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Problemática para la enseñanza superior en nuestra comarca |
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Acabo de leer en cierto diario que actualmente los colegios mayores universitarios están atravesando una profunda crisis -otra más de las muchas que vienen minando nuestra sufrida docencia-, la cual puede llevar a muchos de ellos a su inminente desaparición, dando origen con ello a que miles de españoles de origen humilde sufran una merma importante en sus posibilidades de formación educativa a nivel superior, como consecuencia de la supresión de miles de plazas vigentes actualmente en dichos colegios, así como la imposibilidad de ampliarlas en el futuro como hasta hace poco se pensaba. Esta circunstancia deviene precisamente ahora, cuando abrigábamos por estas tierras de la Valencia del interior la esperanza de que, una vez conseguida la tan traída y llevada autonomía administrativa de nuestra región, esta comarca, la más alejada de los centros superiores de educación de la cabecera de provincia, y por tanto en notable desventaja con respecto a las restantes, pudiese obtener del nuevo Gobierno autonómico la disposición necesaria a efectos de la ubicación en Requena de un Colegio Mayor, el cual ofreciese la oportunidad a los hijos de muchas familias que en nuestras tierras no tienen posibilidades de acceder a una formación superior, como consecuencia de precisar para ello efectuar su desplazamiento hasta Valencia. Por motivo de esta circunstancia, dicha formación solamente pueden llevarla a cabo una minoría, quedando relegada la gran mayoría, dentro de la cual podrían encontrarse ciertas personas de talento más que aprovechable, a la frustración de unos estudios medios, o al éxodo de la unidad familiar a lugares más próximos al litoral de la provincia, para facilitar precisamente la asistencia de sus hijos a los centros de enseñanza superior de Valencia, con el consiguiente detrimento que esta circunstancia viene reflejando en el sistema de vida de nuestra comarca, especialmente en el orden demográfico y social, al tiempo que, como consecuencia de la excesiva masificación que vienen padeciendo las actuales universidades en nuestro país, originada esencialmente, por los motivos que acabamos de comentar, la calidad de la enseñanza que se ofrece en las mismas resulta cada día más deficiente. |
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Puede decirse, para ello habrá que hacer un poco de historia, que los colegios mayores fueron los padres de la universidad. Lejos de lo que pudiese pensarse, tuvieron primacía en el tiempo aquéllos a ésta. La evolución de los primeros hizo posible la constitución y realización de las actuales universidades. Ya en la época clásica tuvieron origen las primeras escuelas de enseñanza superior en Grecia y Roma, si bien éstas, por no gozar de una organización permanente, no pueden ser consideradas como colegios mayores universitarios propiamente dichos. El primer Colegio Mayor realmente constituido lo fue por el año 365 en Bolonia (Italia), cuya denominación fue la de Colegio Mayor San Clemente |
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En España fue en la Edad Media cuando los colegios mayores tuvieron su florecimiento, alcanzando su máxima influencia en la época del Imperio, impulsados por el afán cultural del cardenal Cisneros. A la constitución del Colegio de San Bartolomé de Salamanca (el más antiguo de España) siguieron los de Alcalá y Valladolid, en cuyas aulas obtuvieron su formación la mayor parte de los servidores de la Corona, los cuales ocuparían los más altos puestos de responsabilidad en la corte y en la milicia. Posteriormente, y ya más proliferantes por toda la nación, complementaron más que satisfactoriamente los servicios de docencia y educación que la universidad ofrecía a la formación de nuestros intelectuales. En los colegios mayores universitarios realizaron su formación cabezas tan relevantes como Juan Ramón Jiménez, Salvador Dalí, García Lorca..., así como otras muchas figuras de las ciencias, letras o el arte que se han destacado a través de los tiempos por un talento conocido universalmente. Actualmente existen en España 176 colegios mayores, los cuales imparten su docencia a una totalidad de veinte mil estudiantes. En estos colegios no existe apenas masificación de alumnado, toda vez que cada uno de ellos agrupa como máximo a un colectivo de ciento ochenta alumnos, lo cual posibilita enormemente el más completo aprovechamiento de la enseñanza, como consecuencia de que ésta es compartida y asimilada por los estudiantes en un ambiente de camaradería y convivencia plenas, facilitadas por la personal idiosincrasia que en el campo pedagógico y cultural pueden ofrecer estos colegios. Creemos que tras la exposición de esta temática ha quedado suficientemente demostrada la gran labor que los colegios mayores universitarios han venido realizando a través de los tiempos en el orden educativo superior. De la misma forma, estimamos básicamente indispensable la ubicación de uno de ellos en nuestra ciudad, a los efectos de dotar debidamente a nuestros hijos de las posibilidades necesarias para completar su formación educativa a nivel superior, resolviendo de este modo los condicionamientos geográfico-económicos anteriormente apuntados, los cuales sitúan a las comarcas del interior en una desventaja más que ostensible con respecto a las periféricas, como consecuencia de su alejamiento de la capital. Hagamos votos, pues, para que los colegios mayores sigan ofreciendo al país, como hasta ahora han venido haciéndolo, hombres perfectamente formados que puedan continuar la labor emprendida por los que, habiéndoles precedido en el tiempo, constituyeron los primeros eslabones de una gran cadena de intelectuales, los cuales han ido forjando con su posterior labor la base de uno de los pilares más importantes en los que tienen su apoyo las estructuras de cualquier sociedad libre: LA EDUCACION.
JULIÁN SÁNCHEZ (Publicado en El Trullo de Junio de 1980)
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