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Paseando por la Villa ¡cuántas veces he soñado al ver esta maravilla que el Señor nos ha donado! Noble Villa de Requena donde por sus callejones se pierde la luna llena jugando por sus rincones. La bodega silenciosa, que encuentro por el camino, está esperando anhelosa la nueva uva, el nuevo vino... y al bajar sus escalones, escalones empinados, retornan mil ilusiones rememorando pasados... Al ver la prensa dormida, en quietud el avispero, media arroba corcomida, pinchos, ganchos y el estero y las tinajas cubiertas por el polvo de los años, mientras con bocas abiertas están dormidos sus caños me voy cien años atrás a ver las aportaderas rebosando más y más las uvas en sus maderas. Cobra la bodega vida cuando la voy contemplando y aquella ilusión perdida voy con mi verso ganando. y hay voces de campesinos, que con largas blusas van, transbordando rojos vinos plenos de ilusión y afán. y el vino, por la piquera, va mostrando su color y en la prensa de madera ¡brillan trabajo y sudor! |
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¡Ay, que bonito es soñar con esos tiempos pasados! ¡Qué bonito es recordar a nuestros antepasados! ¡Ay, quien supiera la historia de bodegas silenciosas! ¡Paredes plenas de gloria! ¡Batallas de paz hermosas! Bonita calle Somera, eres digna de campaña, dirigida a España entera porque te conozca España. Que sepan que en buena lid, en su palacio cerrado, soñó con Valencia el Cid ¡cuánto en él habrá soñado! Templo de Santa María... Fachada del Salvador... Cuesta de Carnicería... Arco Ovejero Mayor... Casas luciendo blasones, conquistados en la vega... Sombra y luz por los rincones en una amorosa entrega... Puertas que saben de amores. Rejas que a Santa albergaron. ¡Calles que Corregidores con sus duelos animaron! Callejas donde al pasar vas observando el blancor y que de tanto encalar es su estrechez aún mayor. Viejo barrio de la Villa. ¡Quisiera ser pregonero de tu gracia tan sencilla dirigida al mundo entero! Pero encierras tanto, tanto, que aunque cien años cantara tu gracia, tu gran encanto ¡jamás mi verso lograra! Fuertes muros te mantienen y tus cuestas en firmeza pese a siglos aún sostienen tu radiante Fortaleza. Allí, donde caballeros ondeantes sus pendones, siendo valientes guerreros te llenaron de blasones. ¡Qué bonito es contemplar, en noches de luna llena, ese encanto tan sin par de la Villa de Requena! Esos rincones perdidos, con sus arcos centenarios... Besos de luna prendidos en airosos campanarios... Esos aleros airosos, que se quieren abrazar, tan gráciles y garbosos sin poderse alcanzar. La gracia de esos mesones, que en la fiesta vendimial, alegran los corazones en una explosión triunfal. ¡Venid, que no será en vano! Requena os abre sus puertas, ¡Y seréis como un hermano en mil atenciones ciertas! Y con la noche acabando, entre tanta maravilla, ¡veréis poetas soñando por la plaza de la Villa! (Publicado en EL Trullo de Junio de 1977) |