Crónica de la XXXII Fiesta de la Vendimia

     

      Un año más, y con la llegada del 2 de septiembre culminó la XXXII Fiesta de la Vendimia, una de las fiestas con mayor esplendor de las que hasta ahora se han venido celebrando.

     Grandes y variados han sido los actos celebrados, pero en estas líneas destacaremos los que a nuestro juicio merecen mayor atención, sin desmerecer a los demás.

     El día 24 de agosto tuvo lugar la proclamación de María Teresa Atienza Fernández, como Reina Infantil, que junto al Presidente Infantil, Julio Ochando Gil, han representado espléndidamente a todos los niños requenenses.

     El día 29 se celebró, gracias a la colaboración desinteresada de los camioneros requenenses (a los que reiteramos nuestro agradecimiento), unas extraordinarias vaquillas, que tuvieron gran aceptación por parte de todos y sirvieron de puertas para la popular «Zurra», que este año ha superado a los anteriores en el número de participantes (requenenses y visitantes), y que cada año irá a más.

     El día 30, y en un marco lleno de belleza, tuvo lugar la proclamación de la Reina Central, señorita Rocío Alcalá Santaella y Oria de Rueda, que, con su inigualable gracia y simpatía hizo que nuestras fiestas alcanzaran el esplendor necesario y las mujeres requenenses se sintieran fielmente representadas por nuestra Reina Central.

     La Noche del Labrador se celebró el día 31, Y se dedicó a un hombre del campo, un labrador requenense. Desafortunadamente, el homenaje que requería su presencia, se convirtió en un homenaje póstumo. Como todos sabemos nos referimos a don Antonio Villanueva, el cual estuvo muy representado por sus hijos y nietos.

     La Noche del Vino, celebrada el día 1 de septiembre en ese recinto lleno de historia como es la Plaza de la Villa, se dedicó al pueblo de Manzanares, que representado por su Zagala Mayor, autoridades y visitantes, constituyó un acto muy emotivo y dio lugar a una hermandad entre los pueblos de Manzanares y Requena.

     El domingo día 2, último día, se vistió de gala, ya que la Ofrenda de Flores y Frutos a Nuestra Señora la Virgen de los Dolores constituye uno de los actos más brillantes de nuestra fiesta. Participaron, además de las Comisiones de la XXXII Fiesta, representantes de la XXXI, de fiestas anteriores, invitados y representantes de la comarca, y todos juntos dieron la brillantez que este acto requiere.

 

 
 

            

 

     Por la tarde salió puntual la Cabalgata, con participación de numerosas carrozas y comparsas, y la fenomenal actuación de la Comparsa de Zíngaros de Elda, los cuales, acompañados por la Banda de Música de Enguera, dieron un extraordinario color a la Cabalgata, que sumado a las carrozas y comparsas participantes, han dejado en el recuerdo de todos una gran Cabalgata, de las nunca vistas por esta zona.

     En resumen, una Fiesta donde sencillamente se ha conseguido lo que se pretendía: ofrecer una buena fiesta al pueblo. Ahí queda la XXXII para el orgullo de sus componentes y de Requena entera.

C. T. l.

(Publicado en El Trullo de Diciembre de 1979)