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Naciste como un sueño, de repente; despertaste y en ti ya había fiesta. Parecía mentira, estabas muerta y hoy renaces, Requena, sonriente.
Ayer eras tan vieja, y hoy tan niña, con un corazón virgen, sin fronteras, soñando eternidades, primaveras, viviendo adolescencias en la viña.
Otro año y el milagro se repite renovado otra vez con alegría y Requena se inunda de poesía trovador de sí misma en el convite.
Un año más te pesa a las espaldas, otro año en plenitud para tu historia colmando los joyeles de tu gloria que hace explotar la pólvora en mil salvas.
Se acabará el verano, pero en ti sentirás, otra vez la primavera; y el otoño vendrá con ansia nueva a recoger los frutos de la vid.
Y serás otra vez alto racimo anunciando cada año su cosecha, uva prendida en rosas de una cepa que exprime sus raíces en el vino.
Todo en ti será amor; todo, en Requena, corazón de tu roca; y un cupido que encubará las flechas de su nido lanzándolas a ti con ansia plena.
Serás la vida que arderá en tus pámpanos, racimos brotarán a cada pena... y en la Fiesta -¡Vendimia de Requena!- ríos de vino encenderán las manos... |
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Y de nuevo habrá risas en los labios y el sudor que empañaba las mejillas, en lágrimas de amor -como semillas caerá en los corazones de tus campos...
¡Alegría en preludios otoñales! Agosto duerme en brazos de septiembre; los hombres se despiertan y comprenden que Requena es un mar de realidades.
Y el Ángelus -soñando con la aurora- nacerá en tí el cantar de la alegría, y serás la «novena sinfonía» de un Beethoven que vuelve en buena hora.
Y empezará a vibrar la gran orquesta abriendo el baile a los vendimiadores. La viña, engalanada de verdores, traerá el pregón de nuevo de la fiesta.
La música será dueña en Requena..., ¡y a bailar, a bailar el pueblo entero!, ,. y bailará la tierra con el cielo -desde San Sebastián hasta la Peña-.
Danza en el Salvador, Santa María, y por el Carmen y en San Nicolás. Por San Julián, celosos, bailarán en su cuesta de las carnicerías...
Y habrá danza de ensueño en el Castillo, y en Palacio del Cid y en la Glorieta. La fuente de los Patos se despierta, con voz de surtidor en cuento antiguo.
Un océano nacerá del Magro, un mar de espumas blancas y gaviotas; y de sus aguas turbias, otras rojas, nacerán como el vino, por milagro.
Bailarán los sarmientos abrazados moviendo alegremente sus racimos, con la esperanza de sentirse vinos -sangre de Dios, de Cristo- consagrados.
Y por besar tu tierra los arados querrán ser los amantes de tus cepas, sintiéndose Romeos y Julietas, arando por amar y ser amados. |
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Requena se desgrana en sus aldeas; les manda su festín con voz del Tejo, y la cresta del sol -con oro viejo- esparcirá tu nombre y tu bandera.
Los labradores, para la vendimia, bordarán los refajos con las flores, y a la Virgen -Señora de Dolores- le ofrendarán las uvas primerizas.
Explícame el secreto que tú tienes convirtiendo en gran fiesta tu trabajo. Explícame, Requena, ¿quién te trajo este don de cambiar penas por bienes?..
¿Por qué? -pregunto y no hallo la respuesta. ¿por qué, Dios, está siempre vendimiando y los sarmientos y uvas van cantando: «Requena, donde la Vendimia es Fiesta»...?
Requena está callada y no contesta, y mientras todo nace, yo comprendo que hasta mi vida misma va diciendo: «Requena, donde la Vendimia es Fiesta»...
Y es fiesta, porque al fin los labradores se irán a vendimiar bien de mañana con un volteo alegre de campanas y de cantares esperanzadores...
¡Requena os llama! ¡Todo en ella es Fiesta! No preguntéis en dónde está el camino. Escrito lo veréis con rojo vino «Requena, donde la Vendimia es Fiesta» Requena, donde la Vendimia... ...es Fiesta, Fiesta de Vino, fiesta, siempre fiesta... María Dolores Grao Fernández (Publicado en El Trullo de Diciembre de 1976) |