Requena es población de condición emergente por su importancia -con Utiel-, enclavada en una comarca agrícola singular. Es ciudad de acuñada personalidad por su procedencia de Castilla, lo cual le confiere una contextura compuesta y noble, y por su natural riqueza vinícola. Su enorme paisaje de gran extensión de viñedos, es causa de admiración al viajero que sabe ver.

     Tiene la comarca, en la planicie de acceso a Castilla la Nueva, aparte su fisonomía peculiar, una faceta que la distingue, concerniente a la cultura. A este aspecto quiero referirme en esta croniquilla a vuela pluma.

     Uno quisiera ver en esta nueva etapa histórica, que acaba de nacer con el reinado de Su Majestad Juan Carlos I, como se renace y se progresa en la Cultura. Franco puso acento de oro al pedir al pueblo que se ocupase de la cultura, cuando se despedía de este mundo. Don Juan Juan Carlos I, al ser proclamado Rey en las Cortes, encendió noble énfasis en el mismo deseo.

     La palabra "cultura" contiene magnitud insospechada. Cultura es virtud, esencial cosa humana, desde la antigüedad-acordémonos de los estoicos españoles que hubo después-, y no nos duela el énfasis; el hecho de cultivarse a sí mismo. Pues bien, en España,  hoy, no se lee... No se compra un libro. Antes, porque eran caros los libros. Ahora ya no hay pretexto... Uno sueña con que las cosas cambien en esta nueva época, larga, y no me siento escéptico.

     Requena es ciertamente culta, de historia joven en Valencia, de un pasado artístico e histórico; y asimismo con una predisposición al ejercicio de las letras, un hecho que resalta igualmente en la vecina Utiel. En esto Don Rafael Bernabeu, insigne escritor, cronista oficial de Requena, dijo al que escribe, al publicarse hace años la "Antología Utielana", que "los escritores existentes en otro tiempo eran más, bastantes más". Con su ciudad ocurría lo mismo. La ambición histórica y literaria requenense de este hombre es admirable, y cuenta ya con obra de prestigio. Sus libros publicados en historia, costumbres y comentarios, hacen una Requena viva e ilustre, con solo ellos mismos. Hay escritores y poetas locales, y de altura señera regional, como todos saben.

     De tradición quiero yo sugerir... Hubo más allá del río Cabriel -curso de leyenda con asomada antigua a la "capra hispánica", escarpadas y meandros, quiebras ceñidas a la marcha de los cerros, recuerdo de episodios carlistas, recuerdo del muchacho que yo era en la aldea de Casas del Río-, poco más allá, en Iniesta, villa ilustre, lindante con Requena, un personaje real y de leyenda, que figura en comedias clásicas y estuvo acusado de pacto con Satanás, pero en realidad buen escritor famoso, y que se llamó Enrique de Villena. Le llamaban "el Marqués de Villena", y al que muchos aún confunden. Nunca tuvo tal titulo. Juan II le dio el señorío de Iniesta. Murió en el XV. Alguna de sus obras, "Arte de Trovar", ha quedado como ejemplo y memoria de enseñanza de gramática y del verso en la Edad Media. Iniesta es villa de ascendientes maternos del que escribe. Viví allí. Por el contacto de Iniesta con Requena, hubo ambiente en aquel tiempo, que bien podría estudiarse, y que en  realidad uno mismo trabaja sobre tal hombre ya renacentista cuando vivía.

     Son sugerencias de tipo histórico-literario. Otras sugerencias serian pedir una mayor entrega a la cultura...

     Requena dio al mundo de las letras poetas como Venancio Serrano Clavero, Joaquín Herrero, (periodista notable, además); José Mª Sánchez Roda, que lleva ganada la "flor natural" nueve veces en la ciudad, y ya es historia viva; hay otros poetas, que siento mucho no recordar ahora; Julián Pérez Carrasco, que publicó novelas y folletines en Barcelona e hizo buen periodismo; Lucio Gil Fagoaga, catedrático en Madrid, ensayista y filósofo; Gil-Orozco, periodista en América; Nicolás Agut y Sastre, periodista en la ciudad. El maestro en "gay saber" fue claro está, Serrano Clavero, inmortal.

     Hitos literarios en nuestros días son los "libros de Bernabeu", difundidores de un estilo de vida o espejo en que mirarse, una hidalguía trascendente en el paisaje cultural. Ciudad docente, su Requena que le acompaña. Qué recuerdo dejaste, pueblo sencillo e hidalgo, a lo largo de cuántas vidas, de días emocionantes de juventud estudiantil, con lances de exámenes y amoríos, de "aprobados", cuando no "suspensos" y de tristeza formativa.

Ricardo de Val

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1975)