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Pasaba el invierno. Se acercaba la fecha. Pero, ¿sería posible su exulta presencia en medio del caos que inundaba de sangre y horrores la Tierra? Robo, crimen, corrupción, mentira; odio, ambición, vanidad, soberbia; vicio, terror, erotismo, hambre, injusticia, contaminación, guerra... ¿Sería posible su exulta presencia? ¿Sería posible?.. ¡Sólo un milagro podría traerla!
Y el milagro se hizo. Hízose, para ventura nuestra. Hízose el milagro y, vinieron nubes, nubes oscuras, inmensas, que en profundo y desgarrado parto, gimiendo en clamor de fragosa tormenta, alumbraron agua, agua que calmó la sed y que barrió impurezas. Fuentes, pozos, manantiales, ríos, pantanos y siembras bebieron con ansia tras su larga y angustiosa espera; y el seno del aire, que engendraba muerte, se preñó de vida, de vida fértil y recia, de vida que huele a rosales, a pinos, naranjos y hierbas, a humilde matuja de fresco tomillo, a frutales en flor, a huerta... De vida, que grita pasiones, que canta, que ríe, que ama, que lucha, que sueña
Hízose el milagro. La madre, hasta entonces estéril y seca, sintió fecundo su vientre, y acunó en los brazos, -carne de su carne- una carne nueva.
Hízose el milagro. Sobre la batalla tenaz y cruenta, por unos instantes, se extendió el silencio, guardando una tregua; y aquella bala perdida que hacia el pecho del soldado, caminaba recta, se quedó sin blanco, no pudo "cobrar su pieza" porque, de pronto, el soldado, se inclinó hasta el suelo: Entre ruinas, cascos de metralla y ensangrentadas piedras, entre olor a pólvora y hedor de cuerpos, crecía, inocente, una violeta.
Hízose el milagro. Hízose, para ventura nuestra. ¡Alegrad los corazones, olvidad congojas, perdonad ofensas y gocemos todos, plenamente, del amor y la belleza! i Bienvenida un año más! ¡¡¡Bienvenida, PRIMAVERA!!!
EMILlA LÓPEZ TOLEDO (Publicado en El Trullo de Junio de 1975) |