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En la vida de los pueblos, aunque muy esporádicamente, surgen hombres que, habiendo permanecido casi en el anonimato o la oscuridad, ponen de relieve, aflorando con plena conciencia y vivencia, toda una gama de valores y una gran capacidad de entrega al servicio público. Tal es el caso de Luis Roda Gallega, del que apenas se conocía hace escasos años su condición de abogado, y hoy es clave en muy diversas actividades requenenses. En estos momentos podemos decir, sin ditirambos, subterfugios ni adulaciones, que Luis Roda es, hablando en terminología de relaciones públicas, "el hombre del año" o "el requenense de los últimos tiempos". Su inicial puesta en marcha como gerente de una compleja empresa, La Requenense de Autobuses; su posterior ensamblaje en los problemas educativos como presidente de la Asociación de Padres de Alumnos del Colegio Nacional "Alfonso X el Sabio"; su última ascensión a la cumbre del sindicalismo local y comarcal como delegado de Sindicatos; y, ahora, empuñando el timón de la XXVIII Fiesta de la Vendirnia, acumulan en este hombre todo un clamor de servicio a la comunidad que le vio nacer y que se honra en contarle entre sus más firmes puntales y valores actuales. Su valía, tesón y esfuerzo, nos son muy conocidos, y al reconocer sus indudables méritos, en lógica consecuencia comprendemos y calibramos esta actitud de entrega y de servicio, significando el acierto de quienes supieron hallar e impulsar a este ejemplar requenense. Pero un hombre que recoge el reto de los azarosos tiempos en que nos movemos y nos sentimos inmersos; un hombre que pone toda su inteligencia y su capacidad de trabajo al servicio de los demás con generosidad y espíritu franco y siempre abierto, bien merece el aplauso de sus conciudadanos y la colaboración que exige su dedicación en los puestos donde su integridad, moral y su don de gentes le han colocado. Este servir a los demás entraña una decisión de aliento y apoyo para la gestión que se le ha encomendado, por parte de quienes estamos obligados a ello por razón de ciudadanía y amistad, o por el consecuente reconocimiento de que la persona que es capaz de vibrar y actuar" con tales entusiasmos -muchas veces entre incomprensiones y adversidades-, se hace merecedora de gratitud y de la más total ayuda en su gestión, que, en el caso concreto de la presidencia de la Fiesta de la Vendimia lo da todo: tiempo, trabajo, iniciativas, casi dedicación plena, cual corresponde a la ingente tarea que el éxito de nuestra representativa Fiesta exige. No dudamos de que nuestro querido amigo y paisano Luis Roda se verá correspondido con el apoyo popular, y cosechará, si Dios quiere, al frente del valioso equipo de colaboradores que le rodea, los mejores frutos para Requena y su Fiesta de la Vendimia. Así lo deseamos y esperamos todos..Creo sinceramente que "para ofrendar nuevas glorias a Requena y a la Fiesta de la Vendimia", Luis Roda puede contar con la colaboración de todo un pueblo fuerte y unido. ¡Que Dios le ayude en su empresa, nada fácil, aunque es el mayor timbre de honra y honor a que puede aspirar todo buen hijo de esta precIara ciudad! ¡Adelante, amigo Luis! ¡Viva Requena! F. YEVES DESCALZO (Publicado en El Trullo de Diciembre de 1974) |