El año 1976 permanecerá para siempre en los anales de nuestra historia como el año nefasto por excelencia, en lo que nuestra agricultura ha registrado durante el presente siglo. Y como en Requena la agricultura sigue siendo el soporte más importante de nuestra economía, toda la vida ciudadana ha acusado el golpe, bien es verdad que con menor dramatismo del que se hubiese producido en otras épocas, gracias a la importante colaboración auxiliar del empleo en actividades industriales, mercantiles y de servicios, constitutivos hoy de una despensa complementaria o de reserva en el presupuesto de muchas familias requenenses.

     También nuestra Fiesta de la Vendimia, en su XXIX edición, sufrió y encajó con entereza los golpes que le propinaron estas y otras circunstancias adversas de distinto origen, que mantuvieron sus arcas, durante todo el año, en franca discrepancia con sus presupuestos. Pero, parangonando una frase feliz de nuestro Alcalde dirigida a SS. MM. los Reyes de España con ocasión de su reciente visita a nuestra ciudad, si duras son las rocas sobre las que se asienta el solar y el nombre de Requena, no son de menor dureza sus hombres, particularmente resistentes a la adversidad. Y así, es de estricta justicia reconocer que Antonio Monzó García, Presidente de la edición de la Fiesta que comentamos, y con él y con su ejemplo su Comisión Central y todos los miembros de sus distintas comisiones de barrio, han puesto en el empeño honestidad, austeridad y trabajo en proporciones tales que lo que, no sin cierta ligereza, muchos auguraban como un desastre; como la imposibilidad material de que la Fiesta llegase a realizarse a no ser reduciéndola a un pasacalle musical petardeado, no sólo concluyó siendo Fiesta tan dignamente realizada como cualquier otra de sus anteriores, sino que otorgó particular empaque y categoría a alguno de sus actos y dejó abierto a mejores perspectivas económicas el porvenir -cuando menos a plazo medio- de las sucesivas ediciones de la Fiesta.

 
 

     Conocíamos el planteamiento inicial de los proyecto de esta edición de la Fiesta -muy populares, muy vitivinícolas, muy cooperativos, muy espectaculares en la fraternidad municipal y comarcal y brillantes en su ejecución- y es justo también reconocer que parte de aquellos proyectos se vio forzosamente cercenada por la descarga cerrada que se abatió sobre la economía y sobre el ánimo de quienes iban a ser protagonistas de novedades importantes: los vitivinicultores. Aunque no se trate de uno de los actos de mayor prestancia de la Fiesta, hubo de suprimir se el concurso de uvas, porque o se hubieran exhibido algunos raros ejemplares de artesanía, nada expresivos del desastre reinante, o más que al gozo hubiese invitado al llanto la contemplación de los raspones concurrentes, si alguien hubiese tenido la humorada de intentar competir.

     En el haber de esta Fiesta abonamos, ya de entrada, su misma realización, pese a las amputaciones obligadas que el público no ha podido juzgar precisamente porque eran novedades añadidas al esquema tradicional de la Fiesta. En todo lo demás el programa clásico se ha cumplido con toda dignidad: Inmaculada López Pérez-Calvo y María Dolores Roda Herrero, acompañadas de sus respectivas damas cortesanas, con su particular donosura, simpatía y desenvoltura nos hicieron olvidar anteriores reinados femeninos, y no porque conservamos mal recuerdo de ninguna otra Reina, muy al contrario, sino porque, con las cualidades de éstas, la última juventud que sube al trono es la que triunfa y da tono y dignidad a la Fiesta, como lo han hecho las jóvenes y niñas de la XXIX. Don Fernando Oria de Rueda y Fontán y don Práxedes Gil-Orozco Roda, mantenedores en los respectivos actos de presentación de ambas cortes vendimiales, dieron también con sus intervenciones buen acceso a la Fiesta.

 

     Pero de todas las demás actuaciones de esta edición de la Fiesta que, insistimos, se produjeron con toda dignidad, hay que destacar tres acontecimientos: Por una parte la inauguración del pabellón cubierto, edificado por el Ayuntamiento para prácticas deportivas, prestó en esta ocasión un inestimable servicio a la Fiesta, que ésta aprovechó para brindamos espectáculos de alta categoría, infrecuentes en ciudades que no sean capital de provincia; y, pese a tratarse de espectáculos caros, por la alta categoría de los artistas actuantes, nunca, ni de lejos, llegó a producirse el abuso de precios de que nos acusa un irresponsable y nada veraz personaje que envió una comunicación tendenciosa o mal informada que ha publicado recientemente la revista "lnterviu" quien, a su vez, desconoce totalmente el planteamiento popular de nuestra Fiesta y cree que se trata de una organización festiva clasista, por la sola circunstancia de que no le permitieron al tal personaje el acceso a una de las cuevas de la Villa en un momento en que estaba sirviéndose una cena a los actuantes de Buñol y de La Roda, generosos colaboradores en nuestra "Noche del Vino", y a quienes él supuso, al parecer, ilustres títulos nobiliarios metidos en juerga.

 

     Otro acontecimiento notabilísimo fue la ya aludida "Noche del Vino", especialmente calificada este año por la colaboración de la Banda de Música "La Artística", de Buñol, y el Grupo de Coros y Danzas de La Roda, que se sumaron generosamente al homenaje que se tributó a don Guzmán Cárcel Pedro, autor que fue del "Himno de la Fiesta", con ocasión de producirse sus Bodas de Plata. La intervención de ambos conjuntos, la presentación que hizo de tal acto el sacerdote requenense don José María Monzó García y las palabras de gratitud y emocionado recuerdo de don Guzmán Cárcel, pusieron vibración y aplausos cerrados en el hermoso marco de la PI. de la Villa. Bonita "Noche del Vino."

 
 

     El tercero y último de nuestros comentarios fue el acto vitivinícola que se celebró en el salón de actos del Instituto de Enseñanza Media de nuestra ciudad. Este año estaba cargado de interés y de esperanza. Tuvo la gentileza de presidirlo nuestro ilustre paisano y amigo don Jaime Lamo de Espinosa y Michels de Champourcin, Subsecretario del Ministerio de Agricultura. El conocía tan bien como cualquiera de nuestros viticultores la magnitud del desastre ocasionado en nuestros viñedos por el mildiu y el pedrisco, y sus palabras fueron confortantes y esperanzadoras más allá de la fácil promesa del político, precisamente por no prometer nada, pero dejando en nuestra conciencia la seguridad de que, hasta el límite máximo de lo posible, haría por nuestra vitivinicultura mucho más de lo que pudiera haber prometido. Nuestra confianza no se ha visto defraudada. A lo largo de los pocos meses transcurridos la Administración ha resuelto y ya articulado la concesión de unos préstamos sustanciosos y en condiciones de amortización y tipo de interés convenientes. Nos han visitado SS. MM. los Reyes de España para conocer de cerca nuestra angustia, y acaba de aprobarse el Plan de Ordenación Rural de la Comarca de Requena y Utiel a cargo del Estado.

     Concluimos, pues, felicitando a la XXIX Fiesta de la Vendimia porque ha sabido cumplir bien con su misión, en condiciones particularmente adversas.

      Ha concluido la XXIX Fiesta de la Vendimia de Requena. ¡Viva la XXX!

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1976)