Terminada la Fiesta de la Vendimia, en su XXVIII edición y contemplando la sugestiva copa de vino que hay en su cartel anunciador, no evitamos la tentación de recordar lo que ha sido la Fiesta. Esos destellos de luz, esos reflejos de rosado vino... son las chispitas de alegría que entibiaron el corazón de los requenenses.

     Sabemos de las grandes dificultades de la Fiesta... de las que ha tenido y tendrá... pero también hemos comprobado del "saber estar" de los hombres de Requena. Hombres que "sin descomponer la figura" ni en los momentos adversos, han conseguido librar la batalla ofreciéndonos una nueva y extraordinaria fiesta.

     La labor de Luis Roda y su equipo, a quienes no les cabe en el corazón su amor por Requena, ha sido, como el mismo presidente nos dijo un día, un desaparecer personal para convertirse en caudal ajeno.

     La Feria del Campo fue el marco donde nuestras guapas mujeres lucieron por vez primera sus galas vendimiales, y el nombre de Requena se derramó por Madrid en cientos de botellas de vino.

 

 

 

 
 

    

     A Requena han venido las primeras figuras de la canción, y vino de Requena se bebió en tierras sudamericanas de manos de una de estas figuras: Manolo Galván.

     Lució el sol en Requena...

     Lucieron las fiestas de Requena...

     Brilló el esplendor de sus mujeres...

     ¡Sabor dulce de cosecha ya recogida!.. aquel verdor de promesa ya está en vuestro corazón, tierno lagar de fiesta que habéis vivido... y vuestro hijo nacerá impregnado de amor a Requena y a Fiesta.

     Lucieron las fiestas de Requena,..

     Porque..., como no..., ¡la Reina era de Requena!

     Como dijo un día Luis a Mariló:

     "Gracias por ser tan bonita,..

     Gracias por ser tan buena".

     Gracias por ser mi Reina...

     ¡Gracias por ser de Requena!"

 

 

 
   

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1975)