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Aunque Requena, quizá por la dureza de su clima durante una buena porción del año, esté habituada a que sus gentes se recluyan en sus propios domicilios fuera del tiempo de sus trabajos profesionales, es evidente que, por imperativo de la propia naturaleza humana, estaba necesitada de facilitar un medio de relación, de convivencia más intensa entre sus hombres, lo que siempre y en todo caso es útil y no sólo como esparcimiento, sino también (la experiencia lo ha demostrado muchas veces) como vehículo que permite adquirir un conocimiento y un trato directo entre personas cuyas respectivas posturas, por ignorancia o superficialidad en la formación de juicio crítico, pudiera haber conducido incluso a la adopción de actitudes o al nacimiento de íntimas antipatías realmente poco o nada justificadas. Ha sido, durante muchos años, una vieja aspiración requenense 'la creación de algún tipo de Centro que nos convocase a la vida de relación, constituyéndose al mismo tiempo en foco difusor de cultura en la más extensa acepción de la palabra. Hubo un antecedente ya remoto, situado hacia los años 1948-51, en que un grupo de gente joven acometió esta iniciativa, llena de entusiasmo y escasa de solvencia económica, que llegó a consolidar y casi acometer un proyecto de esta naturaleza. Aunque resulte molesto, es justo constatar que aquel grupo se vio paradójicamente desarmado por el aliento y la colaboración económica que le ofreció otro grupo de gente mayor, cuyas aspiraciones, por muy ambiciosas, quedaron en nada. Lo mejor es siempre enemigo de lo bueno, y, según es sobradamente conocido, puede más el ímpetu, la decidida voluntad de hacer, aun frente a dificultades que parezcan poco menos que insuperables, que los medios fáciles en manos de gentes escasas de iniciativas. Por fin, el pasado año 1973, otro grupo de gente joven-madura, acometió de nuevo esta misma iniciativa, pero, en esta ocasión, con perseverancia, previsiones y soluciones económicas, y, por supuesto, con el fervor y adhesión de una gran masa de personas entre quienes se difundió la noticia. Y como el movimiento se demuestra andando, cuajada que fue la idea, inmediatamente se acometió el papeleo constitucional y el ojeo del posible emplazamiento del recién nacido Centro Recreativo y Cultural "PELLABAL", con que se ha denominado. Todo, afortunadamente, se ha desarrollado por el cauce de las previsiones de la Junta Directiva constituyente, salvados algunos obstáculos duros de roer que pusieron en peligro, no la Institución pero sí su emplazamiento, y es ya felizmente una realidad, nacida a la vida pública justamente con el año 1974. Los locales del Centro, instalados en lo más céntrico de la avenida del General Varela, de esta ciudad, son amplios, bien decorados, amueblados con gusto, distribuidos en forma que hace compatibles distintas actividades simultáneas, según el gusto o preferencia del socio, con servicio de bar-cafetería en planta baja, y en los que, con breve periodicidad quincenal, e incluso semanal, vienen celebrándose actos culturales de variada naturaleza que han merecido hasta la fecha el beneplácito del numeroso público que no deja de asistir. En nombre de Requena, como ya lo hizo a través de su alta representación el señor AlcaIde de la ciudad con ocasión de la inauguración de los locales, felicitamos a esta Junta Directiva constituyente por haber hecho lo más importante: lanzarse a la iniciativa creadora. Lo demás, si algún defecto llegase a acusar, es perfectible, y ellos o quienes los sucedan, ya sabrán solucionarlo.
(Publicado en El Trullo de Junio de 1974) |
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