No eres, como el Ebro, caudaloso,

ni con nombre sonoro predominas,

pero quiero en estrofas peregrinas

loarte ¡río Magro venturoso!

 

     Que naciendo riente y jubiloso

en fuente circundada por colinas,

discurriendo vas linfas cantarinas

con ecos de instrumento sonoroso.

 

     Para bañar, jugando entretenido

en momento grato de alegría,

de Requena, su escudo ennoblecido

 

     Y morir, modesto en tu manía,

como afluente del Júcar engreído,

sin cantar en el mar tu melodía.

 

 

Antonio Cámara

 

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1973)