La Comisión Permanente de la Fiesta ha sufrido durante años de impopularidad, siquiera sea a nivel de las Comisiones propias de las sucesivas ediciones de la Fiesta, con un poco de razón y con un mucho de demagogia constitutiva de grave injusticia. Nos explicaremos.

     La Comisión Permanente de la Fiesta nació el año 1954 bajo los auspicios de la VII Fiesta de la Vendimia, ,precisamente como elemento institucionalizador de la misma y con el objetivo preciso de cimentarla y asegurar su continuidad y prosperidad, al margen de las eventualidades propias de los hombres y de las circunstancias cambiantes que el futuro pudiese deparar. En aquellas fechas la Fiesta ya parecía haberse consagrado, pero, ¿podría seguir sustentándose en un hombre o en un equipo de hombres de hallazgo incierto, sin otro respaldo ni orientación que la improvisación anual? Su presumible y paulatino desarrollo, ¿podría seguir sustentándose en una economía precaria, de raquítico auxilio vecinal y la obtención, a la desesperada, de subvenciones obtenidas eventualmente a salto de mata? Insistimos, la creación de la Comisión Permanente de la Fiesta, debida a la iniciativa de nuestro difunto compañero don Román Guijarro Monsalve (q.e.p.d.), quiso conjurar para siempre tales peligros.

 
 

     Su composición quedó determinada por todos y cada uno de los Presidentes de las ediciones pasadas y futuras de la Fiesta de la Vendimia, pensando en que tales personas, así significadas, llevarían a sus funciones en la Permanente toda su experiencia personal a través de su respectiva Fiesta y el peso específico de su personalidad. El trabajo de estos hombres, a través de la Comisión Permanente de la que forman parte, ¿ha sido todo lo laborioso, organizado, eficiente, que hubiese sido deseable, en relación con una estrecha colaboración anual directa con la edición de cada nueva Fiesta? He aquí el único extremo en el que, con rigor, cabe admitir razonablemente que hemos fallado, y aún es admisible el paliativo de que, tras el primer impulso promotor de cada nueva edición de la Fiesta, que nunca ha faltado, los buenos propósitos de continuidad en la asistencia se hayan visto frustrados por la fatiga de una permanente situación de servicio en interferencia constante con el cansancio del quehacer profesional diario, cada día más agobiante.

     Por lo demás, sería absolutamente injusto olvidar que esta Comisión procuró los primeros fondos propios al servicio de la FIESTA y no de Fiesta determinada, con el propósito de dotarla de un patrimonio generador de medios de financiación nuevos y adecuados a su crecimiento; sus hombres adquirieron, a título personal y sin contraprestación alguna, compromisos y responsabilidades económicas de fuerte cuantía, que han hecho posible esa gran solución económica que es la sala de fiestas "El Majuelo", en su versión original y a través de las muchas y sucesivas inversiones que lo han venido mejorando; es obra de esta Comisión, particularmente bajo el estímulo perseverante de uno de sus Presidentes, nuestro compañero don Francisco Martínez Bermell, la magnífica realidad que es el Monumento Nacional a la Vendimia; ha sido un quehacer constante de la misma, nunca olvidado ni abandonado, resolver la cada vez más difícil problemática de la solución de continuidad de la Fiesta a través de hombres idóneos y responsables en cada circunstancia; y si una situación excepcional ha exigido la presencia de las anchas espaldas de la FIESTA DE LA VENDIMIA DE REQUENA, frente a cualesquiera responsabilidades o gestiones, la Comisión Permanente no ha fallado.

     Pero hay más. Últimamente, con ocasión de las Bodas de Plata de la Fiesta se inició, y tuvo feliz remate durante la XXVI edición de la Fiesta, una reestructuración de esta Comisión y una profunda modificación de sus Estatutos, que la agiliza y la obliga, a través de una Comisión ejecutiva más breve, a una estrecha colaboración con la Fiesta de cada año, no sólo con el propósito de aportar experiencia y colaboración, sino también tutela, respeto a líneas fundamentales de su estructura, ortodoxia en la administración económica y en su resultancia, continuidad en los propósitos y aliento hacia iniciativas que pudieran rebasar el ámbito de acción de la Fiesta de cada año. Sus primeros frutos ya han sido halagüeños y esperamos que el tiempo sancione como un gran acierto esta reforma; porque, lo que no ofrece duda, es el amor a Requena y a su Fiesta de la Vendimia, y, como su consecuencia, una decidida vocación de servicio en favor de esta causa por parte de quienes aquí hemos nacido y, de uno u otro modo, contribuido a fomentar el progreso de nuestra patria chica y de sus instituciones.

     La Comisión Permanente de la Fiesta de la Vendimia hace pública en las páginas de EL TRULLO la precedente exposición con el ferviente deseo de que los hombres que hayan de constituir las comisiones de las futuras ediciones de la Fiesta, se mentalicen en favor de una real colaboración provechosa, eficaz y disciplinada, que en nada mengua la riqueza de iniciativas y de aportaciones específicas que nazcan de las nuevas generaciones.

 

(Publicado en El Trullo de Junio de 1974)