña un secreto

¡que no lo conoce nadie!

¡Ay quién pudiera escribir

de la viña su romance!

Por los campos requenenses

a la brisa de la tarde

yo le pregunté el secreto

para con verso cantarle

y el secreto se. alejaba

hacia los verdes pinares...

Si yo pudiera saber

¡ay! lo que el viñedo sabe.

Pero lo guarda la cepa

en cárcel de siete llaves

con sus siete carceleros

que son sus siete pulgares.

Desde ese noviembre frío

hasta que ya abril nos nace

está el secreto del vino

encerrado en esa cárcel

dejando flotar la duda

por pámpanos desiguales...

Yo le pregunté y la brisa

no quiso el secreto darme.

¡Quién pudiera conocer

los idilios invernales

de la cepa en noches frías

con estrellas rutilantes!

¡Ay quién pudiera saber

lo que no conoce nadie!

¡ El nacimiento del vino

por los pulgares sangrantes!

Campanarios de Requena...

Cuando la luna en los valles

alumbra los yertos campos

¿quién se ha acercado a besarle?

¿Qué novio de plenitud

besó el pulgar anhelante?

¿Quién llenó de amor la cepa

para que el vino llegase?

¿Fue la luna, las estrellas,

o aquel lucero brillante

que tras besar a la viña

se fue por los olivares

y luego en el río Magro

dormitó sobre su cauce

dándole al agua del río

su resplandor de corales?

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Mudez de los campanarios

corta las alas del aire,

y en el aire está el secreto,

quién pudiera desvelarle

para cantar con pasión

de la viña ese romance

del nacimiento del vino

¡que no lo conoce nadie!

 

SALVADOR ZAHONERO

(Publicado en El Trullo de Mayo de 1973)