En el Boletín de Información Municipal nº 1, editado por el Ilmo. Ayuntamiento de nuestra ciudad, leemos que con fecha 15 del pasado mes de marzo cesó como Director de la Banda de Música, don José Gotérriz Rambla, por jubilación en la edad reglamentaria.

     Quizá, con anterioridad a la publicación de dicho Boletín de Información -el cual va a publicarse mensualmente-, nadie, excepto los músicos y personas allegadas, conocieron la noticia del cese del señor Gotérriz. Este medio de información ha valido para que todos los requenenses amantes de la música se enteraran del caso.

     Con estas líneas, sacadas a luz por la humilde pluma de un requenense que sólo pretende como aficionado melómano hablar del posible resurgir artístico-musical en nuestro pueblo, se pretende glosar la figura del referido director cesante, así como también de su sucesor en estas tareas, don Daniel Martínez Marín.

     Atendiendo a este propósito nos preguntamos: ¿Cómo cumplir honestamente y significar la valiosa aportación del director que nos deja? ¿Cómo, también, valorar con proyección de futuro las ilusiones del nuevo director?

     En primer lugar, yo diría que todos los aficionados requenenses sentimos el cese de don José Gotérriz. Han sido varios los años que ha convivido entre nosotros, y a fuerza de esa convivencia que consigue conocer a fondo a las personas y entenderlas, llega a establecerse una verdadera amistad y un singular aprecio.

     Dando un salto retrospectivo, todos recordamos aquellos ensayos, noche tras noche, en la academia antigua, en los aledaños de la Fuente de Bernate. Don José Gotérriz, en mangas de camisa, sudando de verdad y liando pitillo tras pitillo, fumaba por aquel entonces como una «topera». Más tarde, en el patio del Mercado discurrían los ensayos de la «Gazza Ladra» o de «La urraca ladrona» (de ambas formas se conoce la famosa obertura de Rossíní).

     Quien hace este comentario, entonces en plena juventud, era asiduo asistente a dichos actos todas las noches de ensayo; era como una voluntaria obligación, al mismo tiempo gozosa, que se imponía con verdadera afición, comprensible solamente en las personas que sienten alegrar su espíritu ante el noble arte musical.

      Más tarde, también se ensayó en el antiguo Instituto de Enseñanza Media, y en algunas ocasiones en el Grupo Escolar. Todos estos lugares eran conocidos de sobra por los aficionados, quienes se daban cita todas las noches, deleitándose escuchando a nuestros músicos bajo la batuta del señor Gotérriz.

     Imponiendo atención con unos golpes de batuta en el atril, don José lograba un silencio imponente, que en ocasiones aprovechaba para tararear y frasear tal o cual pasaje de la obra que se ensayaba. Enseguida solía decir: «¡A ver, uno, dos, tres...! ¡Al sexto compás! ¡Un poco antes del calderón!». Ante esta llamada, los músicos contaban compases y se ponían en situación de reanudar la ejecución del pasaje. Volvían de nuevo a sonar las notas del más divino de los quehaceres artísticos, llenando el ambiente y el alma de un arrobo que jamás pueden comprender los que no sienten lo que es la música; era un enorme gozo espiritual, lleno de pasión y de alegría interior; era como una paz sobrenatural al alcance de los aficionados en trance de abstracción y éxtasis.

     Son estos unos momentos que se recuerdan con feliz añoranza, porque aquellos ensayos eran, además, la antesala de posteriores actuaciones públicas, en certámenes y conciertos, a los que nuestra Banda asistía con regularidad. En ellos, los aficionados hacían sus cábalas y emitían su parecer con respecto al papel que podría desempeñar la Banda. Otros iban más lejos y ya soñaban, a muchos días de la pública actuación, con un premio importante.

     En una palabra: había ambiente y afición, y se vivía el momento musical, y una confianza en el triunfo como si ya se tocara con las manos.

     Todos estos recuerdos pertenecen ya a la historia y al pasado. Pero un pasado tan reciente que nos hace recordar a don José Gotérriz Rambla como algo muy nuestro, como algo que nos pertenece. Por ello, su separación y cese, como lógica reacción humana, nos afecta y nos encara. Sin embargo, al salir en verdad «por la puerta grande», agradecidos y en reconocimiento de su labor y de sus innegables valores humanos, hemos de decir: «¡Maestro, gracias; mil gracias por sus desvelos,. sacrificios y buen hacer en pro del arte musical en Requena! ¡Siempre le recordaremos, y. sepa que en Requena deja amistades y aficionados que nunca le olvidarán! ¡Aquí, en nuestra hospitalaria Requena, nos tiene siempre a su disposición ¡No considere forastero entre nosotros, pues usted será siempre un requenense más! ¡Maestro Gotérriz, en nombre de la afición musical, un gran abrazo, y... hasta siempre!».

     Si nuestra ciudad tuvo la suerte de contar en prolongada época de su vida con la magistral dirección del maestro Gotérriz, no menos suerte nos ha deparado el destino al asumir la dirección de nuestra Banda otro prestigioso valor: nos referimos a don Daniel Martínez Marín; batuta excepcional, que con ímpetu y ardor dignos del mejor de los éxitos viene a recoger la herencia de su antecesor y a proyectar sus ilusiones entre las renovadas ansias de una afición que creemos merece una vigorosa dosis de savia nueva para su recuperación y relanzamiento hacia metas y logros de superación total.

     Hace unos días tuvimos ocasión de charlar y conocer al nuevo director. Persona afable, gran conversador, sencillo y amigo de todos, con unos deseos enormes de conseguir elevar la afición requenense fomentando y preparando nuevos valores, para lo que no regateará esfuerzos ni sacrificios.

     Merece consignarse su anterior ejecutoria en estas lides, con anterioridad a su llegada a Requena:

     - Se inició en el Centro Musical de Paterna (Valencia) a los nueve años, para continuar estudios en el Conservatorio Superior de Música de Valencia.

     - Titulado en clarinete, composición y dirección de orquesta, perteneciendo al Cuerpo Directores de Banda desde 1963.

     - Ha dirigido, como titular, las Bandas siguientes: Banda de Paterna, «La Lírica» de Silla, «La Armónica» de Buñol, «La Lira» de Cheste, La Unión Musical de Monserrat y el «Ateneo Musical» de Cullera.

     - Como director invitado: «Unión Musical» de Liria, Banda de Villanueva de Castellón, la Orquesta Clásica de Valencia y la Filarmónica de Las Palmas de Gran Canaria.

     - Ha asistido a cursos internacionales de Dirección de Orquesta en Valencia Santo Domingo y Bonn, siendo seleccionado en todos ellos para dirigir los conciertos de fin de curso.

     - Durante cinco cursos fue profesor de Solfeo y Teoría en el Conservatorio Superior de Valencia.

     Como profesional posee una recia personalidad; es suave, amable, simpático y correcto en el trato con los educandos y músicos.

    Por acuerdo de la Corporación Municipal de fecha 13 del pasado marzo ha sido nombrado el señor Martínez Marín con carácter interino, nuevo director de nuestra Banda de Música, esperando en breve su confirmación como titular.

     Contando ya con la presencia definitiva  de don Daniel Martínez Marín, queremos hacer constar nuestros mejores deseos de bienvenida y amistad al nuevo director: «¡Maestro, le saludamos y acogemos como bien merece su agradable trato y su valía profesional y, le deseamos toda clase de aciertos y éxitos en su cometido! Nos consta que sus desvelos corren parejas con sus ilusiones. Por ello nos atrevemos a augurar, sin temor a equivocarnos, que su estancia entre nosotros se verá coronada con la consecución de los fines y metas que se propone; gracias anticipadas don Daniel. Sepa usted que los aficionados están a su entera disposición, esperando compartir los logros que su fina intuición musical y su magistral dirección han de conseguir. ¡Animo!, maestro, el camino puede tener espinas, pero... ¿por qué no han  de surgir también en su recorrido y en su meta los pétalos y el aroma del éxito?». ¡Aficionados requenenses!, confío en que habrán reparado en el interrogante del subtítulo de este comentario. Realmente, el resurgir del arte musical en el futuro, y concretamente en  Requena, depende de todos los requenenses sin excepción, pero con mayor énfasis de todos aquellos que se consideran amantes de este noble arte.

     Hemos de hacer un pequeño esfuerzo en beneficio de esta manifestación de la cultura que siempre tuvo arraigo y solera en nuestra tierra. Hemos de hacer buena nuestra tradición musical, incorporando nuevos valores y promocionando todo cuanto sirva de ayuda y colaboración en este sentido.

     O, por el contrario, ¿vamos a consentir que desde fuera nos miren como ineptos o atrofiados, o retrógrados sin sensibilidad musical y artística? Sería tanto como negar nuestra personalidad artística, tantas veces demostrada y ennoblecida a lo largo de la historia de Requena.

    

     NOTA NECROLÓGICA

     Con relación a nuestra Banda, últimamente hay que lamentar el fallecimiento de dos  excelentes vecinos y' amantes de la música:

     En abril ocurrió el óbito de Martín Hernández, abanderado de la Agrupación Musical;  hombre de gran sencillez y afabilidad. Una sensible perdida por lo que simbolizaba como portaestandarte al frente de la Banda.

     En mayo ha fallecido Félix Iranzo, buen músico, de gran sensibilidad y afición, el mas veterano de nuestra Banda. Uno de los mejores bajos y, últimamente, platillero del conjunto musical requenense.

     En estas líneas queremos constar y testimoniar la condolencia del vecindario y del mundillo musical a sus viudas y familiares:

     ¡Que descansen en paz!

Un melómano

(Publicado en El Trullo de Junio de 1978)