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Lo primero, y ante todo, decir al lector que este es uno de los sistemas de riego empleados por los agricultores en los invernaderos, los cuales son muy escasos, por no decir nulos por nuestra zona, cosa que no ocurre así por la Ribera Baja, costa castellonense y catalana, donde los agricultores consiguen cultivar mediante invernaderos cosechas en todo tiempo del año, dado que se puede manejar en el interior su microclima. Por supuesto, en estas naves una de las tareas más arduas a desarrollar es el riego, que en este caso es el goteo. Este sistema tiene sus pros y sus contras, ya que al ser un sistema localizado, permite altos rendimientos, eso sí, siempre que el manejo sea el adecuado, puesto que el riego para ser realmente adecuado tiene que tener una relación entre el agua empleada en el riego y la realmente utilizada por la planta; para evaluar la uniformidad del riego hay un parámetro que se denomina a sí mismo (pero, sin embargo, no vamos a adentrarnos en el tema, puesto que aquí se trata de dar unas cuantas nociones orientativas), que permite darnos el caudal unitario de agua a utilizar. Este riego se efectúa mediante tuberías, es decir, debe contar con un «cabezal de riego», que es donde se controla la instalación, que a su vez sirve para filtrar y fertilizar el agua, a su vez tiene una «red de tuberías» que normalmente están constituidas por una tubería principal, en hierro, fibrocemento o polietileno, de la que parten las tuberías secundarias; en lo que respecta a la «red de emisión» de agua, las tuberías a utilizar en cada caso dependen del diámetro y presión a que deban de trabajar, en lo que atañe a los emisores de agua; éstos deben tener unos caudales bajos, uniformes y constantes, y estar diseñados de manera que se obstruyan las menos veces posibles, reuniendo la condición de que sean bastante económicos. Los goteros de esta «red de emisión» de agua actúan, además de como pérdida de agua, como aporte de la misma al suelo, eso si, como ya dije antes, el agua que sale por el orificio terminal está en cantidad controlada. El único problema que se puede presentar es que se obstruyan los orificios de salida, debido a los microorganismos y materias orgánicas en suspensión; pero para evitar esto están los filtros en el cabezal de riego. Estos filtros pueden ser de arena, centrífugos o de malla. En este mismo cabezal es donde se dosifica el abonado que se le añade al agua, para así cubrir las necesidades de la planta; lo que sí hay que tener en cuenta al hacer la dosificación es que al ser un sistema de riego localizado, las raíces se concentran en las zonas húmedas, con lo cual no profundizan mucho y, por lo tanto, los microelementos que están en cantidades pequeñas, al disminuir la profundidad de las raíces, pueden presentársenos carencias, por lo que es recomendable el uso de microelementos a través de los riegos, teniendo en cuenta que se nos pueden producir toxicidades por dosis excesivas.En cuanto al consumo de agua en los riegos localizados es indudable, comparativamente hablando, que es con el que más agua se economiza. Para que se haga una idea, se puede decir que el riego por aspersión consume la mitad de agua que el riego por inundación y, a su vez, los riegos localizados la mitad que los riegos por aspersión. En cuanto a las necesidades se puede tener una idea mediante el «tanque evaporímetro», que nos da una relación entre los valores de la evaporación en lámina libre de agua, y los consumos de los cultivos. Estos riegos deben ser diarios, y cuanto más los espaciemos más imperfecto será el riego localizado. Ustedes se preguntarán qué relación puede tener este comentario con nuestro cultivo mayoritario, la VID; pues bien, éste podría ser uno de los métodos de riego, y digo podría porque su coste de instalación es muy caro, además de tener el inconveniente, para nuestra zona, de que a la hora de labrar las tuberías irían subterráneas, aunque también podrían ir un poco superficiales. Eso sí, la plantación debería estar a lo francés, con lo cual también tiene el inconveniente a la hora de hacer las «machetas», aunque se podría encontrar alguna solución. Otra de las causas poco apetecibles es que tendría una humedad en la zona de raíces casi constante, con lo que con la temperatura adecuada el desarrollo del Mildiu sería inminente. Pero esto no quiere decir que no lo podamos utilizar nosotros en los invernaderos anteriormente citados, modernizándonos un poco en esto del monocultivo y cosecha por año.
FRANCISCO RODRÍGUEZ RUIZ Ingeniero Técnico Agrícola
(Publicado en El Trullo de Agosto de 1979) |
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