No es tarea fácil ser Presidente de la Fiesta de la Vendimia. Así lo hemos venido comprobando desde unos cuantos años atrás. Cada vez es más difícil encontrar un hombre con la capacidad de sacrificio, trabajo y hasta de resignación suficientes para durante todo un año asumir la tremenda responsabilidad de una Fiesta cuyo presupuesto actual pasa ya de los dos millones de pesetas, en números redondos. Para la mayor parte de los requenenses no incluidos en Comisiones o en Juntas de Festejos estamos seguros pasa desapercibido la gran inquietud y preocupación que supone para los Barrios de Requena reunir fondos en la cuantía antes citada.

     Este año, un hombre ha cargado con la gran empresa de llevar a buen puerto la 29 Fiesta de la Vendimia.

     Antonio Monzó García, sincero requenense, gran persona, constructor de obras que en los ratos libres pinta, modela y ejercita otras aficiones artísticas, está colocando en estos momentos los cimientos de una nueva Fiesta. Vamos a ayudarle en la medida de nuestras fuerzas y veamos a continuación lo que dice, piensa y considera sobre la Fiesta de la Vendimia:

     -¿Has pertenecido a la Comisión de alguna Fiesta de la Vendimia?

     -Sí, pertenecí indirectamente a la segunda, donde viví la primera experiencia y fui en la novena comisionado del Barrio Peñas.

 -De aquellas fiestas a hoy, ¿encuentras diferencia?

     -Bastante, su esencia principal se mantiene, que es la base de ella, pero la participación del pueblo, su popularidad, adorno de calles y su ilusión, no.

 
 

         -¿A qué crees se debe esto?

     -Hay que remontarse a años de su iniciación, principalmente a aquella forma de vivir, y como anécdota te diré que no era privilegio de todos poseer aparato de radio; hoy, en cambio, ya ves. Entonces, La Villa, Peñas y Arrabal eran casco de Requena; hoy, por el contrario, ha surgido otra Requena nueva. Engalanar calles en aquellos años era un rito, se vivía allí mismo la fiesta, la visita de la Reina Central a estos barrios era un gran acontecimiento; con el tiempo, el concepto de la Fiesta ha cambiado. Somos, con Jerez de la Frontera, sus iniciadores en España, por lo que creo que no hemos caminado al compás que requería el tiempo. Tiene, pues, una solera que el pueblo debe reconocer y sólo así, adaptándola a la vida moderna, la fiesta debe perdurar.

     -¿Este año qué problemas crees te van a crear más dificultades?

     -Por supuesto el económico, el cual debería estar superado desde años atrás. En los últimos años el presupuesto de la Fiesta de la Vendimia se nutría, en su mayor parte, de las recaudaciones de baile, obtenidas en "EL MAJUELO", y no nos hemos preocupado de más. Hoy la iniciativa privada (cosa muy lógica) ha montado unas Salas-Discotecas, que es donde va la juventud y por lo tanto las arcas han cambiado de mano y los ingresos también.

     -Si esa fuente de ingresos se ha perdido, ¿qué piensas hacer?

     -De momento no lo sé, los tiempos heroicos de aquellos primeros años han sido una mala solución. Mis ilusiones, muy buenas por cierto, temo se derrumben; si una cuerda se estira más de la cuenta ya sabes lo que pasa... pues siempre se ha dicho: vamos a salvar este año como sea y los que vengan detrás que se arreglen. Esto para mí es una mala solución, siendo la forma de llegar a ser el farolillo rojo de las Fiestas de España.

     -¿Qué posibilidades ves de futuro?

     -Algunas que a gusto de todos no serían, delicadas todas ellas, porque veintinueve años de Fiestas pesan, y no creo sea yo la persona más autorizada para opinar. Pero pecaría de inmodestia si no lo expusiera; también hacer de sabihondo no va con mi modo de ser. Como he dicho, con mi más sana voluntad, voy a dar una posible opinión que la considero realizable, si no no la expondría. En líneas generales opino que la Fiesta, al ser de todos, hay que darle un carácter más social, encauzándola por los verdaderos motivos que su nombre dice y significa. Hay que apearse del burro, dar paso a quien corresponda por lógica y por poder. La nueva economía, forma de vida, industrialización, etc., es más amplia. Muchas industrias privadas gastan en propaganda millones de pesetas e inventan fórmulas mágicas para lanzar sus productos. ¿Qué mejor propaganda que una Fiesta de la Vendimia y del Vino? Con lo que se podría hacer que la industria vitivinícola de nuestra Comarca fuera más conocida en toda España.

     -¿Por dónde encauzarías esa idea?

     -Para mi concepto la Fiesta habría que encauzarla y apoyarla sobre cuatro pilares básicos que le dieran más esplendor, continuidad y seguridad: Caja Rural "LA UNIÓN", Cooperativas, Ejecutivo de la Comisión Permanente y Ayuntamiento.

     La Caja Rural, juntamente y en estrecha colaboración con las Cooperativas de Requena y su Comarca, aprovechar nuestra Fiesta y a través de ella encauzar y propagar la exquisitez de nuestros vinos, organizando en esos días actos vitivinícolas, iniciando una Semana Vinícola de España, continuando y poniendo al día aquellos "Concursos de Vinos de Levante, exposiciones, etc, invitando a gentes relacionadas con el vino, manteniendo una oficina de relaciones públicas constantemente que redundaría en una mejor y más fuerte promoción y comercialización de nuestra riqueza básica: "EL VINO".

     La función del Ejecutivo de la Comisión Permanente sería mantener vivo el legado de veintinueve años de Fiestas de la Vendimia, nombrar Presidente cada año, apoyándolo cuando fuere necesario, etc., etc.

     Por otra parte, el Ayuntamiento tendría mucho que hacer en este aspecto, pues si bien tiene que cumplir muchos fines, uno de ellos -que le viene impuesto por la Ley-, es el del gobierno y administración de los intereses peculiares de cada pueblo en el desarrollo de sus ferias y mercados. De ahí que tenga que intervenir como si de otros servicios se tratara (que lo es) imponiendo unas cuotas a sus vecinos, con arreglo a categorías, con el fin de que el pueblo que las disfruta, colaborara también económicamente, dando más impulso a nuestras Fiestas.

     -¿Crees que seria posible estas soluciones

     -Sé que surgirían muchas dificultades, algunas difíciles de salvar; pero urge pensar en soluciones de futuro, no sea que sobre nuestras conciencias podamos ver el campo de nuestra derrota o dicho con mayúsculas: "RENOVARSE O MORIR".

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1975)