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En fechas próximas, si Dios o las circunstancias no disponen otra cosa, el País Valenciano, contexto del cual forma parte nuestra ciudad, va a estrenar autonomía. Ni qué decir tiene que la empresa reviste una trascendental importancia, toda vez que la consecución del autogobierno habrá de generar, entre otras importantes ventajas, la posibilidad real de regir nuestros propios destinos. Dentro de la configuración pluriforme de que ha de constar nuestro sistema autonómico habrán de jugar un principalísimo y esencial papel las comarcas naturales que componen la variada geografía del País, y de cuya preparación y concienciación que sobre el particular han de recibir sus gentes dependerá en gran parte el mejor o peor funciona miento del futuro sistema.Pero, ¿realmente nuestra comarca está preparada para la asunción de tan trascendental empresa? Más aún, ¿son conscientes nuestros ciudadanos de lo que se juegan, así como de la enorme responsabilidad que contraen con relación a su futuro ante el proceso autonómico? ¿Están haciendo nuestras autoridades la suficiente campaña de concienciación popular para que nuestras gentes asuman el problema con el consiguiente grado de información y formación? Todos conocemos sobradamente las respuestas, pero lo más lamentable del asunto es el enorme desinterés que el ciudadano medio demuestra sobre el particular; han sido demasiados años en los que los habitantes de nuestras ciudades y pueblos han tenido poca o ninguna participación en la problemática común; ha sido muy largo el período de desinformación general e individual para tratar de que el pueblo asuma ahora con plena conciencia sus responsabilidades. Existe un punto especialmente sensible que resulta enormemente trascendental en el tratamiento de la problemática que nos ocupa: ¿conocemos los requenenses nuestra propia historia? ¿Sabemos realmente quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cómo forjamos nuestro actual modo de vida? ¿Qué relaciones hemos mantenido con respecto a los demás pueblos componentes de nuestra propia comarca y región? ¿Cuáles son las motivaciones y vínculos que nos unen a los demás pueblos que forman la totalidad del contexto del País Valenciano? Sinceramente creemos que la inmensa mayoría de los requenenses desconocen algo tan básico y fundamental como es su propia historia. Esta circunstancia resulta doblemente lamentable si pensamos que existe un tratado histórico de nuestra ciudad de autor tan cualificado como resulta ser don Rafael Bernabeu López; una joya literaria de tanta calidad como de poca difusión en nuestros días, debido a lo cual muy pocas familias pueden disponer hoy de un ejemplar de tan singular obra del que poder obtener la debida información sobre la raíz de sus orígenes, así como de las vicisitudes y avatares ocasionadas por la evolución histórica de nuestra propia raza. No nos extrañe, pues, que nuestros ciudadanos muestren desinterés por una problemática de la que no se sienten partícipes, toda vez que, según la ley natural, no se puede amar lo que no se conoce. Desde estas páginas voy a tomarme la libertad de solicitar de la Concejalía de Cultura de nuestro M. l. Ayuntamiento, el debido interés sobre el particular. Que el tratado de nuestra historia vuelva a reeditarse; que ninguna familia requenense quede desconectada de sus propios orígenes como consecuencia del desconocimiento de los mismos; que desde sus aulas y bibliotecas nuestra población infantil y juvenil pueda recibir la debida formación en algo tan trascendental como es el conocimiento real de los acontecimientos que dieron origen a la posibilidad de su actual modo de vida, sin ninguna clase de chauvinismo ni fabulismo, sino de forma veraz y fehaciente, tal como viene reflejado en el tratado de nuestro cronista. Todo ello unido a una intensa campaña de concienciación popular, con la exposición honrada de los principales idearios que sobre el particular han de ofrecer nuestros partidos políticos y centrales sindicales, conseguirán que nuestros ciudadanos puedan pronunciarse con plena capacidad y conocimiento de causa sobre un asunto en el que hoy, pese a serIes tan propio, les resulta enormemente ajeno, al tiempo que les permita construir los cimientos para la participación activa en el futuro socioeconómico de un país como es el valenciano del qué estamos llamados a formar parte de pleno derecho.
JULIÁN SÁNCHEZ (Publicado en El Trullo de Diciembre de 1979) |